<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054</id><updated>2012-02-18T05:58:58.830-03:00</updated><title type='text'>SALAMANCA NO PRESTA</title><subtitle type='html'>Relatos, cuentos y textos difíciles de clasificar... dudas e ignorancias que se cuentan por miles, y unas ganas tremendas de sentir caminos debajo de los zapatos, en busca de algo que está sucediendo a cada paso...</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>48</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-8409468377174950651</id><published>2011-10-21T17:53:00.001-03:00</published><updated>2011-10-21T18:02:10.546-03:00</updated><title type='text'>Germinal</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-OLaNQQtV2i0/TqHaiVzAyvI/AAAAAAAAAOQ/PManbnuRAVw/s1600/BERNI-Barrilete%255B1%255D.jpg" imageanchor="1" style="margin-left:1em; margin-right:1em"&gt;&lt;img border="0" height="400" width="226" src="http://1.bp.blogspot.com/-OLaNQQtV2i0/TqHaiVzAyvI/AAAAAAAAAOQ/PManbnuRAVw/s400/BERNI-Barrilete%255B1%255D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Ella es Malena, dijo Gaby, y ella es Germinal.Niñas-soles, miran con ojos de asombro. Una, Malena, y su nombre con aire de tango. La otra, Germinal, con el nombre de los muchos significados. Uno de ellos recuerda aquella novela de Zola, que no puede leerse sin un nudo en la garganta. Historia de rebelión de los mineros de Montsou, esclavos de la miseria, que resistieron pero hallaron más miseria. De Alicia y sus nueve años muriendo de hambre; de Catalina resignada a volver a la violencia de su hombre, desventurada, sin ser mujer, siquiera, todavía.Y el título, Germinal, entre tanta injusticia, imaginado como lucha que es simiente y que un día, por los ardientes rayos del astro, haría estallar la tierra, desde abajo.Difícil es captar lo que sucede en la vereda de Obispo Gelabert, a la sombra de los fresnos. Tirados en el suelo algunos, apoyados en las paredes de las casonas otros, hombres pródigos en barbas, y mujeres, en colores, y una tristeza serena de mirada perdida, de mate que se toma sin ganas en medio de tantos “¿te acordás?”, y ojos que otra vez vuelven a brillar.Y parece que sólo falta algún Juanito Laguna para completar el cuadro. Que los hay por ahí, claro que sí, pero no en ese momento. Esos gurises, pintados por Berni, tuvieron en la Gaby a su abrecaminos. Y por eso no podrían entender, porque nadie podría explicarles semejante cosa. La Negra piensa en Ramoncito, quizás en Mili: otra pérdida, dice. Otra más.Imposible es sospechar el vacío de Lucho, y la pena de tantos: murgueros, militantes, actores, músicos, maestros, compañeros. Contador, ninguno, uno piensa, con media sonrisa. Pena de tantos… También de Ana Laura, que una tarde, bajo unos fresnos tan verdes como estos, dijo: ella es Gaby.Y uno piensa en los Juanitos Lagunas, nuevamente, y en las Ramonas Montieles. Y en eso está cuando comprende que germinal suena tan parecido a marginal que asusta un poco que los títeres de Gabriela ya no se muevan. Pensemos que quizás hacia donde ella fue hay chicos del pueblo que la andaban necesitando, también. O que fue por un abrazo de esos a cuya historia honró. Vaya a saber.Iba rumbo a Praga, la esperaban su hijo y esas calles que supo caminar el Che. Nada más que un símbolo, que se ve pequeño ante el dolor de hoy, como de pan que en la puerta del horno se nos quema, como dice Vallejo.Pienso: Gabriela debió llamarse Germinal. No parece un nombre, parece ella misma. Pero no. Milagros y Malena, Ramón y Germinal, y cada Juanito y cada Juanita, que andan y andarán por esas calles de los márgenes y del centro, son ella misma. Eso es. Se fue, pero no. Eso es todo. Chau Gabriela, hasta la victoria.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-8409468377174950651?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/8409468377174950651/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=8409468377174950651' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/8409468377174950651'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/8409468377174950651'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2011/10/germinal.html' title='Germinal'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-OLaNQQtV2i0/TqHaiVzAyvI/AAAAAAAAAOQ/PManbnuRAVw/s72-c/BERNI-Barrilete%255B1%255D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-7792574610707256239</id><published>2011-10-07T14:17:00.003-03:00</published><updated>2011-10-07T15:09:02.657-03:00</updated><title type='text'>La contingencia y el método</title><content type='html'>Esto que sigue sucedió unas tardes atrás. La del viernes, para ser preciso. Iba por el centro tratando de guarecerme de la lluvia, rozando las paredes casi, esquivando a los caminantes que en sentido contrario también intentaban salir indemnes del aguacero. Hasta que divisé a pocos metros al profesor Varela, detrás de sus gafas oscuras. Al parecer me vio al mismo tiempo, a juzgar por su intempestiva detención. Abrió los brazos y sonrió, como quien se lleva una sorpresa grata. Un par de minutos más tarde ingresábamos a un bar, cambiando impresiones sobre el chaparrón y la consecuente disminución de la temperatura. Se lo notaba de inusual buen humor y lo explicó diciéndome que era viernes. &lt;br /&gt;Claro, arriesgué, se viene el fin de semana… Pero negó, llevando su cara de izquierda a derecha y luego de nuevo a la izquierda, con lentitud.&lt;br /&gt;Me hacen bien los viernes. Es el día de la diversión, informó.&lt;br /&gt;Comprendió que debía seguir hablando porque el hecho de que fuese viernes no parecía alcanzar para justificar su estado, y menos estando de por medio el “contratiempo de la lluvia”, como había considerado al entrar al bar. Eso sin mencionar que se trataba de un hombre situado en las vísperas de una vejez que lo estaba alcanzando a paso rápido, mientras crecía hasta la desmesura su fama de cascarrabias.&lt;br /&gt;Pasa, dijo, que estoy dando un tallercito. Varela acentuó la “i”, como mofándose de la palabra que acababa de pronunciar.  &lt;br /&gt;¿Tallercito? ¿Tallercito de qué?, pregunté. &lt;br /&gt;Sonrió como quien es descubierto en plena travesura. Y explicó: en realidad le llamamos taller, pero es de todo menos taller. Te vas a reír, pero es un curso de seducción. Sí, así como lo oís: de seducción. Van unos tipos que pasaron los cuarenta, que ven que los cincuenta se vienen encima, y hay que ver el efecto que puede causar la confusión.&lt;br /&gt;¿Eso le da gracia, profesor?, reprobé.&lt;br /&gt;No. No es eso, contradijo. No es la desorientación que sufren, sino la manera en que lo manifiestan. Hay dos en particular, que vendrían a representar dos estilos definidos, antagónicos, si se quiere.&lt;br /&gt;¿Antagónicos?&lt;br /&gt;Sí. Son la contingencia y el método, el sombrero y los zapatos de goma, el sutil y el perseguidor…&lt;br /&gt;Lo interrumpí. El entrevero de términos me impedía comprender. Varela se avino a “esclarecer” y dijo que iría “por partes”, frase que completó con un chiste gastado, que no le hacía honor a sus antecedentes, y que no viene al caso.&lt;br /&gt;Te cuento primero del perseguidor, continuó el profesor. Este hombre es la contingencia caminando, por decirlo de alguna manera. Cuando amanece no tiene la menor idea de lo que va a hacer para conquistar a la mujer que no lo deja dormir, pero su instinto está dispuesto a todo. No tiene límites su voluntad, está atento, es como un cazador. Por eso lo defino como el hombre de los zapatos de goma: necesita sentirse cómodo porque es capaz de cruzar desiertos. No lo leyó, pero en eso piensa como Arlt: “El futuro es nuestro por prepotencia de trabajo”. Entonces, cuando pone en la mira a una mujer es temible: se le aparece por el trabajo con cualquier pretexto, que puede ser fumar un cigarrillo o tomar unos mates (con facturas que él ha comprado); se arrima a los amigos de ella, a quienes festeja como si fuesen ellos los sujetos a seducir; se anoticia de la música que le gusta o de la literatura que le atrae, y no repara en gastos para agasajarla. En una palabra, es la acción. Pero ojo, conoce sus limitaciones y eso lo hace fuerte. Es como el cántaro y la fuente. Encara, encara y encara, hasta que encuentra la grieta. Encarna, cabalmente, lo que se espera de un militante.&lt;br /&gt;Un militante, repetí. Varela actuó como si no me hubiese escuchado, y comenzó con su explicación sobre “el hombre del sombrero”.&lt;br /&gt;Es el turno del contrario, la antítesis del anterior. Lo suyo es el método, por eso lo llamo (sin que él lo sepa) el científico. Tiene el mismo objetivo que el militante, pero para llegar al resultado se ha trazado un camino, se ha fijado un conjunto de pautas preestablecidas. Es decir, tiene una secuencia que respeta a rajatabla, que no se modifica con ninguna coyuntura. Como buen científico, tiene una hipótesis: si determinado hecho ha causado un efecto en ensayos anteriores, y él considera que está en el rumbo correcto, sigue en la misma línea. Lo suyo es acción seguida de reacción, con su lógica y también su margen de error. Pero el método es su sino, su destino.&lt;br /&gt;¿Y por qué eso de “el hombre del sombrero”?&lt;br /&gt;Eso es una parte de su caracterización, que utiliza para interesar, por más de una razón. Le sirve para enmascarar su gusto por la estructura, le da un aire bohemio, por aquello del desuso en que ha caído el sombrero. Pero, además, el sombrero es caro. Funciona como un perfume francés, es un detalle sutil, que a la mayoría le pasa de largo, pero él busca afectar a una sola mujer y el resto nada le importa.&lt;br /&gt;¿Qué es lo divertido de todo esto?, pregunté.&lt;br /&gt;Su forma de actuar, contestó Varela, algo contrariado al comprobar que su relato no causaba el resultado que deseaba.&lt;br /&gt;Cuente entonces cómo actúa…&lt;br /&gt;Es más complejo de lo que parece. Hay que observarlo muy bien para darse cuenta, porque esconde más de lo que muestra. Tiene en alta estima a su persona (como casi todo el mundo), pero lo simula en la palabra, no en los hechos. Por ejemplo, habla con desdén de sus logros, se manifiesta sorprendido de lo mucho que aprecia el resto de la gente sus cualidades. Una frase dirigida a la mujer que pretende conquistar podría ser: “Me convocaron para hacer tal cosa (y seguidamente menciona una posibilidad que un ser humano común y silvestre envidiaría con enjundia), pero me toma tan de sorpresa que no sabría cuánto pedir a cambio”. Con esa simple frase logra un doble efecto: por un lado deja traslucir su valor, y por el otro lo desdeña, exhibiendo la humildad de los grandes hombres.&lt;br /&gt;Varela se mostró satisfecho de su explicación, pero fue por más:&lt;br /&gt;Y a la hora de los bifes, su ego le impide ser operativo. Es incapaz de decirle a la muchacha en cuestión: “Te invito al cine”. Su frase sería: “¿Qué película se puede ver el viernes?”. Como si esperase que a su sutileza le suceda un convite. Y lo que generalmente recibe es un “no sé” grande como un cine, o un silencio portentoso.&lt;br /&gt;¿Y usted cómo los ayuda?, quise saber.&lt;br /&gt;No los ayudo.&lt;br /&gt;¿Cómo que no los ayuda?&lt;br /&gt;Varela se sacó los anteojos y los posó sobre la mesa. Me miró con gesto de extrañeza, como si intentara desentrañar cuál era la trampa escondida en mi pregunta.&lt;br /&gt;Primero, retomó, que yo sepa, en mi vida he seducido a nadie, mal podría enseñar a seducir. Apenas si deslizo de cuando en vez alguna frase hecha, sacada de un manual de autoayuda que compré por unas chirolas en una librería de viejo. Y segundo, si estuviese a mi alcance, a esos dos señores no los ayudaría aunque me pagasen.&lt;br /&gt;¿Es gratuito el taller, entonces?&lt;br /&gt;Claro que no. Precisamente, el militante y el científico son los únicos que no pagaron la matrícula.&lt;br /&gt;¿Y por qué no los intima?&lt;br /&gt;Porque sería robarles. Además, no te olvides de la diversión… Cada uno se cobra las deudas como puede…&lt;br /&gt;Varela interrumpió el suave murmullo imperante en el bar con una estridente carcajada. Todas las miradas se dirigieron hacia nuestra mesa. Por la ventana podía observarse que ya no llovía.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-7792574610707256239?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/7792574610707256239/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=7792574610707256239' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/7792574610707256239'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/7792574610707256239'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2011/10/la-contingencia-y-el-metodo.html' title='La contingencia y el método'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-5615265958898708322</id><published>2010-09-13T16:27:00.003-03:00</published><updated>2010-09-13T17:53:57.610-03:00</updated><title type='text'>Un par de whiskies con el que te dije</title><content type='html'>Desvelos, responsabilidades, afanes. En fin. A todo ser le sucede, nadie está exento: los nervios de punta, la sesera que se recalienta. Y, digamos la verdad de una buena vez, un whisky en la penumbra humosa de un cabaret, quizás calculando la calidad del diminuto ropaje de las pibas, ayuda. Nunca será lo mismo el mismo whisky en la luz restallante del hogar; no tiene gracia, sería como aguarlo, beberlo con permiso, con los papeles en regla. Eso, se dice, pensó Dios cuando se acodó contra una barra de ladrillo visto en el interior de un tugurio de mala muerte, frente a la estación de trenes. El tipo pidió un importado, on the rocks, y clavó la vista en la parte dorsal de una rubia pulposa y entusiasta, a quien miraba con gesto de perturbación, como preguntándose cómo era que no se acordaba de haberla creado. Porque la región posterior de la rubia no era un paisaje del que uno pudiese olvidarse así porque sí, se dice que pensó el Creador.&lt;br /&gt;Se dice también que Dios bajó de su celestial altura para distraerse un rato cuando se percató de que sus nervios se parecían a un manojo de cables que chisporrotean. Eso y exponerse a un accidente cerebrovascular es la misma cosa, evaluó, sin necesidad de ir a la consulta de San Jerónimo. Por algo es quien es.&lt;br /&gt;Hasta acá una situación cotidiana. Nada del otro mundo. Dios hace su vida sin agitarse demasiado: problemas de dinero, ninguno; al colesterol lo tiene bastante controlado y, salvo para fines de semana largo como los de Pascuas o Navidad, el trabajo no le consume tanto tiempo. Podría decirse que mientras el asunto vaya así encaminado, será un tipo razonablemente conforme con su realidad.&lt;br /&gt;El problema es que a veces se descuida, como la noche que fue al cabaret. No se dio cuenta de utilizar el chasquido de dedos para cambiarse de ropa y apareció pidiendo un escocés con una túnica color crema, no del todo limpia, sandalias de cuero al tono y los pelos canos revueltos. El gordo que atendía la barra le alcanzó su bebida sin inmutarse por la facha porque, mientras le paguen, le sirve lo que sea a quien sea, así esté como Dios lo trajo al mundo. Qué ironía. &lt;br /&gt;No es que de repente la vida haya pasado a ser un martirio para el Señor. No. El tema es que vos llegás a un lugar con intenciones de relajarte, bajar un cambio como se dice, y no lo podés hacer porque olvidaste mudarte de ropa y resulta ser que si tenés un jean y una camisa nadie te lleva el apunte, pero si usás la túnica, las sandalias, la barba hasta la mitad del pecho y esa mirada inconfundible de Dios en los ojos, nunca falta alguno que te identifica y chau relax. Eso y que te empiecen a matar a preguntas es la misma cuestión, con el whisky en la mano se presume que pensaba el Tata cuando, medio confundido, se percató de su look. &lt;br /&gt;El primero en acercarse fue un borracho que, como todo borracho que te reconoce en un lugar de esa naturaleza, o viene en son de hacerte saber todo su aprecio o, ya escaso de moneda, te pega el correspondiente pechazo. En este caso fueron las dos. Y el Padre lo resolvió esquivando el beso amistoso y pagándole una ginebra, no sin antes perdonarle un par de pecados veniales, para no perder ritmo.  &lt;br /&gt;Un rato de tranquilidad, decía para sus adentros Dios, aunque sólo como expresión de deseos. No como orden al cosmos porque lo agotaba ejercer autoridad todo el tiempo. Le hubiese convenido hacer el esfuerzo. Como examinándolo a medida que se acercaba, un cuarentón de anteojos tipo Woody Allen y barba a la manera del Shylock de Al Pacino, venía con la lengua lista para largar el interrogatorio.&lt;br /&gt;Lo paró en seco el Señor, que ya se estaba poniendo de mal humor. Le dijo, simplemente, que no tenía deseos de hablar y, quizás haciendo del susurro un arte y del prejuicio una práctica impropia de su investidura, le adelantó que le disgustaría en extremo que le venga con esa cantinela que Dios no existe o aquella otra que Dios ha muerto.&lt;br /&gt;No soy ni marxista ni nietzscheano, le respondió, con aire ofendido, el cuarentón. No sé por quién me ha tomado, agregó, porque al margen de mi aspecto de intelectual de izquierdas, soy un hombre de pensamiento libre e independiente.&lt;br /&gt;Dios le aclaró que no había nada de malo en su aspecto y, como para distender un poco la cosa, le dijo que mal no lo había creado, al tiempo que le pellizcaba una tetilla, con guiñada cómplice incorporada.&lt;br /&gt;Para mí usted es un perverso, le espetó el independiente. Dios, tentado de partirlo con un rayo que, como todos sabemos, puede lanzar con su índice derecho, demostró que no es él quien se deja llevar por tentaciones y fieramente lo retó por susceptible: un pellizquito en una tetilla no deja de ser un gesto de simpatía, razonó.&lt;br /&gt;El hombre comentó que no lo decía por el pellizco, que incluso le había gustado bastante, sino para fijar su posición. Para él, según dijo, Dios existe y no ha muerto y, siguiendo esa línea de pensamiento, su perversidad puede verse con sólo echar una mirada a lo que en el mundo a diario sucede, sin que nada logre exculparlo.&lt;br /&gt;El Todopoderoso tomó aire, se armó de paciencia y le pidió otro scotch al gordo. También le ordenó un “whiskicito nacional” para “el muchacho aquí presente”. Tomó un buen trago y a punto estaba de hacer una reflexión seguramente inmortal cuando volvió el borracho de un rato antes, que ya había entrado en fase de máxima repugnancia. Sin preámbulos, el mamado lo acusó de haber bajado a la Tierra para terminar la noche con la puta más linda del cabaret, mientras señalaba a la rubia culona que, casualmente, pasaba por delante del Señor. Ahora caigo, dijo Dios, a lo que el borracho contestó con un grito difícil de entender, pero que a grandes rasgos quiso significar que el Padre eterno le estaba dando la razón. No, no, aclaró el Señor: ahora entiendo por qué no recordaba haber creado a esta ricura. Eso dijo mientras señalaba un canal de raíces negras en medio de la blonda cabellera de la muchacha, que de rubio, en el modelo original, no tenía nada. Dios entendió innecesario responder a la acusación del borracho, pese a que tenía a punto caramelo una pertinente explicación de los factores humano y celestial respecto del deseo carnal, redactado en formato de ensayo por Charles Bukowski, quien, según las malas lenguas, a cambio de eso consiguió un boleto de entrada al Cielo.&lt;br /&gt;Una vez superado el incidente con el borracho, que fue retirado a los empujones por dos tipos de rostro angelical que misteriosamente aparecieron de la nada, Dios se sintió cansado y el buen observador pudo notar que le resultó imposible reprimir un bostezo. Fue así que, no queriendo dejar sin saldar la discusión con su barbado interlocutor, pero urgido por zambullirse en su nube de dos plazas y media, apeló a un tono barriobajero para dirimir la cuestión: a ver, genio, contestame una preguntita. ¿Cómo es la milonga? Ustedes los humanos tienen autodeterminación, hacen del mundo lo que quieren, un despelote cada vez peor, si me permitís opinar, y resulta que el perverso soy yo… &lt;br /&gt;Esta última frase fue proferida por el Magnánimo a viva voz, no sin que algunas partículas pequeñísimas de saliva se dieran a la fuga de su cavidad bucal, echadas a volar por la pasión del Único Rey.&lt;br /&gt;El barbudo, algo intimidado por las formas del Padre y, claro está, por su mayúsculo calibre ecuménico, se recompuso y sin que le tiemble un ápice el pulso, desafió: tranquilamente podría dirigir un poco la cosa con algo más de rigor, como si fuese un director de cine.&lt;br /&gt;¿Sabés que lo pensé?, repuso Dios. Te juro que lo pensé. Pero a ver si nos entendemos: ustedes son peor que los conejos, ya están llegando a los siete mil millones. Alguna vez pensé en elegir a los más influyentes, digamos las mil personas más poderosas del mundo. A cada una le ponemos un guionista. Sí, un guionista para cada uno, para que les escriban que no existan más los genocidios, ni las guerras sin sentido, para evitar cosas por el estilo. Bueno, vos dirás: fantástico, Dios tiene al alcance la posibilidad de enderezar a la humanidad. Pero no es tan fácil.&lt;br /&gt;El barbudo e independiente hombre preguntó por qué. Hay testigos de que el tipo con pinta de intelectual interrogó de buena manera, pero los mismos testigos refieren que Dios ya estaba de mal talante. Con modales inadecuados para el Jefe del Universo, cierto aliento a alcohol y un dejo de impotencia, se quejó: porque para pagarle a mil guionistas tendría que vender todos los tesoros de la Iglesia, ¿me entendés? &lt;br /&gt;No esperó respuesta. Arremangándose la túnica para bajar de la banqueta, buscó con la mirada al gordo de la barra, que no apareció. Luego, cara a cara con el barbudo, dijo: andá a decirles vos a los pollerudos del Vaticano que queremos vender sus tesoros. Dale, andá…&lt;br /&gt;Y salió Dios por la puerta, cruzó la calle y se perdió en las sombras, justo al pasar por una arboleda. Segundos después cruzaron la calle los tipos que habían sacado al borracho como chicharra del ala. La rubia culona no se veía por ninguna parte.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-5615265958898708322?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/5615265958898708322/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=5615265958898708322' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/5615265958898708322'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/5615265958898708322'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2010/09/un-par-de-whiskies-con-el-que-te-dije.html' title='Un par de whiskies con el que te dije'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-4889292035785142186</id><published>2009-10-04T23:16:00.003-03:00</published><updated>2009-10-05T00:46:18.703-03:00</updated><title type='text'>El tembladeral que se viene</title><content type='html'>Esa entidad que una elite de decisores bautizó con cierta demasía Sistema Literario Argentino, mientras las masas (siempre más modestas) apenas si se animaron a concederle la categoría de grupo de escritores esenciales, tiene –por un elástico consenso- nombres indiscutibles y de los otros.&lt;br /&gt;Cualquier desprevenido puede mencionar a Leopoldo Marechal, Ernesto Sábato, Julio Cortázar, Adolfo Bioy Casares y Roberto Arlt como generales de un ejército que, es obvio, comanda desde las alturas Jorge Luis Borges. Hay otros nombres que no deberían faltar en cualquier recuento medianamente serio, pero no es el objetivo de esta crónica la enumeración vana.&lt;br /&gt;Aquí la cuestión es otra, solapada si se quiere. Lo que se pretende saber es qué le pasaría a la cultura nacional si, de golpe y porrazo, se borrara del mapa todo vestigio de la existencia de un Bioy o de un Marechal, por nombrar, al azar, a dos “próceres”. &lt;br /&gt;La respuesta es simple: no pasaría nada.&lt;br /&gt;Sospecho que a esta altura del artículo habrá más de cuatro cultos lectores al borde del soponcio. Quizás algún exagerado compare la hipótesis que aquí se plantea con la sensación que todo bien nacido sintió en su infancia cuando, saturado de crueldad, alguien lo anotició de que Papá Noel no existe. &lt;br /&gt;Seamos serios, por Dios.&lt;br /&gt;Vale dejar jugar a la imaginación para resolver el entuerto, si es que algo vale en esta vida.&lt;br /&gt;Retocemos ficticiamente: de un momento para el otro se desvanece el sujeto Roberto Arlt y con él todo rastro que dejó en su paso por la tierra, su obra, los amores que sufrió y los que se perdió de disfrutar y, por último, toda huella que pudo haber quedado de su ser en la memoria colectiva e individual. &lt;br /&gt;Pensemos, que no duele y todavía es gratis.&lt;br /&gt;¿Qué sucedería? Reitero: nada.&lt;br /&gt;Antes de que alguien proceda a estrangularse con una ristra de ejemplares de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;El juguete rabioso&lt;/span&gt; o a auto lapidarse utilizando &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Los siete locos&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Los lanzallamas&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Aguafuertes porteñas&lt;/span&gt; como letrados proyectiles, brindo rápida respuesta y concluyente prueba: la ignorancia sobre la obra de un escritor fundamental ya existió en este país y nadie se murió por eso ni se enderezaron espontáneamente las bananas.&lt;br /&gt;Puedo adivinar al sesudo lector buscando y rebuscando (por no decir rebuznando) en su mente a alguno entre tantos escritores olvidados. No se piense en Mallea ni en Macedonio Fernández, no se ose desempolvar el nombre de Sara Gallardo. No. &lt;br /&gt;Si esa es la salida que piensan, se equivocan. Esos, y muchísimos más, han quedado relegados, la mayoría de manera indebida, pero no fueron decididamente escondidos. &lt;br /&gt;Tanto barullo por una conjetura como la que aquí se traza tiene una perversa explicación: exceptuando a los ignorantes consuetudinarios, el resto es partícipe o encubridor del ninguneo del que fue objeto quien en vida fue un contraejemplo taxativo: Clemente Otoniel. &lt;br /&gt;Son los mismos que se rasgan las vestiduras al decir que no hay biblioteca posible sin Sábato o que no hay literatura argentina sin Bioy, y paparruchadas por el estilo.   &lt;br /&gt;Lastimosamente, este cronista no está autorizado (todavía) a brindar detalles de un hallazgo que a muchos referentes de la cultura les hará temblequear hasta el caracú, pero sí puede adelantarse que la literatura argentina tendrá una nueva configuración desde el mismo momento en que vean la luz los cuentos que acaban de hallarse en una revista relegada por años al ostracismo, ocultos por un seudónimo que protegió a Otoniel de persecuciones políticas o de un marido celoso, no se sabe bien.&lt;br /&gt;En tiempos de conciencias remordidas, una tardía isocronía: hubo quienes aceptaron que el (por antonomasia) poeta posee un lugar en el Parnaso; otros, a regañadientes, admitieron que el periodismo no volvió a ser el mismo luego de sus latigazos editoriales. Pero esas concesiones fueron apenas peones entregados por el poder, que pretendió así salvaguardar las piezas importantes del tablero. &lt;br /&gt;Eso hasta hoy, el tiempo de la reivindicación total.&lt;br /&gt;Pronto se conocerá la verdadera catadura moral de Cortázar al ser revelada la forma en que rompió un pacto con Otoniel, hecho que nuestro hombre calificó de “agachada del franchute”. Así, &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Casa tomada&lt;/span&gt; mutará la simbología que interesadamente le dieron los sabihondos de turno o “ulteriores críticos marmotas”, al decir del poeta. &lt;br /&gt;Al mismo tiempo, la psicología moderna quedará en ridículo cuando se compruebe que un relato ignorado habló del Síndrome de Estocolmo veinte años antes que cualquiera de sus teóricos y con un lenguaje modesto y sin los firuletes que desnudan lo antipopular de algunos pretenciosos narradores.&lt;br /&gt;Vayan sabiéndolo señores editores y académicos: si por décadas descansaron en la convicción que Otoniel no tenía el albacea que Kafka halló en Max Brod, empiecen a cansarse; prepárense los amigos del lugar común y ensayen el término “otonielesco”, porque en adelante habrán de usarlo más que a su cepillo de dientes. &lt;br /&gt;En su tumba, Clemente se revolverá en paz.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-4889292035785142186?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/4889292035785142186/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=4889292035785142186' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/4889292035785142186'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/4889292035785142186'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2009/10/el-tembladeral-que-se-viene.html' title='El tembladeral que se viene'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-5286568723692713753</id><published>2009-09-05T20:33:00.006-03:00</published><updated>2009-09-05T23:16:05.157-03:00</updated><title type='text'>Papeles inesperados: cuando Clemente Otoniel abrazó el periodismo</title><content type='html'>A la muerte de los grandes hombres le sucede, más temprano que tarde, una oleada de hallazgos que llega para completar una obra, sorprender a los eruditos y, en algunos casos, develar una personalidad. &lt;br /&gt;Así fue recibida por los ilustrados una serie de documentos que revela el tránsito fugaz de Clemente Otoniel por los senderos siempre sinuosos del periodismo.&lt;br /&gt;El inconsciente colectivo situó a Otoniel en el Parnaso, como bien graficó la ensayista uruguaya Andrea Alba Arenga. Pero la aparición de los papeles a los que aquí se alude obliga a una digresión indispensable: decir hoy que se trataba solamente de un poeta es decir una verdad a medias. O para ser estrictos: es mentir.&lt;br /&gt;Otoniel no sólo iluminó con enjundia y claridad ese oficio que algunos –con dudoso tino- nombran como “la primera versión de la historia”, sino que, yendo mucho más lejos aún, inventó un género: &lt;span style="font-style:italic;"&gt;el latigazo editorial&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Nos llegan testimonios orales, que a su vez se basan en manuscritos aportados por la madre del rapsoda, de incontestable argumentación y manifiesta contundencia. &lt;br /&gt;El (también) poeta concibió una nueva manera de editorializar, mucho más austera que la tradicional, es cierto, pero infinitamente más rotunda.&lt;br /&gt;Transcurría sus años mozos cuando, sin más arma que su bicicleta, Otoniel se transformó en lo que lustros más tarde se dio en llamar propaladora ambulante.&lt;br /&gt;Este émulo del mismísimo Homero que gastaba los polvorientos caminos helénicos recitando sus obras, acordaba con almaceneros y verduleros ir por las calles del pueblo voceando breves publicidades a cambio de algún billete o, por qué negarlo, un alimento no perecedero.&lt;br /&gt;No se persigue aquí ahondar sobre su innato talento de publicista, sino sobre sus &lt;span style="font-style:italic;"&gt;latigazos editoriales&lt;/span&gt; que, rebelde al fin, soltó sobre las poderosas corporaciones y las castas dominantes.&lt;br /&gt;Si bien persisten dudas sobre cuál fue el &lt;span style="font-style:italic;"&gt;latigazo&lt;/span&gt; que abrió la saga, se sabe a ciencia cierta que el primer enemigo de peso que se ganó fue la Iglesia. &lt;br /&gt;A mediados de los años treinta el Padre Omar encabezaba la procesión de Santa Ana cuando Otoniel, a contramano de los fieles (en todo sentido, claro está), interrumpió sus publicidades y lanzó el tremendo “vos tenés más hijos que Urquiza”.&lt;br /&gt;Don Faustino Reyes, padre de once hijos, caminaba a la par del cura y tomó la frase como un agravio dirigido hacia él; así fue que molió a palos al poeta. &lt;br /&gt;El Padre Omar, padrino de muchos pilluelos que -curiosamente- tenían sus mismos ojos, siguió entonando el himno a la madre de la Virgen María sin observar, siquiera de soslayo, el pulcro y repetido uppercut de Reyes sobre la mandíbula lampiña de Otoniel.&lt;br /&gt;Algunos de sus &lt;span style="font-style:italic;"&gt;latigazos&lt;/span&gt; fueron comprendidos generaciones después. Cuando le espetó al intendente Braulio Iraunkor el memorable “vos sos como el aloe vera” todavía faltaban décadas para que el vulgo se enterara de la cantidad casi infinita de propiedades que posee la simpática plantita.&lt;br /&gt;La paradoja tiene también su lugar en esta historia. Cuando le dijo “chino comegatos” al tintorero de su cuadra no pretendió sembrar la creciente sospecha que pesa sobre el origen de la carne que utilizan los restaurantes orientales para elaborar sus menús de tan bajo costo. Hay que reconocerlo: fue un error de Otoniel. Acusó al amarillo de haber sustraído y comido a su gata Carmela, pero el licencioso animal apareció unos días más tarde con evidentes signos de jolgorio macho, gatuno y excesivo sobre su cuero.&lt;br /&gt;Lo concreto es que, al margen de errores y aciertos, Otoniel jamás midió la estatura de sus eventuales enemigos y respetó su carácter despreocupado al entrometerse en los asuntos de personajes tan poderosos como el cura, el intendente y el indescifrable japonés, a quien llamó chino en otra prueba de su insolencia.&lt;br /&gt;Igualmente, se admite en el círculo íntimo del pregonero que su inveterada costumbre de remar contra la corriente no contribuyó en nada para que su carrera dentro del periodismo fuese algo más extensa.&lt;br /&gt;Tampoco hizo falta. La Historia (así, con mayúsculas) suele poner algunas cosas en su lugar. Y sería bueno que a partir de las presentes revelaciones los críticos literarios se detengan a pensar un minuto antes de tildar solamente de “poeta” a Clemente Otoniel.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-5286568723692713753?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/5286568723692713753/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=5286568723692713753' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/5286568723692713753'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/5286568723692713753'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2009/09/papeles-inesperados-cuando-clemente.html' title='Papeles inesperados: cuando Clemente Otoniel abrazó el periodismo'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-4459304544095740699</id><published>2009-08-10T17:56:00.008-03:00</published><updated>2011-12-29T23:20:33.323-03:00</updated><title type='text'>Algo que sucede</title><content type='html'>De repente algo sucede. &lt;br /&gt;Hasta allí, imágenes y más imágenes, casi idénticas (pero no idénticas), se pegaban unas a otras a una velocidad proyectada y formaban una película consecutiva, uniforme, en tiempo real.&lt;br /&gt;Ella invita otra cerveza.&lt;br /&gt;- Bueno, responde él.&lt;br /&gt;El humo domina la escena, pule una secuencia prácticamente lógica de frases que remontan vuelo. Aparece Borges, por poco choca con Walsh, y se miran feo (¿Cómo no?). Luego pasa Saer, después Evita; Cortázar y Haroldo Conti. Eso es, simplemente, una conversación. &lt;br /&gt;Pero algo está pasando, algo está madurando.&lt;br /&gt;Se cruzan las miradas a cada momento, en tanto él observa los anaqueles repletos de libros y fotografías y pedazos de vidas y de muertes. Ella lo deja mirar, no resiste al atropello que, evidentemente, él perpetra contra su intimidad.&lt;br /&gt;Hay algo en el ambiente, que flota, y no es el humo. No sólo es el humo.&lt;br /&gt;Ella piensa que siente ganas; él las siente y no las piensa.&lt;br /&gt;Ella toma la botella y llena otra vez los vasos; le alcanza el suyo. &lt;br /&gt;El intercambio de miradas es quieto, pero son miradas cómplices, que saben que el otro sabe. Hay una tensión creciente, un clima intimista que los va llevando hacia un único lugar posible, que sin embargo no es fácil de abordar. &lt;br /&gt;- Estoy vulnerable por estos días, dice ella, a propósito de alguno de los tantos temas, vaya a saber cuál.&lt;br /&gt;Él entiende la frase como un pedido: que el cuchillo se entierre hasta el hueso.&lt;br /&gt;- ¿Sí?&lt;br /&gt;Va llegando el momento en que las precauciones comienzan a caer por su excesivo peso y todo lo que ambos traen encima queda a la vista, expuesto, sobre la mesa a la que están sentados.&lt;br /&gt;Él la acaricia cuando ella pasa a su lado, rumbo a la cocina. Hay dudas, pero no resistencia. Son los momentos en que se prepara la trampa en la que uno desea caer, esa suerte de antesala de vacío, donde se elige con alegría perder la calma para que no haya tanto que perder, o al menos que no importe tanto la derrota.&lt;br /&gt;Entonces ella se acerca y se deja alcanzar, se deja acariciar, como una gata mansa.&lt;br /&gt;Y de repente todo se trastoca.&lt;br /&gt;Y ella ataca como tigresa ultrajada, y lo que era serenidad se transforma en ímpetu sin que haya nada que aclarar, como cuando uno descubre (o redescubre) sin haber buscado. Como cuando algo que estaba por suceder, sucede.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-4459304544095740699?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/4459304544095740699/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=4459304544095740699' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/4459304544095740699'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/4459304544095740699'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2009/08/algo-que-sucede.html' title='Algo que sucede'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-7827896651061032254</id><published>2009-07-07T00:39:00.011-03:00</published><updated>2009-07-08T11:49:58.035-03:00</updated><title type='text'>Matecitos con Dios</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/SlSxjU3IboI/AAAAAAAAANY/-J2xy61TAMM/s1600-h/Dios.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 278px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/SlSxjU3IboI/AAAAAAAAANY/-J2xy61TAMM/s400/Dios.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5356101077303848578" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Dios, enlodadas las sandalias con barro pegajoso, tomaba mates una tarde debajo de un árbol, en plena lluvia. Una filtración intermitente de diminutas gotas -que gambeteaban ramas, gajos y hojas- se empecinaba en mojarle el pelo cano sólo de a ratos, pero con la molestia que conllevaba el hecho de sorprenderlo cada vez. &lt;br /&gt;De mal humor se ponía el Padre de todas las cosas cuando el chorro de turno (intempestivo, siempre) le duchaba el flequillo. &lt;br /&gt;Etérea y esmerada, una brisa en exceso comedida, se ocupaba de acomodarle los cabellos cada vez que el estrafalario manantial importunaba al Creador, sin conseguir –sin embargo- mejorar el talante del Tata.&lt;br /&gt;En eso estaba ocupado el Señor cuando comenzó un sospechoso peregrinar (por así decirlo) de gentes que se le acercaban con cierto sigilo –y mucho de solemnidad- para, como quien no quiere la cosa, estirar la mano esperando ser convidadas nada menos que con un matecito celestial.&lt;br /&gt;Entre que el chorrito irregular lo asustaba y (encima) le enfriaba el mate al mezclarse con el agua del termo en el interior mismo del porongo, Dios no estaba para relaciones públicas.&lt;br /&gt;Pero… los caminos del Señor son inescrutables, subrepticios, incognoscibles y hasta sibilinos, por lo cual es casi fácil entender que no podemos comprender sus razones. De ahí que, pese al humor de perros que tenía, el Creador invitó con un mate a cada desconocido que se le acercó, aclarando que para él nadie es literalmente un desconocido (huelgan las explicaciones del porqué). &lt;br /&gt;De todas formas, una cosa es estirar el brazo ofreciendo un mate y otra es hacer exactamente lo mismo, pero contento. Dios no estaba contento.&lt;br /&gt;Entonces, creó (nunca mejor usado ese verbo) un simple jueguito, para divertirse un rato y de paso, tirar sobre el pastito un par de sentencias adoctrinadoras (se sabe: el tipo no puede con su genio).&lt;br /&gt;Pasó el patrón de estancia, y Dios dijo:&lt;br /&gt;Tómese un matecito de coherencia, mi amigo. No se me queje más de la sequía hasta que ponga en regla a la peonada, esa que pone el lomo para usted.&lt;br /&gt;Después le tocó al comerciante:&lt;br /&gt;Aquí tiene compañero, un matecito de vergüenza. No llore más por el impuesto, si usted evade por millones.&lt;br /&gt;Luego se paró el mezquino. &lt;br /&gt;Tome un matecito de realidad ¿No se dio cuenta de que no se va a llevar nada de todo lo que está encanutando?&lt;br /&gt;Después fue el turno del dirigente político. Todos pararon la oreja para escuchar de qué forma Tata Dios lo ponía en vereda al maldito. Pero por mucho que pugnaron, se esforzaron y se amontonaron, no alcanzaron a entender nada. Simplemente porque nada dijo Dios, que apenas se limitó a alcanzarle un mate, con una sonrisa en los labios.&lt;br /&gt;Mascullando bronca salieron los buenos hombres, quejándose de Dios, de su hijo Jesucristo y, por supuesto, también del Espíritu Santo: &lt;br /&gt;Habráse visto, nos echó en cara nuestras cuitas, cositas que hacemos para sobrevivir, y al político –la peor basura que puede existir- no le dijo nada, bramaron, cada uno con distintas palabras y el mismo odio y la misma impotencia relumbrando como llamas a través de sus miradas. Y se fueron, bajo la lluvia, sus cabezas transformadas en urdimbres de vaya a saber qué cosas.&lt;br /&gt;Dios seguía, mientras tanto, tomando mates con el político. Éste, cuando los mates ya estaban intomables (por lavados y por fríos), le dijo al Tata:&lt;br /&gt;A uno le alcanzó un matecito de coherencia, a otro uno de vergüenza, después sirvió un matecito de realidad. Qué raro que no usó sustantivo para el mío…&lt;br /&gt;Sonrió Dios. Se secó el chorro de agua que acababa de mojarle la frente. Y dijo con tono paternal:&lt;br /&gt;A usted, mi amigo, no tengo nada que decirle. Usted es como un espejo.&lt;br /&gt;¿Cómo dice?&lt;br /&gt;Sí, compañero. Usted refleja al conjunto. Es un simple producto de eso que llaman sociedad. Malo o bueno, usted es ellos, y ellos son usted… En fin… ¿por qué no pone la pava al fuego? ¿Eh? Vaya... Vaya...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Ilustración de Andal13&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-7827896651061032254?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/7827896651061032254/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=7827896651061032254' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/7827896651061032254'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/7827896651061032254'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2009/07/matecitos-con-dios.html' title='Matecitos con Dios'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/SlSxjU3IboI/AAAAAAAAANY/-J2xy61TAMM/s72-c/Dios.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-6603529753654590361</id><published>2009-06-12T15:14:00.008-03:00</published><updated>2009-06-12T22:35:42.791-03:00</updated><title type='text'>Algunas palabras acerca de la muerte del poeta Clemente Otoniel</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/SjL-gmA67EI/AAAAAAAAANQ/u9jnpll-faY/s1600-h/otoniel.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 317px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/SjL-gmA67EI/AAAAAAAAANQ/u9jnpll-faY/s400/otoniel.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5346615543555877954" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La muerte, esa única certeza que poseemos, sorprendió al poeta Clemente Otoniel a sus no muy bien llevados noventa y dos años. No es el objetivo de estas líneas situar su figura en un contexto determinado, ni compararlo con sus pares; tampoco valorar ni desmembrar su obra; persiguen estas líneas, apenas, la concreción de un estricto acto de Justicia.&lt;br /&gt;En primer término, me permito una indiscreción: Otoniel, ante sus íntimos, rechazaba con hosquedad pertenecer a una casta de poetas malditos. Es de destacar su honradez. Si bien confesó más de una vez que nunca leyó a Arthur Rimbaud, Stéphane Mallarmé ni –mucho menos- a Marceline Desbordes-Valmore, se diferenciaba de ellos tajantemente. Iba más allá su humildad: juraba que jamás había escuchado esos nombres.   &lt;br /&gt;Clemente Otoniel puede haber sido acusado de todo, menos de oportunista. Se mantuvo fiel a sus convicciones y, por tanto, ajeno a las corrientes poéticas, históricas o de moda. No adhirió ni al romanticismo ni al modernismo, y hasta denostaba al simbolismo. Quizás su postura anárquica motivó la indiferencia a la que fueron conminados sus poemas, incluso los más logrados. &lt;br /&gt;“María Magdalena, sin casete”, tal vez su poemario más polémico, reveló su audacia y su coraje sin límites. Esas cuartetas, que no significaron otra cosa que darle voz a un personaje tan controvertido del cristianismo, no le valieron la excomunión de la Iglesia Católica. Otoniel entendió el silencio e inacción de la curia como una admisión implícita a lo atinado de sus versos. &lt;br /&gt;Pero no iba a ser gratis para el pensador la prueba de su arrojo. Los poemas, insólitamente inéditos, provocaron la furia de su madre. La mujer, líder de un grupo de oración de la Renovación Carismática, no dudó en echarlo de su casa tras hallar el manuscrito, disimulado en el cajón donde el poeta guardaba su ropa interior.  &lt;br /&gt;Pasados los sesenta años, Otoniel se encontró en la calle, con un mundo por descubrir. &lt;br /&gt;Quizás el alejamiento de su lugar, el peregrinaje hostil al que se vio sometido, originó sus rimas más lastimeras. Se sintió un segregado y volcó la traumática experiencia en el experimental “La calle, la hiel”. &lt;br /&gt;Luego de algún tiempo de tardía rebeldía, intentó el perdón de su madre con una jugada intrépida: simuló convertirse al catolicismo, a la manera de Paul Verlaine, e incluso se ofreció para oficiar de monaguillo en la Iglesia de la Merced. Su madre se mantuvo imperturbable.&lt;br /&gt;Allí se produjo un quiebre en la vida de Otoniel. Enloquecido por el ultraje materno, desequilibrado se podría decir, germinó una completa identificación con José Saramago, de quien decía –no sin razón- que, al igual que él mismo, se había dedicado al arte de las letras en la madurez. De esa época data el sobrio “Mi hermano, el comunista”. &lt;br /&gt;Se transcribe:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El aire acarrea aromas genitales&lt;br /&gt;Tú estás en el Norte, yo estoy en el Sur&lt;br /&gt;Me gustaría verte, José Saramago&lt;br /&gt;Pa decirte en la jeta lo que tú vales&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay artificios en tu Literatura&lt;br /&gt;Mi madre, morena; la tuya, desconozco&lt;br /&gt;Los dos empezamos de viejos&lt;br /&gt;Humildemente, estás a mi altura&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y todo se mezcla en la espesura&lt;br /&gt;De la vida y de la muerte&lt;br /&gt;Somos hermanos, ¿qué duda cabe?&lt;br /&gt;Es raro, pero ¿no es una hermosura?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es bello, como rocío en una rosa&lt;br /&gt;Vos, comunista; yo, nada que ver&lt;br /&gt;Pero eso es lo de menos, me parece&lt;br /&gt;Sos mi hermano, y a otra cosa, mariposa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa obra fue el inicio del eclecticismo que marcó los últimos años de su arte. Es casi una leyenda su presentación ante las autoridades, a mediados de los años setenta, para solicitar un subsidio que permitiese difundir masivamente su homenaje fraternal al escritor portugués. Un gesto valiente, sin lugar a dudas. Y una prueba concreta de que un artista no necesariamente debe estar avisado de vaivenes políticos y otras minucias por el estilo. &lt;br /&gt;Las autoridades militares que acababan de asaltar el poder no vieron con buenos ojos la difusión de su labor, pero Otoniel no se amilanó: en pocos días escribió “Algo habrán hecho”, interpretado como un manifiesto valeroso contra barbudos y revoltosos, contrarios al orden establecido que –curiosamente- tanto lo ignoró.  &lt;br /&gt;Luego, la expectativa silente. Quienes lo quisieron bien esperaron durante décadas volver a escuchar su voz. Lo compararon con Juan Rulfo, pensaron en un retorno a toda orquesta. Clemente Otoniel no les dio el gusto; evidentemente tenía otros planes. Se volvió a saber de él la semana que pasó: en una cama de hospital se apagó su vida, luego de una penosa y larga enfermedad. &lt;br /&gt;Se fue con una mueca de disgusto en el rostro, pero libre. &lt;br /&gt;El practicante que higienizó su cadáver extrajo de su bolsillo y arrojó al cesto, sin siquiera leerlo, su último poema. Sin saberlo, con un simple movimiento de su brazo, el ignoto enfermero cerró el círculo de la ignominia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Ilustración: Andal13, de Ajo y Agua.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-6603529753654590361?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/6603529753654590361/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=6603529753654590361' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/6603529753654590361'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/6603529753654590361'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2009/06/algunas-palabras-acerca-de-la-muerte.html' title='Algunas palabras acerca de la muerte del poeta Clemente Otoniel'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/SjL-gmA67EI/AAAAAAAAANQ/u9jnpll-faY/s72-c/otoniel.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-784095568686618964</id><published>2009-04-23T21:51:00.017-03:00</published><updated>2009-04-27T14:13:58.706-03:00</updated><title type='text'>Ser Pugliese</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/SfSUQgtIPAI/AAAAAAAAANI/A1NzyBAhCV4/s1600-h/maetsro.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 313px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/SfSUQgtIPAI/AAAAAAAAANI/A1NzyBAhCV4/s400/maetsro.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5329047270464175106" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Si me hubiesen preguntado alguna vez quién me hubiese gustado ser, sin dudas hubiese dicho: el maestro Osvaldo Pugliese.&lt;br /&gt;Y aclaro, por si acaso, que mi elección no se basa especialmente en su talento como creador, capaz de maravillar de la misma forma en que lo hacía –lo hace- su notable refinamiento para interpretar el tango con su piano, con su orquesta, con su sensibilidad.&lt;br /&gt;Tampoco pensé en el prestigio que se supo ganar como hombre íntegro, quizás más difícil de obtener que el de genial músico,  para decir “me hubiese gustado ser Pugliese”.&lt;br /&gt;Y mucho menos en esa tan apreciada virtud que le atribuyen supersticiosos de toda índole, que lo nombran y ponen su música, como conjuro, seguidamente de pronunciar el apellido de alguien a quien se considera de mala suerte.&lt;br /&gt;Osvaldo Pugliese merece que sus tangos y milongas bravas resuenen por ser bellas y hondas, sin motivos adicionales.&lt;br /&gt;No.&lt;br /&gt;A mí me hubiese gustado ser Pugliese para vivir una sola de sus miles de noches al frente de su orquesta típica, en El Nacional o en cualquier otro café, con la rosa roja sobre el piano.&lt;br /&gt;Me hubiese gustado vivir, como él, aquella Buenos Aires de ensueño, con el arrabal metido en la Corrientes angosta y el tango siendo rey de músicas, llevando y trayendo cajetillas y bataclanas, señoras y atorrantes, con La Yumba como sonido cimero que sugestiona la sangre y hace perder la calma.&lt;br /&gt;Una noche de mirar luces y sombras con los ojos miopes de Pugliese, oyendo arrebatos, matices y canyengues -propios, pero también ajenos-,  y sintiendo por una vez el eufórico sosiego que debe haber sentido Pugliese si es que alguna vez se puso a pensar, una sola de aquellas noches, lo asombroso que era ser nada menos que el maestro Osvaldo Pugliese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Ilustración: Andal13, de Ajo y Agua.&lt;/span&gt; &lt;a style="color: rgb(255, 0, 0);" href="http://andal13.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;www.andal13.blogspot.com&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-784095568686618964?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/784095568686618964/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=784095568686618964' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/784095568686618964'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/784095568686618964'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2009/04/ser-pugliese.html' title='Ser Pugliese'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/SfSUQgtIPAI/AAAAAAAAANI/A1NzyBAhCV4/s72-c/maetsro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-9219036251406361107</id><published>2009-01-16T11:51:00.001-02:00</published><updated>2009-01-16T11:53:20.434-02:00</updated><title type='text'>Imaginemos (José Saramago)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/SXCRRaQ5bwI/AAAAAAAAAMo/ZUE1GA-K4MM/s1600-h/familias_palestinas_mueren_bombardeos_Israel.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 161px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/SXCRRaQ5bwI/AAAAAAAAAMo/ZUE1GA-K4MM/s400/familias_palestinas_mueren_bombardeos_Israel.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5291889290454331138" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Imaginemos que, en los años treinta, cuando los nazis iniciaron su caza a los judíos, el pueblo alemán hubiera bajado a la calle, en grandiosas manifestaciones que quedarían en la Historia, exigiéndole a su gobierno el final de la persecución y la promulgación de leyes que protegiesen a todas y cada una de las minorías, ya fueran de judíos, de comunistas, de gitanos o de homosexuales. Imaginemos que, apoyando esa digna y valiente acción de los hombres y mujeres del país de Goethe, los pueblos de Europa desfilaran por las avenidas y plazas de sus ciudades y unieran sus voces al coro de las protestas levantado en Berlín, en Munich, en Colonia, en Francfort. Ya sabemos que nada de esto sucedió ni podría haber sucedido. Por indiferencia, apatía, por complicidad táctica o manifiesta con Hitler, el pueblo alemán, salvo alguna rarísima excepción, no dio un paso, no hizo un gesto, no dijo una palabra para salvar a quienes iban a ser carne de campo de concentración y de horno crematorio, y, en el resto de Europa, por una razón u otra (por ejemplo, los fascismos nacientes), una asumida connivencia con los verdugos nazis mantendría el orden o castigaría cualquier veleidad de protesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy es diferente. Tenemos libertad de expresión, libertad de manifestación y no sé cuantas libertades más. Podemos salir a la calle miles o millones que nuestra seguridad siempre estará asegurada por las constituciones que nos rigen, podemos exigir el final de los sufrimientos de Gaza o la restitución al pueblo palestino de su soberanía y la reparación de los daños morales y materiales sufridos a lo largo de sesenta años, sin mayores consecuencias que los insultos y las provocaciones de la propaganda israelí. Las imaginadas manifestaciones de los años treinta serían reprimidas con violencia, en algún caso con ferocidad, las nuestras, como mucho, contarán con la indulgencia de los medios de comunicación social y luego entrarán en acción los mecanismos del olvido. El nazismo alemán no daría un paso atrás y todo acabaría igual a lo que luego iba a ser y la Historia ha registrado. Por su parte, el ejército israelí, ése que el filósofo Yeshayahu Leibowitz, en 1982, acusó de tener una mentalidad “judeo-nazi”, sigue fielmente, cumpliendo órdenes de sus sucesivos gobiernos y comandos, las doctrinas genocidas de quienes torturaron, gasearon y quemaron a sus antepasados. Podría decirse incluso que en algunos aspectos los discípulos adelantaron a los maestros. En cuanto a nosotros, seguiremos manifestándonos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-9219036251406361107?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/9219036251406361107/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=9219036251406361107' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/9219036251406361107'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/9219036251406361107'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2009/01/imaginemos-jos-saramago.html' title='Imaginemos (José Saramago)'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/SXCRRaQ5bwI/AAAAAAAAAMo/ZUE1GA-K4MM/s72-c/familias_palestinas_mueren_bombardeos_Israel.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-4027437291664597916</id><published>2008-12-29T11:38:00.002-02:00</published><updated>2008-12-29T11:42:59.851-02:00</updated><title type='text'>Gaza (José Saramago)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/SVjTyuN1ydI/AAAAAAAAAMg/ps5BTQVpCio/s1600-h/palestina.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 364px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/SVjTyuN1ydI/AAAAAAAAAMg/ps5BTQVpCio/s400/palestina.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5285207031072278994" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La sigla ONU, todo el mundo lo sabe, significa Organización de Naciones Unidas, es decir, a la luz de la realidad, nada o muy poco. Que lo digan los palestinos de Gaza a quienes se les están agotando los alimentos, o se les han agotado ya, porque así lo ha impuesto el bloqueo israelí, decidido, por lo vistos, a condenar al hambre a las 750 mil personas registradas allí como refugiados. Ni pan tiene ya, la harina se ha acabado, y el aceite, las lentejas y el azúcar van por el mismo camino. Desde el día 9 de diciembre los camiones de la agencia de Naciones Unidas, cargados de alimentos, aguardan a que el ejército israelí les permita la entrada en la faja de Gaza, una autorización una vez más negada o que será pospuesta hasta la última desesperación y la última exasperación de los palestinos hambrientos. ¿Naciones Unidas? ¿Unidas? Contando con la complicidad o la cobardía internacional, Israel se ríe de recomendaciones, decisiones y protestas, hace lo que viene en gana, cuando le viene en gana y como le viene en gana. Ha llegado hasta el punto de impedir la entrada de libros e instrumentos musicales como si se tratase de productos que iban a poner en riesgo la seguridad de Israel. Si el ridículo matara no quedaría de pie ni un solo político o un solo soldado israelí, esos especialistas en crueldad, esos doctorados en desprecio que miran el mundo desde lo alto de la insolencia que es la base de su educación. Comprendemos mejor a su dios bíblico cuando conocemos a sus seguidores. Jehová, o Yahvé, o como se le diga, es un dios rencoroso y feroz que los israelíes mantienen permanentemente actualizado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-4027437291664597916?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/4027437291664597916/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=4027437291664597916' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/4027437291664597916'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/4027437291664597916'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/12/gaza-jos-saramago.html' title='Gaza (José Saramago)'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/SVjTyuN1ydI/AAAAAAAAAMg/ps5BTQVpCio/s72-c/palestina.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-4195912686673718562</id><published>2008-11-18T14:03:00.008-02:00</published><updated>2008-11-21T13:50:57.694-02:00</updated><title type='text'>De artistas y conciencias</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/SSMbXl7lFcI/AAAAAAAAAJw/ZBhG8QVbwzg/s1600-h/malabarista+1.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 281px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/SSMbXl7lFcI/AAAAAAAAAJw/ZBhG8QVbwzg/s400/malabarista+1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5270086081086559682" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Ilustró: Andrea Albarenga.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es cuestión de hacer tanta alharaca por algo cotidiano, que le sucede todo el tiempo a infinidad de gente, pensó Camilo. De todas formas no reprimió las ganas de dedicarse una suave pero sincera puteada entre dientes. Cualquiera se olvida las llaves, se consoló. Pero ese cualquiera tiene que ser lo suficientemente idiota para hacerlo, concluyó, con no pocos argumentos.&lt;br /&gt;Eso pensaba Camilo mientras subía de nuevo al auto, abandonando los cuarenta grados a la sombra de la siesta para ingresar en los -por lo menos- cincuenta de su auto sin aire acondicionado. Bólido, por otra parte, dueño de la santa destreza de yacer siempre bajo los siniestros rayos del sol, que son así, siniestros, aunque el astro rey goce de tan buen concepto entre las multitudes.&lt;br /&gt;Se sentó, empapado en sudor. Alcanzó a cerrar la puerta un segundo antes de que el único colectivo que surcaba la calle en ese momento la convirtiese en puerta separada de su auto. Bajó las ventanillas de ambos lados con la esperanza que una brisa, aunque sea leve, atravesara la candente estructura que conducía. Ni brisa ni leve, y las sienes de Camilo en ebullición.&lt;br /&gt;No había nadie a la vista, ni humano ni animal ni máquina. Pero ese detalle no impidió que lo detuvieran tres semáforos en no más de dos cuadras y media, según el cálculo de Camilo.&lt;br /&gt;Primero frente a la Cruz Roja, en el recodo que desemboca en Juan De Garay. Luego en Juan De Garay, en su intersección con 27 de Febrero. Y después en 27 de Febrero, esquina Lisandro De la Torre. ¡Qué dos cuadras y media!¡Ni una y media!&lt;br /&gt;De repente, como surgido de la nada, se puso frente al auto un chico. Esa clase de apariciones son muy comunes en las urbes de todo el planeta, con pequeñas variaciones de acuerdo a la región donde está enclavada la ciudad.&lt;br /&gt;En la zona donde Camilo reside, y suele olvidarse las llaves, los niños que brotan en cercanías de los semáforos son morochitos y más bien petisos, ya sea por su naturaleza achaparrada, por deficiencia alimenticia o por corta edad.&lt;br /&gt;Pueden ser simples mendigos, aunque son los menos. También están los limpiavidrios, a quienes Camilo considera muy útiles porque lavar el auto no figura entre sus aficiones. Y últimamente han proliferado los artistas, gremio al que pertenecía el pequeño en cuestión.&lt;br /&gt;En este caso, un malabarista de fuste.&lt;br /&gt;Con dos palitos manejaba hábilmente un palo de mayor tamaño, inventando cabriolas de indecible originalidad.&lt;br /&gt;Camilo seguía el espectáculo con gesto algo extraviado, mientras hurgaba en sus bolsillos en busca de la correspondiente moneda de cincuenta centavos, porque su escala de valores indica un peso para los limpiavidrios y cincuenta centavos para artistas y mendigos.&lt;br /&gt;El gurrumín terminó su performance y se acercó. Camilo sólo halló una moneda de un peso, y mintió.&lt;br /&gt;- No tengo monedas gurí, dijo con tono paternal.&lt;br /&gt;- ¿Y algún billetito?, arriesgó el malabarista.&lt;br /&gt;- No.&lt;br /&gt;- No importa, amigo. Será la próxima…&lt;br /&gt;El semáforo mostró su luz verde y Camilo retomó la marcha. Un pensamiento fatalista lo sorprendió, aturdido por su accionar.&lt;br /&gt;- Seguro que se me rompe el auto, por miserable.&lt;br /&gt;Interrumpió su reflexión un estallido y un traqueteo inconfundible: un neumático había reventado.&lt;br /&gt;Camilo se lo tomó con filosofía. Estacionó a un costado y bajó del auto. Observó como al pasar la goma averiada y caminó hacia el artista, que lo recibió compungido.&lt;br /&gt;- ¡Qué mala suerte, señor!&lt;br /&gt;- No te hagás problemas. Tomá.&lt;br /&gt;El chico agarró el billete de cinco pesos y se deshizo en gracias y bendiciones.&lt;br /&gt;Camilo dio media vuelta y emprendió el retorno hacia el auto. Mientras caminaba a paso lento pensó que alguna fuerza sobrenatural quizás –sólo quizás- podría haber tomado nota de su gesto de reparación, y al llegar al coche tal vez –sólo tal vez- encontraría el neumático milagrosamente reparado.&lt;br /&gt;Llegó. El caucho desparramado había perdido toda forma. La llanta, desnuda, descansaba sobre el pavimento.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-4195912686673718562?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/4195912686673718562/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=4195912686673718562' title='25 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/4195912686673718562'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/4195912686673718562'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/11/de-artistas-y-conciencias_18.html' title='De artistas y conciencias'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/SSMbXl7lFcI/AAAAAAAAAJw/ZBhG8QVbwzg/s72-c/malabarista+1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>25</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-5051856850177416822</id><published>2008-08-08T19:58:00.001-03:00</published><updated>2008-08-08T19:58:50.949-03:00</updated><title type='text'>Tristeza</title><content type='html'>Salgo a fumar y noto que hace más frío que quince minutos atrás. En la esquina, un cartel indica calle 3 de Febrero, y no hay otro. El paisaje es desolado y me pregunto en qué barrio estoy. Enciendo el cigarrillo y observo la casa de enfrente, en diagonal. Tan desolada como la esquina que habita, la casa está todavía a medio construir, pese a que la opacidad de los ladrillos revela que tiene ya varios años. Y no tiene puerta la casa, abandonada como está, porque donde una vez la hubo ahora hay un hueco remendado parecido a una ventana, sellada a su vez por cemento o tablas, no estoy seguro. Lo único que le otorga algo de vida al magro paisaje es una planta de color verde intenso, que sobresale de entre la ruinosa construcción y muestra una flor marchita de jazmín.&lt;br /&gt;Entristece el aspecto de esa casa, y el de esa esquina, pienso, mientras camino algunos metros hacia la estación de trenes, alejándome de la clínica donde ella está ahora.&lt;br /&gt;El frío me hace reconsiderar la idea de fumar, y vuelvo, casi decidido a tirar el cigarrillo para ingresar a esperarla en un ambiente menos hostil.&lt;br /&gt;Entonces veo al cuidacoches y busco en mi mente, con ansiedad, un tema de conversación que me permita luego preguntarle cómo se llama el barrio.&lt;br /&gt;El hombre, enfundado en un gorro de lana, con barba del día y abrigado, me facilita las cosas. Me dice que le parece que hace mucho frío y que no entiende la opinión de no sé quien, que le hizo notar que está muy abrigado, y que tampoco entiende por qué le dijo –el no sé quien- que cuando haga &lt;i style=""&gt;frío en serio&lt;/i&gt; no iba a poder calmar el frío si ahora que no hace tanto frío se emponcha tanto.&lt;br /&gt;El hombre, con un gesto de tranquilidad inaudita, que inspira confianza, razona con simpleza que si hace frío no hay por qué sufrirlo teniendo abrigo, y si mañana hace más frío, habrá que ponerse todo lo que haya, y si no alcanza, bueno, se verá...&lt;br /&gt;Lo observo, y él mira a un costado, hacia abajo, sin llegar a posar sus ojos en el suelo. Y me sigue contando su mundo y sus circunstancias, cosas que no entiendo porque habla bajito o porque pasa algún automóvil por la esquina de 3 de Febrero y la calle que estamos pisando.&lt;br /&gt;Y me doy cuenta de que al salir de la clínica sentí mucha tristeza, pero no comparable con la que me genera ver al hombre que está hablando conmigo, y su situación triste.&lt;br /&gt;Trato de encontrar un bache en su monólogo acompasado y le pregunto qué barrio es este. Me contesta que se llama San Lorenzo y me informa que hubo un metro y medio de agua durante las inundaciones.&lt;br /&gt;Le pregunto si había llegado el agua a su casa, y no me dice nada. En cambio me cuenta que está cuidando autos, que está parado aunque le duelen los pies, y que tiene frío. Y que su familia no sabe de él hasta que vuelve, y que puede pasarle cualquier cosa. Como las que ya le pasaron.&lt;br /&gt;A veces, me cuenta, anda la policía porque dicen que roban motos en el barrio, y que más de una vez se lo llevaron equivocado. Lo llevan a él, me cuenta, aunque está claro que el trapo rojo que tiene en la mano lo identifica como cuidador de autos. Y también me cuenta que en las razias llevan siempre a unas diez personas, que ni agua les dan, y que cuando los largan ni disculpas les piden. Por la equivocación, aclara.&lt;br /&gt;Lo miro y me resulta increíble la paz que trasluce su mirada. Lo vuelvo a observar, él con los ojos clavados en algún punto del costado, abajo pero sin llegar al suelo, y siento a la tristeza envolverme y apretarme el cuello. Y concluyo que su mirada no transmite paz, sino resignación.&lt;br /&gt;De repente, un hombre elegante sale de la clínica y se acerca a un lujoso Mercedes Benz negro, y el cuidador lo saluda con un &lt;i style=""&gt;cómo le va, jefe,&lt;/i&gt; y el hombre elegante se sube al auto luego de responder el saludo con familiaridad y arranca y se va, sin reparar en que le estuvieron &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;cuidando el auto. No hubo una moneda.&lt;br /&gt;El cuidacoches se acomoda el gorro y ya no me habla, y no sé por qué me meto en la clínica, porque ya no me molesta el frío.&lt;br /&gt;Me siento en una silla, esperándola, y veo al hombre con su gorro de lana y su trapo rojo pasar por la esquina. Y me doy cuenta de que ahora estoy más triste que hace un rato.&lt;br /&gt;Ella sale del consultorio y me regala una sonrisa nerviosa. Me anticipa, con la mirada, que tiene cosas por contar.&lt;br /&gt;Vamos hasta el auto y busco al cuidacoches. No lo encuentro y vuelvo a recorrer con la vista la esquina desolada, la de la casa desolada, pero no lo veo. Entonces arranco, y conduzco hasta la esquina de la estación, y descubro que hay un hombre sentado en un umbral y tengo la esperanza de que sea el hombre que me cuidó el auto, pero no es. Y vuelvo a arrancar y doblo hacia la derecha. La miro a ella, que no se decide todavía a hablar. Me pregunto si podrá hacer que la tristeza se vaya.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-5051856850177416822?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/5051856850177416822/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=5051856850177416822' title='35 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/5051856850177416822'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/5051856850177416822'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/08/tristeza.html' title='Tristeza'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><thr:total>35</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-87672475576140442</id><published>2008-07-20T09:18:00.002-03:00</published><updated>2008-07-20T09:21:36.447-03:00</updated><title type='text'>Liberación</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/SIMtuEk0XSI/AAAAAAAAAJo/J4Kj7YL0ifU/s1600-h/pros.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/SIMtuEk0XSI/AAAAAAAAAJo/J4Kj7YL0ifU/s400/pros.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5225070262205308194" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(68, 68, 68);"&gt;¿En qué pensás?&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;, dijo él.&lt;br /&gt;Su voz sonó dura, pero clara, después de tomar ese café aguachento que significaba su ingreso a la jornada, cuando el mediodía estaba tan cerca que se podía palpar. Ella demoró en contestar, y lo hizo mediante un impulso eléctrico, alocado, cuando se dio cuenta de que unos segundos más de tardanza podrían ameritar una feroz trompada en la cara.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;En nada&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;La miró con una mezcla de desprecio y de lástima.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;No se puede pensar en nada.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Ella se acomodó en la silla, que apenas aguantaba su peso. Sus muslos flácidos temblaban nerviosamente.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Pero yo no pienso en nada.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;No había dejado de mirarla. Ahora el desprecio había desaparecido, y sólo sentía lástima.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Mejor que no pienses en nada...&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Ella suspiró aliviada. Juntó las tazas, las enjuagó y las colocó boca abajo sobre un trapo.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Escuchame.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Esa voz dura seguía siendo perturbadora para ella. Sacudió las manos con suavidad, para no salpicar. Sabía de antemano lo que le iba a decir. Pero tenía la esperanza de que le dijera otra cosa, que le ordenara que cocine y que haga dormir a los chicos porque a la siesta iba a tener ganas.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Qué?&lt;br /&gt;Vas a tener que salir más temprano.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Ella escuchaba esa frase a menudo. Nadie iba a parar a levantarla con la luz diurna, también lo sabía, pero qué iba a hacer…&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Está bien.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(68, 68, 68);"&gt;Él sonrió, mecánicamente, aún sabiendo que nada mejoraría con su idea. Pero sonrió, y ella disfrutaba su sonrisa. Era una suerte de consuelo. Al menos, si él sonreía, no debía soportar su violencia.&lt;br /&gt;S&lt;/span&gt;e agachó al costado de la garrafa de gas y sopesó la bolsa de papas. Había dos o tres, no más que eso, por lo que buscó, en un cajón montado sobre otro cajón, la bolsa de arroz. Había bastante. Él la observaba mientras fumaba un Derby arrugado que le había sobrado de la noche anterior.&lt;br /&gt;¿Qué vas a cocinar?&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Un guisito.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Calculó, él, que tenía más o menos una hora antes de sentarse a comer. Se levantó de la silla por primera vez en el día y salió caminando hacia el patio, donde sus cuatro hijos jugaban. Desde la puerta les gritó algo, por costumbre, y los chicos asintieron con gesto grave, salvador, también por costumbre. Ya se iba a tomar un aperitivo al barcito que lo veía transcurrir, pero se detuvo. Metió la mano en el bolsillo y sacó el bollito de billetes que a la madrugada ella había depositado en ese mismo bolsillo, sin necesidad de que nadie se lo recuerde.&lt;br /&gt;Recontó la plata (era lo primero que hacía al despertar: contar la plata) y se quejó por lo bajo. Había dos billetes de diez pesos, uno de cinco y otro de dos. Agarró el de cinco y lo extendió ante los ojos de ella.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Comprá carne&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;Luego se fue, con paso cansino, los hombros bien echados hacia atrás, con pretendida altivez, acomodándose el pelo engominado y silbando un tango cuyo ritmo, evidentemente, no dominaba bien.&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(68, 68, 68);"&gt;La mujer se asomó a la ventana y al verlo desaparecer entre las callecitas de tierra llamó a sus hijos. Les dijo que los quería. Sólo en ausencia de él podía permitirse esa clase de demostraciones sin ser acusada de malcriarlos. Los mandó a la carnicería en busca de pulpa picada.&lt;br /&gt;S&lt;/span&gt;alían los cuatro a cumplir el mandado cuando lo vieron, ella también, en el umbral de la puerta. Había vuelto. Lo esquivaron con delicadeza y él le acarició la cabeza a la nena, a la pasada, como con cariño.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;A la siesta voy a tener ganas, así que hacé dormir a los guachos y bañate.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Ella ensayó una sonrisa, lo observó de arriba a abajo e intentó recordar cómo era aquello de desear. Recordaba, sí, que cuando eran novios no veía la hora de que él llegara a visitarla, de que se durmieran sus padres para entregársele de una vez, de que le apagara el fuego que se iniciaba en su entrepierna con sólo pensar en la vez anterior. No pudo recordar la sensación, pero igual sonrió. Y su hombre salió, ahora sí, a tomar su aperitivo al barcito.&lt;br /&gt;Cuando volvió lo esperaba un plato de guiso servido hasta el tope, justo enfrente al de ella. Miró el tacho de lavar y comprendió que sus hijos ya habían comido, pues los platos sucios descansaban en el fondo del agua oscura, y que seguramente ya estaban acostados, amontonados, en la piecita del costado. Vaciaron cada uno su plato en silencio y después él encendió un Derby. Cuando terminó de pitar, se levantó con vigor.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Vamos a la pieza&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(68, 68, 68);"&gt;Ella se incorporó y lo siguió. Al llegar al camastro, él se sentó y comenzó a sacarse la ropa. Primero los zapatos, luego las medias y el pantalón, y finalmente la camisa. Ella se desvistió antes, desprendiéndose el vestido que, al caer, la acarició.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;E&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="color: rgb(68, 68, 68);"&gt;stás gorda.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;Se acostó al lado de él, y sintió ese olor que lo caracterizaba, mezcla de transpiración, humo y alcohol. No tenía ganas, ninguna... Entonces, buscó el resquicio que le facilitara la tarea.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Qué querés que te haga?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Él se enderezó apenas, colocando la almohada debajo de la cabeza, y con las manos se abrazó la nuca.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Chupamelá.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Ella buscó, mientras lo hacía, algún recuerdo que la alejara de ese lugar y de ese momento.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Ahora vení arriba.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Acató la orden y decidió terminar pronto la farsa. Primero en forma imperceptible, luego con mayor fuerza, dejó salir de su boca los gemidos adecuados para engañarlo, como si fuera uno de sus patéticos clientes. Luego se apartó, mientras él la miraba, satisfecho. Presintió lo que él iba a decirle, por lo que mentalmente realizó antes el recorrido: ir hasta la cocina, asomarse desde allí a la piecita de sus hijos, y volver.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Negra, alcanzame los puchos&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;Tardó menos de un minuto, apurada por sentir esos ronquidos quejosos que nunca tardaban demasiado en llegar después del sexo y la fumada.&lt;br /&gt;Necesitaba aprovechar el tiempo y fue hasta la piecita de los chicos. Como presumía, Angélica estaba despierta. La llamó con un gesto de su mano derecha y juntas fueron al patio, a sentarse debajo de un árbol. La nena, desde sus escasos diez años, actuaba como si fuera la madre de sus hermanitos, cuando su propia madre se iba a hacer la calle cada atardecer.&lt;br /&gt;En silencio vieron pasar la siesta, y al sol dirigirse lenta pero decididamente hacia el oeste, hasta que la sombra del árbol comenzó a tocar la casilla, desde abajo, refrescando primero las chapas roñosas incrustadas en la tierra.&lt;br /&gt;El placer callado terminó cuando él se levantó, dispuesto a iniciar su rosario de órdenes.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Prepará el mate.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Cuando él se fue, los chicos no tardaron en aparecer. Les preparó un mate cocido que sirvió tibio junto a unas galletas que había tenido la precaución de esconder de su marido. Ahí estaban todos juntos. Los disfrutó a su manera, con alegría y con dolor. Con un nudo en la garganta. Luego, lastimosamente, llegó el momento de partir. Se sacó el vestido holgado que la hacía sentir una señora, tal vez una madre, y se colocó una remera color rosa y el pantalón negro, ajustado, que mejoraba el aspecto de la carne a exhibir.&lt;br /&gt;Abrazó con fuerza a sus hijos, les dijo por segunda vez en el día que los quería, y salió rumbo a avenida Freyre y Moreno, su esquina.&lt;br /&gt;En el camino no podía dejar de pensar en sus temores, como cada vez que emprendía ese camino. La angustiaba una frase de su madre: u&lt;i&gt;n día vas a volver y te vas a encontrar con que este malparido le entregó la nena a alguno de sus secuaces.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(68, 68, 68);"&gt;&lt;em&gt;Vencé el miedo,&lt;/em&gt; le había dicho su madre, &lt;i&gt;porque lo único que le permite actuar así es tu miedo&lt;/i&gt;, había agregado su madre.&lt;br /&gt;S&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(68, 68, 68);"&gt;u madre, pensó, no sabía de lo que hablaba porque no sufrió lo que ella sufría. Sólo ella sabía lo que dolían las palizas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(68, 68, 68);"&gt;Vencé el miedo, vencelo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;, se decía.&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(68, 68, 68);"&gt;Fue la primera en llegar a la esquina, como habitualmente sucedía. Todavía no había oscurecido, y los colectivos que surcaban la avenida hacia el norte iban repletos.&lt;br /&gt;U&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(68, 68, 68);"&gt;na sonrisa tímida, aunque acompañada por una mirada que le pareció malévola, se abrió paso en su cara y se quedó.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;E&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: rgb(68, 68, 68);"&gt;stoy loca&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: rgb(68, 68, 68);"&gt;, pensó. &lt;i&gt;Tengo que hacerlo&lt;/i&gt;, se convenció.&lt;br /&gt;S&lt;/span&gt;u primer cliente apareció poco después, a bordo de una camionetita que difícilmente fuese suya. Era apenas un muchacho, morocho, con la piel curtida por el sol, que le preguntó cuánto cobraba.&lt;br /&gt;Ella le contestó con otra pregunta.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;¿Tenés ganas de estar conmigo?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;El muchacho respondió &lt;i&gt;sí&lt;/i&gt;. Entonces ella abrió la puerta de la camionetita, se sentó a su lado y le sonrió.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;A vos no te cobro nada&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(68, 68, 68);"&gt;La camioneta se puso en marcha y se alejó rápidamente de la esquina. Mientras acariciaba la pierna del conductor, intentó recordar cómo era aquello de desear.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-87672475576140442?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/87672475576140442/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=87672475576140442' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/87672475576140442'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/87672475576140442'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/07/liberacin.html' title='Liberación'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/SIMtuEk0XSI/AAAAAAAAAJo/J4Kj7YL0ifU/s72-c/pros.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-6239418628532846122</id><published>2008-07-03T22:14:00.003-03:00</published><updated>2008-07-06T19:14:15.488-03:00</updated><title type='text'>Cuatro palabras</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/SHFDhCxyBFI/AAAAAAAAAJg/r0epkcQnsVM/s1600-h/4+palabras.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/SHFDhCxyBFI/AAAAAAAAAJg/r0epkcQnsVM/s400/4+palabras.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5220027678059529298" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ilustración: Andrea Albarenga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Despertó sobresaltado. La pesadilla había sido tan real que sintió con nitidez cada emoción. A su lado, Mariana abrió los ojos y encendió el velador. Lo vio sentado en la cama, con expresión confundida. Distinguió las lágrimas que él intentaba secar con el borde de las sábanas. El sueño había terminado, pero una parte de ese sueño era verdad, para su desgracia.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;¿Qué te pasa?&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;Nada.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;No podía contarle. Estaba ante una encrucijada cruel, que no ofrecía una salida airosa. Su infierno ya no se remitía sólo al momento de estar despierto.&lt;span style=""&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;¿Seguro que no te pasa nada?&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;Sí, mi amor.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;El fragmento verdadero del sueño lo había llevado a uno, a cualquiera, de sus encuentros con Julieta. Después de la primera vez que la vio maldijo una y mil veces haber seguido aquel impulso. Luego ya no pudo controlar sus ganas de volver a sentirla. Julieta era, lo sabía, una extraña presencia en su vida,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;que cada vez disfrutaba menos pero necesitaba más.&lt;span style=""&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;Estás llorando…&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;No…&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;Durante los últimos dos meses sintió que el amor por su mujer era inmenso. Por eso muchas veces intentó vencer la tentación. Pero sus intenciones terminaban en frustrantes fracasos. Recaía. Sus encuentros con Julieta estaban teñidos de culpa más que de placer. Pero los sentía ineludibles.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;Por favor, decime que te pasa. ¿Tuviste una pesadilla?&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;…&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;En el sueño se encontraba con Julieta, en el lugar de costumbre. Sólo que en esa ocasión disfrutaba como nunca de poseerla. Luego retornaba a su casa y Mariana lo recibía en la puerta. Con entereza, le decía que sabía lo que estaba sucediendo. Ver el rostro de su mujer, oscurecido, distante, le provocaba un sufrimiento profundo. El peso de su traición se volvía sobre él.  &lt;span style=""&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;Román, contame. Me estoy preocupando…&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;…&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;Su angustia era infinita. Y la sensación no se le iba pese a que ya estaba despierto. Era consciente de que la segunda parte del sueño era sólo eso: un sueño. Pero la pena no lo abandonaba.&lt;br /&gt;Mariana lo abrazó por el cuello y lo atrajo suavemente hasta su pecho desnudo. Le acarició con delicadeza el pelo, hasta que lo notó más tranquilo. Román necesitaba ese regazo, pero se sabía indigno.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;Dale… decime que soñaste.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;Apoyado en el cuerpo de su mujer, cerró los ojos. Sentía la tibieza de la piel, lo hería el frío de la realidad.&lt;br /&gt;Balbuceó una frase. Cuatro palabras ciertas que, sin embargo, ocultaban la verdad.&lt;br /&gt;Tras oírlo, Mariana lo alejó apenas, con gracia, y se incorporó hasta quedar sentada frente a él. Lo miró con celestial ternura, secó una lágrima con sus labios. Después se acercó hasta casi rozarle la barba.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;Sos el hombre más dulce que existe.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;Escucharla lo desmoronó. Lo que él había dicho antes, entre dientes, atronaba ahora en su cabeza.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;Soñé que te perdía&lt;/i&gt;, repitió para sus adentros.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-6239418628532846122?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/6239418628532846122/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=6239418628532846122' title='23 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/6239418628532846122'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/6239418628532846122'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/07/cuatro-palabras.html' title='Cuatro palabras'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/SHFDhCxyBFI/AAAAAAAAAJg/r0epkcQnsVM/s72-c/4+palabras.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>23</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-7833975453291221898</id><published>2008-06-22T21:21:00.005-03:00</published><updated>2008-06-23T11:16:32.103-03:00</updated><title type='text'>Nuevo espacio</title><content type='html'>No se trata, de ninguna forma, de una propuesta política proselitista ni nada que se le parezca. Este nuevo espacio es &lt;a style="color: rgb(255, 0, 0);" href="http://noprestasalamanca.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;www.noprestasalamanca.blogspot.com&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;, destinado a albergar un cuento escrito hace un tiempo y que por su extensión rompería la estética del blog.&lt;br /&gt;Con ustedes, &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;El pacto...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-7833975453291221898?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/7833975453291221898/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=7833975453291221898' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/7833975453291221898'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/7833975453291221898'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/06/nuevo-espacio.html' title='Nuevo espacio'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-4347768542632479526</id><published>2008-05-25T21:19:00.002-03:00</published><updated>2008-05-26T11:12:19.845-03:00</updated><title type='text'>Déjà vu</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/SDrFIHS8GxI/AAAAAAAAAF8/DJs3_UP7Fcs/s1600-h/ojos+musgosos.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/SDrFIHS8GxI/AAAAAAAAAF8/DJs3_UP7Fcs/s320/ojos+musgosos.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5204689062568139538" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ilustración: Andrea Albarenga.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puesto a recordar, solía volver la imagen de ese rostro con lágrimas pintadas, una debajo de cada ojo.&lt;br /&gt;La hallaba reiteradamente en más de una esquina, en cualquier calle y a diversas horas. En el cine y también en aquella plaza. Ahora que lo pensaba, especialmente en aquella plaza.&lt;br /&gt;Eran tiempos de una tristeza pegajosa, que no se quitaba con nada. Apenas se atenuaba, pero tenuemente.&lt;br /&gt;La primera vez que se cruzó con ese rostro fue un domingo de octubre, lo recordaba con claridad. Si lo vio fue por pura casualidad, porque ese domingo le era difícil levantar la vista del suelo. Creyó advertir las lágrimas, pero eso en aquel momento no le importó.&lt;br /&gt;Después, ver esas lágrimas, de un color verde musgoso, le molestaba. Le disgustaba. En la plaza, aquella de tantas tardes felices, ese rostro parecía emerger de una sombra.&lt;br /&gt;Ojos muy profundos, pero opacos, dominaban la imagen. Vertían, esos ojos, una mirada extraña y honda que se le incrustaba, crítica, en los suyos. Aunque de eso se fue dando cuenta con el tiempo.&lt;br /&gt;Hubo un día especialmente aciago en esa época de su vida, que siguió a una noche en la que terminó deshecho por el desengaño, la rabia y el alcohol.&lt;br /&gt;Ese día de mayo se topó con el rostro y sus lágrimas a cada momento, sin calma ni tregua. Ese día odió con firmeza a esos ojos, a su hondura y a su opacidad. Meditó sobre la naturaleza de sus apariciones, e incluso dudó de su real existencia.&lt;br /&gt;La última vez que lo vio, sentado en un bar, miraba la noche a través de la ventana. Lo distinguió a lo lejos, como un reflejo. La mirada, antes crítica, fue esa vez fugaz. A la distancia no alcanzó a ver las lágrimas, pese a que lo intentó. Supo, o pretendió saber, que a partir de esa noche ya no volvería a cruzarse con ese rostro ensombrecido.&lt;br /&gt;Pero puesto a recordar, volvía aquella imagen. A veces le parecía insensato pensar que pudo tratarse de una alucinación. En ocasiones estaba seguro de que no podía ser otra cosa. Le alegraba no tener que enfrentarse con esas lágrimas, pero más le satisfacía no temer un eventual cruce.&lt;br /&gt;Con el tiempo, el tiempo confirmó su fama de sanador.&lt;br /&gt;Una vez que se sintió en condiciones, buscó con obsesión aquella imagen. Encontró ojos profundos, también opacos. Similares, afines, a los que buscaba. Pero no halló lágrimas musgosas debajo de ninguno de ellos.&lt;br /&gt;Una noche de tantas comprendió lo absurdo de su búsqueda. Y también que no había llegado a dimensionar cabalmente la oscuridad de ese período de su vida. El sueño lo venció.&lt;br /&gt;Volvió a vivir aquel domingo de octubre. Llegó a su casa y se tiró en la cama. Sintió que la vida puede dejar de tener sentido en un instante, o que un instante puede ser revelador del vacío de un ser. No estaba seguro. La desesperación consumió lo que quedaba de él.&lt;br /&gt;El sueño era tan real que mientras soñaba se renovaron sensaciones terribles.&lt;br /&gt;Desconsolado, dejó la cama y fue hasta el baño. Encendió la luz y se miró al espejo. Era, todo él, una derrota inesperada. Estaba desencajado y sus ojos, enrojecidos.&lt;br /&gt;Tomó los cigarrillos y salió a la calle. Caminó un par de cuadras, con la vista pegada al suelo, hasta que llegó al parque.&lt;br /&gt;Notó que estaba anocheciendo cuando sintió que alguien lo observaba. Levantó la vista y reconoció aquel rostro. Tenía dos lágrimas de un verde gastado debajo de los ojos.&lt;br /&gt;Era, indudablemente, el rostro de aquel domingo. Era su rostro.&lt;br /&gt;Después, despertó.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-4347768542632479526?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/4347768542632479526/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=4347768542632479526' title='34 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/4347768542632479526'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/4347768542632479526'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/05/dj-vu_25.html' title='Déjà vu'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/SDrFIHS8GxI/AAAAAAAAAF8/DJs3_UP7Fcs/s72-c/ojos+musgosos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>34</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-403914778136277711</id><published>2008-05-16T17:55:00.012-03:00</published><updated>2008-05-17T11:13:42.447-03:00</updated><title type='text'>Amanece en la ruta</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/SC7neOG1qCI/AAAAAAAAAFs/7xoOvjF_gUA/s1600-h/MarÃ&amp;shy;a+Sol+en+llamas.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201349126028372002" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/SC7neOG1qCI/AAAAAAAAAFs/7xoOvjF_gUA/s200/Mar%C3%ADa+Sol+en+llamas.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Y ahora todo es una luz tan clara&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;que a mi lado ya no hay nada&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;María Sol dijo sí esa noche, por primera vez. No hizo falta más. Nicolás sintió que su instinto y su mente libraban una inaudita batalla cuyo botín era, apenas, una forma. La forma de sentir y hacer sentir vida, en estado puro. Comprobó que las hostilidades no eran tales porque sus ansias se le sometían.&lt;br /&gt;Inició, Nicolás, un recorrido lento, hermosísimo. Tenía un punto de llegada preciso, pero el sabor de cada centímetro le impedía avanzar con rapidez. Al fin llegó. Su boca era el eje de su ser en ese instante, y mansamente intuyó la savia. Descubrió después el gusto.&lt;br /&gt;Ella cerró los ojos, se tensaron los músculos de su cuello, su piel le parecía ser todo cuanto poseía. Estrujó el pelo de Nicolás, presionó hacia abajo, contra su pubis, y abrió sus piernas más y más.&lt;br /&gt;Perdió, María Sol, la noción del tiempo. Percibía cada sensación como única, y a la vez no reconocía ya la particular consecuencia de una caricia, de un susurro propio o de un silencio, sino como parte de un todo. De un ensueño tan real que la impresionaba.&lt;br /&gt;Se disponía a concebirse como alguien distinta. Y así fue, de un momento para otro.&lt;br /&gt;Cuando sintió que él era totalmente suyo lo abrazó con todas sus fuerzas. Nicolás se quedó inmóvil. Buscó su cara y la vio sonreír, plena, mientras profusas lágrimas no virginales la embellecían como nunca. Comprendió que nada debía decir, ni hacer.&lt;br /&gt;Así se quedaron, adormecidos.&lt;br /&gt;Luego llegó el momento de partir. El reloj aseguraba que ya eran las seis. Se rieron de lo absurdo del tiempo. No querían dejar esa habitación de hotel, nunca más, pero la ciudad los esperaba.&lt;br /&gt;Amanecía cuando salieron a la ruta. Ella se acurrucó contra el brazo de su hombre. Pensaba, con los ojos cerrados, que era posible recordar algo que aún latía dentro de sí.&lt;br /&gt;¿Recordar el presente?&lt;br /&gt;Sólo abría los ojos para observar conducir a Nicolás. Ver su gesto de satisfacción la conmovía, y era delicioso dejar caer los párpados para recrear, otra vez, el exacto momento en que él la cambió para siempre.&lt;br /&gt;Sin siquiera notarlo se durmió. Soñó que era ella, en esa noche. Con asombrosa intensidad el sueño le mostró a Nicolás desatando tempestades en sus entrañas. Luego se vio abrigada contra su brazo; más tarde pudo verse con los ojos posados en su rostro satisfecho. El de él.&lt;br /&gt;También perdió en el sueño la noción del tiempo. No era de noche, ni de día. Una luz tibia era ahora la felicidad. La luz la cegaba. No veía a Nicolás. Sólo a las llamas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Y comprendo que eso no era un sueño,&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;en ese auto estaba yo&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;ese auto estaba todo roto&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;y con fuego en su interior&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Ilustración de Andrea Albarenga.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-403914778136277711?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/403914778136277711/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=403914778136277711' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/403914778136277711'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/403914778136277711'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/05/amanece-en-la-ruta.html' title='Amanece en la ruta'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/SC7neOG1qCI/AAAAAAAAAFs/7xoOvjF_gUA/s72-c/Mar%C3%ADa+Sol+en+llamas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-5617630636048759566</id><published>2008-04-30T10:50:00.002-03:00</published><updated>2008-04-30T16:30:53.390-03:00</updated><title type='text'>Entender al fin</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/SBjIo8Y4_cI/AAAAAAAAAFM/R91nARF-ec4/s1600-h/Antonia+azul.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/SBjIo8Y4_cI/AAAAAAAAAFM/R91nARF-ec4/s200/Antonia+azul.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195122775902715330" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ilustración: Andrea Albarenga.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Domingo por la tarde.&lt;br /&gt;Antonia recogió el único plato que yacía sobre la mesa, y también el único vaso.&lt;br /&gt;Nora, su hija, no había anunciado su ausencia. Sus nietos tampoco. No entendía las razones de su soledad de ese día. Sabía, sí, los porqués de su extendida soledad de los días laborables, de los días de escuela. Pensaba, siempre en domingo, que los domingos no le gustaban, que se sentía más sola ese bendito día de la semana. Tal vez porque bien podría pasarlos con Nora y con los chicos.  &lt;span style=""&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Pero no. Y no entendía.&lt;br /&gt;No entendía.&lt;br /&gt;Tomó el mantel a cuadros, azules y blancos. Lo extendió en el patio del fondo, lo sacudió con débil ahínco. Mientras lo hacía, observó la soga llena de ropa, ya seca. La había lavado esa misma mañana, para que Nora tuviese a disposición todo cuanto quisiera usar al otro día, en el trabajo. Para que los chicos tuviesen sus equipos de gimnasia, sus camisas y sus pantalones, impecables, para la escuela.&lt;br /&gt;Pensaba Antonia, mientras apretaba cada broche, liberando así cada prenda, que su vida era medir ausencias más que disfrutar presencias.&lt;br /&gt;Pero muchas veces se sentía tan útil…&lt;br /&gt;Sentía un cosquilleo en el pecho cuando Nora le preguntaba por aquella pollera o aquel saquito, y ella le contestaba con precisión matemática en qué lugar estaba, siempre de punta en blanco. A veces su hija la premiaba con un beso a la pasada, aunque las más de las veces, no.&lt;br /&gt;Los chicos no eran más considerados, aunque ella los entendía un poco mejor. Entre el colegio, las clases particulares, los amigos, los juegos… no iba ella a pretender tanta atención. Se lo repetía, especialmente los domingos, hasta casi convencerse, aunque anhelaba que las cosas fuesen diferentes.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;Las cosas nunca van a ser de otro modo&lt;/i&gt;, solía refunfuñar en voz baja, como si alguien pudiese escucharla.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;Callate, vieja loca&lt;/i&gt;, también solía decirse, después de rezongar, como aventando pasiones viles.&lt;br /&gt;Sin darse cuenta vació la soga, ensimismada, pensativa. Se sorprendió, como si hubiese vuelto en sí de repente, planchando la ropa en la misma mesa en que había almorzado sola.&lt;br /&gt;No quería pensar más. En esa siesta sintió una suerte de vértigo al pensar.&lt;br /&gt;Sus pensamientos habituales contenían a Nora y a los chicos, a veces a su jubilación, no mucho más que eso. Le gustaba darle el dinero a su hija, para que lo administrara. Pero antes reservaba lo suficiente para comprarles un regalo a los chicos.&lt;br /&gt;Nunca esperaba que le dijesen gracias. Y nunca se lo decían, tampoco.&lt;br /&gt;Cuando terminó de planchar guardó toda la ropa en su lugar, con la misma exactitud de siempre. Colocó el mantel nuevamente en la mesa y preparó un té. Lo dejó a medio beber porque los pisos no brillaban y decidió lavarlos. Sólo interrumpió esa tarea para hacer una anotación en un papel. Temía olvidar la idea.&lt;br /&gt;Una vez que consideró que la casa estaba reluciente, lista para la llegada de su familia, fue nuevamente al patio.&lt;br /&gt;Poco después llegó Nora. Observó el orden, percibió la limpieza, leyó la nota escrita por su madre.&lt;br /&gt;Entendió años en un segundo.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;No me lloren&lt;/i&gt;, decía el papel que estrujaba Nora cuando vio el cuerpo de Antonia colgando de la soga.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-5617630636048759566?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/5617630636048759566/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=5617630636048759566' title='28 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/5617630636048759566'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/5617630636048759566'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/04/entender-al-fin.html' title='Entender al fin'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/SBjIo8Y4_cI/AAAAAAAAAFM/R91nARF-ec4/s72-c/Antonia+azul.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>28</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-1772949591196170032</id><published>2008-04-04T17:50:00.006-03:00</published><updated>2008-04-04T22:36:14.714-03:00</updated><title type='text'>Tal vez el otoño</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R_bXd5T8ifI/AAAAAAAAAFE/3RQig04l5AA/s1600-h/Tal+vez+el+oto%C3%B1o.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R_bXd5T8ifI/AAAAAAAAAFE/3RQig04l5AA/s200/Tal+vez+el+oto%C3%B1o.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5185568929564363250" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Abril es el momento: primero se insinúa, luego se realiza, el otoño. A veces me da por pensar que el otoño es una sensación que pesa en mi ánimo más que una serie de cambios en el clima y en la dinámica de los días. En otoño se piensa distinto, pienso, y sé que no puedo sostener esa afirmación con un cierto atisbo de seriedad.&lt;br /&gt;En una tarde de abril paseaba yo por la ciudad cuando tropecé con Lara. No es ese su nombre, pero así la llamaré.&lt;br /&gt;La conocí en un tiempo no muy lejano. Un tiempo en el cual no era rigurosa en la lealtad hacia su esposo. Contaba a sus íntimos que la vida conyugal la aburría mortalmente. Esperaba con ansias la ausencia de su marido, pero no para correr a los brazos de su amante, que sí lo tenía, sino para respirar mejor, como también contaba.&lt;br /&gt;Siempre que pensaba en Lara no podía evitar preguntarme qué razones la llevaban por el nunca impune camino de la deslealtad. En aquel momento supuse que la aquejaba el desamor.&lt;br /&gt;Cuando vi a Lara, caminaba junto a su esposo. Eso no me resultó extraño. Empujaba, también, un cochecito. Había sido madre recientemente. Tal vez observarla en esa situación me sorprendió un poco, pero lo raro de la imagen era que Lara sonreía en el paseo. Parecía feliz.&lt;br /&gt;Siempre creí difícil que un hombre desdeñe la posibilidad de un juego de seducción clandestino, aunque luego no reúna el coraje para concretarlo.&lt;br /&gt;También creí que la mujer necesitaba algo más que la sensación de peligro, y satisfacción, para entregarse a un ilícito de esa naturaleza. Creo que Lara probó mi error. Ella no esperaba nada de su amante y vivía esos encuentros sin preocupación por el futuro, ni culpa.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;Su pecado fue habértelo dicho&lt;/i&gt;, le dijo una vez a una amiga suya, traicionada por su hombre.&lt;br /&gt;Al verla sonreír, en familia, pensé que tal vez existe un momento de la vida en que se hace necesario sentir cierta seguridad. Un momento en que los candores y las audacias ya no tienen un lugar asegurado, y mucho menos permanente. El tiempo en que el frío acobarda mucho más que el aburrimiento.&lt;br /&gt;En otoño me resulta sencillo pensar así.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-1772949591196170032?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/1772949591196170032/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=1772949591196170032' title='43 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/1772949591196170032'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/1772949591196170032'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/04/tal-vez-el-otoo.html' title='Tal vez el otoño'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R_bXd5T8ifI/AAAAAAAAAFE/3RQig04l5AA/s72-c/Tal+vez+el+oto%C3%B1o.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>43</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-8916371013108664440</id><published>2008-03-30T23:32:00.004-03:00</published><updated>2008-03-31T08:30:30.927-03:00</updated><title type='text'>La sonrisa de Benigno</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R_BbyJT8ieI/AAAAAAAAAE8/fImYa1cTYik/s1600-h/La+mano+de+Benigno.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://3.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R_BbyJT8ieI/AAAAAAAAAE8/fImYa1cTYik/s200/La+mano+de+Benigno.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5183744088154606050" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;(Ilustración: Andrea Albarenga)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Benigno pasaba los setenta años cuando los achaques lo empujaron desde el campo hacia la ciudad. Era ya demasiado viejo para seguir la sacrificada vida rural, que era su vida. Al principio extrañaba los amaneceres limpios y el silencio. Pero su nostalgia no tenía límites cuando recordaba sus caminatas por el campo, al final de la jornada, cuando cada paso era un íntimo placer. Sus manos callosas trabajaban los campos, hacían posible los cultivos, y sus ojos se maravillaban al observarlos.&lt;br /&gt;No hacía otra cosa que evocar su lugar, y quizás con ello su juventud.&lt;br /&gt;Pero la vida en la ciudad tenía para Benigno cosas buenas. Había ruido de chicos en el vecindario. A él y a su mujer la naturaleza se los había negado. El viejo Benigno sentía un especial aprecio por sus vecinos con hijos. Las sobrias relaciones sociales que había entablado calmaban sus añoranzas. Tal vez por eso llevaba siempre una sonrisa pintada en la boca. Había que ser muy observador para reconocer la leve tristeza que anidaba en lo profundo de sus ojos.&lt;br /&gt;Empujado por la miseria, Benigno pensó que podría aliviar su situación y la de su mujer sembrando verduras en un terreno baldío cercano, para luego venderlas.&lt;br /&gt;Habló con su vecino, el de los cuatro hijos y la señora amable. El hombre no era el propietario del terreno, pero lo animó a trabajar la tierra desaprovechada.&lt;br /&gt;El viejo superó alguna reticencia inicial y puso manos a la obra. En intensos días de trabajo retiró escombros y basura. Después acabó con la maleza, dio vuelta la tierra y preparó los surcos. Finalmente sembró repollos, en seis hileras de diez plantitas cada una.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;Para empezar estoy conforme&lt;/i&gt;, le dijo Benigno a su mujer, cuando concluyó su tarea.&lt;span style=""&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Se inició un tiempo de renacimiento para el viejo. Regaba el sembrado cuando caía el sol y observaba los progresos. A veces, los hijos de su vecino lo acompañaban en esos atardeceres. Le preguntaban sobre la vida en el campo, lo escuchaban con atención. Lo hacían sentir feliz.&lt;span style=""&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Unas semanas después la huerta del viejo era tema de conversación en el barrio. Los repollos lucían un verde espléndido y desde cualquier ángulo que se los mirase mostraban una simetría admirable. No pocos vecinos se acercaron hasta la casa del viejo para felicitarlo y para encargarle uno de los frutos de su esfuerzo. Eso también lo hacía feliz.&lt;br /&gt;Una mañana Benigno dejó la cama más temprano que de costumbre. Vio el amanecer tomando mate amargo. Casi no había dormido porque el momento de la cosecha era ese día. Despierto o en sueños, se pasó la noche pensando qué iba a hacer con el dinero que obtendría con la venta de sus repollos.&lt;br /&gt;En un momento no soportó más la ansiedad y buscó su cuchillo de monte. Fue hasta el terreno. Se paró en un extremo. Quería observar por última vez su obra, antes de recoger sus frutos.&lt;br /&gt;Miró la tierra, pero sólo un momento. Las lágrimas le impidieron seguir haciéndolo un instante después. En el atardecer del día anterior había visto sesenta enormes repollos; ahora veía pisadas, hojas tiradas en el suelo, y al fondo cuatro plantas que habían quedado como testimonio de que allí Benigno había trabajado duro, por meses.&lt;br /&gt;Se secó las lágrimas. Se sentó un rato en el balde que utilizaba para regar la huerta. Luego se incorporó, y con tierna dedicación cosechó los cuatro repollos que las manos arteras habían despreciado. Los colocó en el balde y se dirigió a la casa de sus vecinos. Golpeó la puerta con suavidad y aguardó a ser atendido. Escuchaba, en la espera, el ruido de chicos que tanto le gustaba, de esos chicos a los que tanto quería. Hasta que lo atendió Olga, la señora amable.&lt;br /&gt;Benigno, con su sonrisa de siempre, habló:&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;Señora, no sé qué pasó, alguien robó los repollos. Pero se salvaron cuatro, y quiero que ustedes se queden con dos.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;La mujer lo miró, confundida. Se sintió impresionada por la sonrisa del viejo, aún contando su tragedia. Tomó los repollos y agradeció.&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Benigno no volvió al terreno, que pronto se cubrió de malezas y desperdicios. Siguió disfrutando del ruido de chicos, y no borró nunca la sonrisa algo triste de su rostro arrugado.&lt;br /&gt;Olga, a veces, habla con su esposo de los repollos que les regaló el viejo de enfrente, pero no de los otros.&lt;br /&gt;La persigue la leve tristeza que anidaba en lo profundo de los ojos de Benigno aquella mañana.   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-8916371013108664440?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/8916371013108664440/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=8916371013108664440' title='24 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/8916371013108664440'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/8916371013108664440'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/03/la-sonrisa-de-benigno.html' title='La sonrisa de Benigno'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R_BbyJT8ieI/AAAAAAAAAE8/fImYa1cTYik/s72-c/La+mano+de+Benigno.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>24</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-8254500492092691054</id><published>2008-03-18T23:25:00.005-03:00</published><updated>2008-03-19T00:15:12.912-03:00</updated><title type='text'>Dos momentos</title><content type='html'>Fue en ese momento, y no en otro, que la vida de Ernesto cambió. Abrió la puerta y gritó, avisando su llegada. Su madre no podía escucharlo. Recorrió la casa y al entrar a la cocina volvió a gritar, esta vez de espanto. El cuerpo de su madre colgaba, inerte, de una soga atada al techo.&lt;br /&gt;Suicidio. Cartas a sus hijos, Ernesto y Pedro. Y a su marido. Con una sola frase, una suerte de enigma.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;Cuando se van perdiendo pedazos de vida, la vida va dejando de ser vida.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;Refieren quienes conocen a Ernesto que su madre era su norte. Y que para él no fue un suicidio sino un asesinato, aunque el arma haya sido ella misma. Perdió todo junto con su madre; también la capacidad de sentir dolor.&lt;br /&gt;La depresión ganó la voluntad de la suicida. Los problemas con su esposo le parecían insolubles.&lt;br /&gt;El golpe no aparentó ser tan dramático para el viudo. Pocos meses después, había nueva señora en la casa. Ernesto era un niño.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;Esa mujer mató al niño que había en mí&lt;/i&gt;, le dijo Ernesto, años después, a Adriana, su confidente. &lt;i style=""&gt;Y por eso merece morir.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;¿Estás planeando matar a la mujer de tu padre?&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;Sí.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;Estás loco. Ella no me importa, pero tenés que valorar tu vida, no la arruines.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;Precisamente. La voy a matar porque valoro mi vida. Vivir es no ser tibio. No es pensar, es hacer.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;¿Y tu futuro?&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;La cárcel es un precio razonable por matar a esa víbora. Está decidido.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;¿Qué pensás hacer con tu padre? ¿Lo vas a matar también?&lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;br /&gt;No. Él debe vivir, para sufrir su ausencia.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;Adriana consideraba a Ernesto un muchacho en extremo inteligente y bueno. Lo amaba como si fuese su propio hijo. Intentó hacerlo desistir de la idea, pero no lo logró. No sabía qué camino tomar, pero sí sabía que no traicionaría su confianza. La última vez que lo vio le prometió que siempre tendría sus abrazos, sin condiciones, sin importar lo que pudiera suceder.&lt;br /&gt;Pidió, Adriana, la opinión de uno de sus amigos. Escuchó lo que ya sabía, sin hallar luz.&lt;br /&gt;También debió explicar que Ernesto había recorrido innumerables consultorios de psicólogos y psiquiatras. No había salida posible.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;¿Sabés que pasa? Él perdió el dolor, y si no hay dolor no hay miedo, y sin miedo no hay límites&lt;/i&gt;, dijo Adriana. Su amigo calló.&lt;br /&gt;No había otro camino que esperar.&lt;br /&gt;En medio de una noche, que posiblemente sea ésta, una mano se aferra a un puñal. El pulso firme, un dedo que comprueba el doble filo. Su portador espera, paciente, la madrugada. Puede sentir el olor de la sangre en la habitación contigua. Desoye la prisa del acero forjado para matar. Sabe que sólo su sangre le indicará que ha llegado el momento.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-8254500492092691054?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/8254500492092691054/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=8254500492092691054' title='31 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/8254500492092691054'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/8254500492092691054'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/03/dos-momentos.html' title='Dos momentos'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><thr:total>31</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-6014280460281724676</id><published>2008-03-11T23:02:00.007-02:00</published><updated>2008-03-13T14:20:42.783-02:00</updated><title type='text'>El deseo de Milay</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R9lUNnt09JI/AAAAAAAAAE0/nI0HOjzPNio/s1600-h/Espejo.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R9lUNnt09JI/AAAAAAAAAE0/nI0HOjzPNio/s200/Espejo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5177261839615325330" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ilustración: Andrea Albarenga.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Me sorprende Milay con un pedido, que suena desesperado.&lt;br /&gt;El ambiente viciado de humo queda en suspenso. No le veo los ojos, pero puedo sentir su mirada intensa.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;Necesito que me ayudes a encontrar el deseo.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;No sé qué decirle. Actúo como detective y, como si fuese un juego, le pregunto cuándo lo vio (sintió) por última vez, en qué lugar. Me responde seriamente.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;Fue un diecisiete de febrero, hace más de un año ya…en una habitación de hotel. Fue como un tornado.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;Aventuro que tal vez alguien se lo llevó. Quizás su amante de aquel diecisiete de febrero…&lt;br /&gt;Le pregunto si volvió a verlo.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;No, no volví a verlo. Pero no es él quien se lo llevó. El deseo no debe tener dueño, eso sería una condena a muerte.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;Pienso, mientras hablo con ella, que no sé cómo ayudarla. Y no comprendo porqué me pide ayuda justamente a mí.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;Porque confío en vos, &lt;/i&gt;responde, omnisciente.&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Exploro senderos para confundirla. Le digo que el deseo, si tiene dueño, puede ser una condena, pero bien puede ser, también, una bella condena.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;No. Para ser una condena bella debería haber una confluencia de deseos&lt;/i&gt;. &lt;i style=""&gt;Yo busco el mío, nada más.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;No menciono que quizás su deseo sigue ahí, oculto, o reprimido. Ella no es una reprimida, pienso, y si su deseo estuviese oculto, lo sabría, conjeturo, para mí. Sigo desorientado.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;Necesito saber dónde está porque esto me va a matar. Todo se fue con él&lt;/i&gt;, me dice, vibrante.&lt;br /&gt;Nuevamente no sé qué decir. Ella sí.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;Me resigno a perder el amor y la magia, pero no el deseo. No soy yo sin mi deseo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Nos despedimos.&lt;br /&gt;Pienso largamente en las palabras de Milay. Tomo como muestra mi propio deseo, intento recordar momentos en los que no estuvo conmigo, y cómo fue su regreso.&lt;br /&gt;Lo clasifico, al deseo. Estuvo en momentos de hondo amor, fue tenue, y hasta inducido. Fue apremiante, sorpresivo, incontenible, y muchas veces manso. ¿El deseo es mutante o hay más de uno?&lt;br /&gt;Comprendo que soy ignorante de la teoría de mi propio deseo, y concluyo que mal puedo saber el destino del de Milay.&lt;br /&gt;Pienso, sólo eso, que su deseo no pudo haber muerto; que tal vez se fue tras los pasos de aquel amante.&lt;br /&gt;No me dejo vencer y sigo buscando. Hasta que finalmente descubro a su deseo, en un mal sitio. Su presencia es clara, concluyente.&lt;br /&gt;Me encuentro con Milay. Le hablo de cualquier cosa y, al pasar, como si no tuviera importancia, le digo que necesito más tiempo para localizar a su deseo extraviado. Me mira con sus ojos enormes, asiente, se resigna, y cambiamos de tema.&lt;br /&gt;No puedo decirle que hallé a su deseo en el centro mismo de sus recuerdos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-6014280460281724676?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/6014280460281724676/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=6014280460281724676' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/6014280460281724676'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/6014280460281724676'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/03/el-deseo-de-milay.html' title='El deseo de Milay'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R9lUNnt09JI/AAAAAAAAAE0/nI0HOjzPNio/s72-c/Espejo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-2048728723564089094</id><published>2008-03-04T22:06:00.006-02:00</published><updated>2008-03-04T22:55:02.935-02:00</updated><title type='text'>Condesa descalza</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R83mC9pLsxI/AAAAAAAAAEk/n3w98EJ7-w4/s1600-h/La+Condesa+Descalza+2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R83mC9pLsxI/AAAAAAAAAEk/n3w98EJ7-w4/s320/La+Condesa+Descalza+2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5174044485499990802" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;i style=""&gt;Ilustración: Andrea Albarenga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Tiene un cigarro, joven?&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;La vieja aborda, optimista. Anda por las calles del centro de Montevideo, apenas buscando algo para fumar. Pero no mendiga. Más bien trabaja como minorista de frases.&lt;br /&gt;En un ancho banco del pasaje de los Derechos Humanos irrumpe en una conversación. Consigue el cigarro y exhibe su repertorio, por si hiciera falta.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;Usted es un lindo muchacho&lt;/i&gt;, ataca. No encuentra resistencia. Luego, pregunta la edad de la mujer, y estima que aparenta ser por lo menos diez años más joven. Sonríe, segura de su talento.&lt;br /&gt;Intercambia algunas frases, se transforma en el centro. Su mirada es enérgica, y se pasea con naturalidad por los rostros que tiene enfrente. Sus palabras son justas, urgentes, aptas para seguir cualquier conversación. Seduce de inmediato.&lt;br /&gt;El suyo no parece un discurso ensayado. Genera curiosidad, y lo sabe. Es de lo más auténtico que puede hallarse en esas calles; actriz que se interpreta a sí misma, improvisando sobre el guión que ella decidió escribir.&lt;br /&gt;Farsante al fin, finge ser engañada.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;¿Por qué piensa que ella se enamoró de mí&lt;/i&gt;?, escucha.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;¿Y cómo no se va a enamorar?,&lt;/i&gt; contragolpea.&lt;br /&gt;Después, prepara el terreno para la retirada. Se va, lenta, entera, hacia Plaza Cagancha. Tal vez unos pasos más adelante olvide para siempre lo que acaba de suceder, incluso antes de fumar el cigarrillo que recompensó su magistral, e ineludible, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;interpretación.&lt;br /&gt;Suena lógico: un artista no puede recordar a todos los componentes de su auditorio. A la inversa, los testigos de su parodia volverán una y otra vez sobre el personaje. Quizás consciente de eso, la vieja se aleja con una sonrisa, esta vez sin espectadores.&lt;br /&gt;Su ida genera una conversación y mil conjeturas en el banco ancho que acaba de abandonar. Se dice que ella en sí es muy bella. También que es bellamente taimada. No hay acuerdo entre los conversadores.&lt;br /&gt;Y ella se va, ajena, preparando su número, dispuesta a seguir interpretando su rol. Recorriendo su enésimo Montevideo, ignorando lo que forjó su parloteo afortunado.&lt;br /&gt;Se va, tal vez soñando con que no llegue la noche, que la encontrará en una pensión sórdida, o acurrucada en el portal del Palacio Salvo, más digno de su linaje descalzo.&lt;br /&gt;Ella está más allá de esas teorías antojadizas. Luce, unos metros hacia la 18 de Julio, un cigarrillo en la mano, y posiblemente esté diciendo: &lt;i style=""&gt;usted es un lindo muchacho...&lt;/i&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-2048728723564089094?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/2048728723564089094/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=2048728723564089094' title='22 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/2048728723564089094'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/2048728723564089094'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/03/la-condesa-descalza.html' title='Condesa descalza'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R83mC9pLsxI/AAAAAAAAAEk/n3w98EJ7-w4/s72-c/La+Condesa+Descalza+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>22</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-6762484501498456787</id><published>2008-02-27T18:07:00.005-02:00</published><updated>2008-02-28T15:33:58.101-02:00</updated><title type='text'>Hilachas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R8bwVbj-_uI/AAAAAAAAAEU/H429eAHjesc/s1600-h/Hilachas.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R8bwVbj-_uI/AAAAAAAAAEU/H429eAHjesc/s320/Hilachas.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5172085473048198882" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ilustración: Andrea Albarenga.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;De repente todo desapareció. Dejaron de estar allí las carpetas acumuladas, el teléfono, y las risas de sus compañeros. Tampoco reconocía el rumor de los pacientes esperando, hoscos. Ni el ir y venir de enfermeras, ni el médico que la disfrutaba a veces… cuando su mujer se declaraba ausente. Su mente estaba lejos en el tiempo. En un tiempo de instintos más candorosos.&lt;br /&gt;Tenía dieciséis años, y sus noches un solo nombre, todas. Recordaba ahora, claramente, aquella noche inmortal. Habían vagado buscando su lugar, hasta llegar a esa casa abandonada. Era el momento, ella lo había resuelto. Sobre una escalera ofreció por primera vez su desnudez. Por primera vez también sintió el abrazo desnudo. El contacto con la otra piel le hizo jurar amor eterno. Y el abrazo se transformó en entrega absoluta, la que había soñado y decidido.&lt;br /&gt;Nunca volvió a sentir las sensaciones de esa noche, por mucho que las buscó.&lt;br /&gt;No podía explicarlo. No había ninguna palabra ni frase que le ayudara a decir qué era aquello que la hizo sentir tan distinta. Pasó de ser una niña a ser una mujer, en un instante. A eso lo sabía, pero no era eso. Tampoco fue el placer, que volvió a distinguir en otras facetas, con otras pieles y en muchas otras formas.&lt;br /&gt;No se resignaba a aceptar que la magia que añoraba fuese nada más que un recuerdo.&lt;br /&gt;Pensaba, cuando volvía a esa noche, que la felicidad en verdad existe, pero la suya había durado apenas esos minutos en la casa abandonada, con ese amor de inexpertos. Eso la sublevaba.&lt;br /&gt;Eran, esas remembranzas, dulces islas en el tiempo, pero luego sobrevenían hilachas de realidad que, lo sabía bien, conformaban su vida.&lt;br /&gt;Unos ojos negros la observaban fijamente del otro lado del escritorio. Se sobresaltó.&lt;br /&gt;- &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Parece que viste un fantasma…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;- &lt;span style="font-style: italic;"&gt;No, doctor. Es que estaba distraída.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;- &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Mi mujer viajó. Te espero a las cinco en casa…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Asintió. Tomó luego el teléfono y le avisó a su esposo que llegaría más tarde de lo habitual. Al cumplir su horario de trabajo se dirigió hacia la casa de su amante. Sabía que tampoco esa tarde lograría sentir aquellas sensaciones. Igual decidió, también esa vez, no escuchar su voz. Su propia e incómoda voz.&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-6762484501498456787?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/6762484501498456787/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=6762484501498456787' title='27 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/6762484501498456787'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/6762484501498456787'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/02/hilachas.html' title='Hilachas'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R8bwVbj-_uI/AAAAAAAAAEU/H429eAHjesc/s72-c/Hilachas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>27</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-2648599173983886165</id><published>2008-02-17T01:59:00.013-02:00</published><updated>2008-02-23T19:35:58.273-02:00</updated><title type='text'>Sistema</title><content type='html'>&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5170013155622846162" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R7-Tkrj-_tI/AAAAAAAAAEM/w4Y7Rpau-EE/s320/Cuando_la_Justicia_se_toma_un_descanso.jpg" border="0" /&gt;&lt;em&gt;Ilustración: Andrea Albarenga.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El juez llegó a su departamento pasadas las siete de la tarde. Tenía un humor de perros. Siempre le pasaba lo mismo cuando le tocaba en suerte un caso como el de ese día. Un morocho que había tenido la mala idea de robarle a alguien importante.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;La puta que lo parió al diputado González, y al negro al que se le ocurrió robarle.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;El juez tenía una forma de juzgar cuando el imputado era un anónimo que cometía un delito en perjuicio de otro anónimo: le daba una pena leve y mediante un sermón trataba de hacerle entender que la estaba sacando barata y que no le convenía dar un nuevo paso en falso. La estrategia generalmente funcionaba, y no volvía a ver al pichón de criminal. Con eso, el juez llegaba a su departamento satisfecho.&lt;br /&gt;Pero ese sistema no era aplicable cuando el damnificado era alguien que tenía el peso suficiente para exigirle una aplicación rigurosa –y dolorosa- de la letra de la ley.&lt;br /&gt;Era el caso de ese día. Un morocho con cara de asustado, recién cumplidos los veinte, llegó ante él, esposado, acusado de robarle al diputado González.&lt;br /&gt;El diputado González se encargó de ventilar ante los periodistas el crimen del que había sido víctima. No hacía falta otra presión para que quedara inutilizada su técnica de persuadir sin grandes consecuencias a los &lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;nadies&lt;/span&gt; que llegaban a su juzgado por primera vez. Tenía que darle por lo menos dos años en la cárcel.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;La puta que lo parió al diputado González.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;El juez estaba convencido de que recluir a un pobre diablo era, también, encerrarlo en un círculo del que difícilmente podría salir. Y encarcelar al &lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;nadie&lt;/span&gt; que osó robarle al diputado González era eso: condenarlo a ir y venir de comisarías, juzgados y cárceles, hasta que la serie se viera interrumpida por algún balazo certero o una riña de presos.&lt;br /&gt;Pero, ¿qué podía hacer?&lt;br /&gt;Dejó el balcón. Se sirvió un whisky, tiró la corbata sobre una silla. Trató de imaginar cuál sería la consecuencia de hacer zafar al morocho de ese día. No tenía ganas de imaginar. Decidió dejarlo libre.&lt;?xml:namespace prefix = o /&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Cuando se conoció el fallo recibió llamadas poco amables. No les prestó atención.&lt;br /&gt;El juez había olvidado el episodio unos meses más tarde. Pero lo recordó cuando el gobierno elevó las ternas de jueces para lograr un ascenso a camarista. No había en todo el sistema judicial quien reuniera sus antecedentes ni tuviera su prestigio, y sin embargo su nombre no figuró entre los postulantes.&lt;br /&gt;Creyó identificar la sombra del diputado González detrás de esa omisión. Lo lamentó.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Una mañana el juez hablaba con su secretaria, en su despacho, café por medio. Lo interrumpió la comparecencia de un reo. Estaba irreconocible, pero pronto supo que era aquel morocho que había importunado al diputado González, y había sido llevado ante él por el mismo motivo de la vez anterior: robar para darle de comer a su familia.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;El juez llegó a su departamento pasadas las siete de la tarde. Se sirvió un whisky, aflojó el nudo de la corbata, y se acomodó en el sillón del balcón. Pensó en su anhelado ascenso a camarista. Implicaba más dinero, más prestigio, más conexiones. Pensó en el morocho ladrón. Pensó, también, que cinco años a la sombra no le vendrían mal para reflexionar.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-2648599173983886165?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/2648599173983886165/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=2648599173983886165' title='37 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/2648599173983886165'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/2648599173983886165'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/02/sistema.html' title='Sistema'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R7-Tkrj-_tI/AAAAAAAAAEM/w4Y7Rpau-EE/s72-c/Cuando_la_Justicia_se_toma_un_descanso.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>37</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-243456663594400800</id><published>2008-02-12T00:32:00.000-02:00</published><updated>2008-02-12T01:28:21.274-02:00</updated><title type='text'>Vidrios empañados</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R7EPorj-_qI/AAAAAAAAAD0/tVPvGckDatA/s1600-h/ventana.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R7EPorj-_qI/AAAAAAAAAD0/tVPvGckDatA/s200/ventana.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5165927439133507234" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Sucedió en una mañana de octubre. Una mañana como tantas, sin virtud alguna como para quedar enquistada en el recuerdo. Helena parecía no estar del todo convencida en su idea de dejarme, pero fue eso lo que hizo.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;Es mejor que nos separemos ahora. Los dos sabemos que es así.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;Tenía razón. Esa convicción había ido tomando forma, como un embrión que crece lentamente, día a día, hasta convertirse en una criatura con entidad propia.&lt;br /&gt;No tenía argumentos para contradecirla. Nuestra relación había entrado en un declive persistente y no encontrábamos la forma de torcer el rumbo. Pero percibirla insegura hacía que el hilo siempre a punto de cortarse me pareciera todavía factible de engrosar. Le pedí que siguiéramos.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;¿Para qué?&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;Me dejó sin palabras. Si ella, que había sido por años el puntal, ya no tenía fe, todo cuanto dijera yo sonaría hueco, apenas un sinsentido.&lt;br /&gt;Estuvimos mirándonos un rato. Era sábado. Tenía los ojos opacos, sin la expresión que me había enamorado. &lt;i style=""&gt;Tus ojos son luminosos,&lt;/i&gt; le dije la primera vez que la vi.&lt;br /&gt;Comencé a sentir que debía irme, buscar aire fresco. La densidad del ambiente era evidente. U&lt;i style=""&gt;na pequeña representación de nuestros últimos meses&lt;/i&gt;, pensé.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;¿Cómo sigue esto?&lt;/i&gt;, pregunté. Me arrepentí un segundo después.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;Qué sé yo… ¡mirá lo que preguntás!&lt;/i&gt;, respondió.&lt;br /&gt;Me puse de pie y la abracé. Algo le dije al oído, mientras advertía que su piel ya no era para mí la piel que antes hubiese reconocido entre miles. Y me fui.&lt;br /&gt;Empecé a caminar sin una senda definida. Noté que los árboles estaban casi cubiertos de hojas. No tenía adónde ir. Mejor dicho, todavía no tenía ganas de ir a la casa de mi madre y enfrentarme con su curiosidad.&lt;br /&gt;Me encaminé hacia el bar que solía frecuentar cuando era soltero. Sabía que le habían cambiado el nombre. Cuando ingresé noté que ya nada quedaba de aquel antiguo bar. Se parecía ahora a una vidriera, con grandes ventanales a la calle, que reemplazaron las ventanas pequeñas de entonces, a través de cuyos vidrios empañados miraba la realidad en las noches de invierno.&lt;br /&gt;Con alegría comprobé que aún trabajaba uno de los mozos de aquel tiempo. Creo que su nombre era Horacio. Le hice la seña de un café, a la distancia. No me reconoció desde lejos, y tampoco al acercarse. No le dije nada. Pagué y me fui.&lt;br /&gt;Esa noche dormí en mi habitación de soltero, que nunca cambió, como si me hubiese estado esperando. Apoyé mi cabeza en la almohada, reconociendo los olores de siempre, viendo al trasluz lo mismo que veía al trasluz veinte años atrás. Los mismos muebles, los mismos cuadros, hasta el mismo color de pintura en las paredes.&lt;br /&gt;Pensé en Helena. No me molestó su ausencia. Era, si se quiere, un hecho tristemente asumido.&lt;br /&gt;Lo que me molestó fue el bar, y sus cambios. Me molestó esa habitación de soltero, y sus &lt;span style="font-style: italic;"&gt;no cambios&lt;/span&gt;. Me dolió el paso del tiempo, y comprender que ya no era el mismo. Me dolió no haberme dado cuenta hasta apoyar aquella noche mi cabeza en esa almohada.&lt;br /&gt;A veces me pregunto por qué se empeñan en volver en el recuerdo algunos días tan poco memorables.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-243456663594400800?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/243456663594400800/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=243456663594400800' title='20 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/243456663594400800'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/243456663594400800'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/02/vidrios-empaados.html' title='Vidrios empañados'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R7EPorj-_qI/AAAAAAAAAD0/tVPvGckDatA/s72-c/ventana.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-4676153741449430857</id><published>2008-02-09T10:15:00.001-02:00</published><updated>2008-02-28T15:37:03.075-02:00</updated><title type='text'>Ética y estética</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R8bxE7j-_vI/AAAAAAAAAEc/x0zEyAkQI8c/s1600-h/%C3%89tica+y+Est%C3%A9tica.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R8bxE7j-_vI/AAAAAAAAAEc/x0zEyAkQI8c/s320/%C3%89tica+y+Est%C3%A9tica.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5172086289091985138" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Ilustración: Andrea Albarenga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;El problema es ético, pero también estético&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;, dice Varela.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;Me mira desde atrás de sus anteojos negros. No es que le queden mal, pero el diálogo me parece incompleto. No le veo los ojos, no puedo comprender del todo lo que me dice.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;El profesor Varela (sólo sé su apellido) se acomoda en el sillón, ubicado debajo de un árbol, y mira permanentemente a su alrededor, como si buscara algo o algún peligro pudiera estar acechándolo.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;El tema es la educación. El profesor llegó indignado porque un &lt;i style=""&gt;muchachito&lt;/i&gt; no le cedió su asiento en el colectivo y tuvo que viajar parado desde barrio El Pozo hasta el centro.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;No hay que perderse en el detalle. A ese muchachito le transmitieron mal el mensaje, ése es el problema de la sociedad actual&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;, me dice.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Vino a visitar a mi abuelo, pero estoy solo en la casa. El profesor Varela entró sin que lo invite; fingió no escuchar cuando le dije que me estaba yendo a jugar con mis amigos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;¿Cuántos años tenés vos?,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt; me pregunta con tono severo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Dieciséis.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Parecés mayor… ¿Por qué no te preparás unos mates?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Lo hago. Lo insulto por dentro mientras preparo todo. A medida que vuelco la yerba, y escucho el chillido del agua calentándose en la pava, lo odio más y más. Tengo ganas de matarlo con mis propias manos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Los educadores tenemos arcilla en las manos, que vienen a ser ustedes, los alumnos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;, me dice. Le sonrío, y lo odio más todavía. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Hay que tener cuidado: es una cuestión de ética, pero también de estética,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt; agrega. &lt;i style=""&gt;El problema es que a los chicos los tratan como si fuesen bobos&lt;/i&gt;, completa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Pienso en mis amigos, los imagino jugando al fútbol. Para conseguir el permiso, antes tuve que cortar el césped del patio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Che, ¡qué lindo está acá! ¿No tenés unas galletitas?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Le doy unas malteadas. Me rechaza el mate.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Querido… el mate debe ser amargo. Si no, no es mate…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Se queda callado. Come de a dos galletitas a la vez. Le alcanzo un mate amargo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Ahora sí… Veo que aprendés rápido&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;, apunta, con la boca llena. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;Se entretiene comiendo y tomando los mates que le cebo, y no dice una palabra por varios minutos. Supongo que mis amigos ya van por el segundo tiempo del partido.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Estoy incómodo por su silencio. Le pregunto qué es eso de ética y estética, por decir algo…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Ah, no, querido... Sos muy chico para entender esas cosas. Traeme otras galletitas&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Mientras revuelvo paquetes en la alacena en busca de más malteadas, llega mi abuelo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Está Varela,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt; le cuento. Su gesto de disgusto lo dice todo. Vamos juntos hasta el patio. Le digo a mi abuelo que me voy a jugar al fútbol. Él asiente, Varela se levanta del sillón, exasperado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;¡&lt;i style=""&gt;Pero che!&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;¿Cómo no me dijiste que tenías que ir a jugar a la pelota? Yo hubiese esperado afuera…&lt;/i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Mi abuelo me guiña un ojo, Varela me revuelve el pelo y vuelve a sentarse.&lt;a name="21"&gt;&lt;/a&gt; Mientras voy saliendo, Varela le dice a mi abuelo: &lt;i style=""&gt;este pibe vale oro.&lt;/i&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-4676153741449430857?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/4676153741449430857/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=4676153741449430857' title='19 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/4676153741449430857'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/4676153741449430857'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/02/tica-y-esttica.html' title='Ética y estética'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R8bxE7j-_vI/AAAAAAAAAEc/x0zEyAkQI8c/s72-c/%C3%89tica+y+Est%C3%A9tica.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>19</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-1686371069956960556</id><published>2008-02-05T16:15:00.000-02:00</published><updated>2008-02-05T16:45:16.398-02:00</updated><title type='text'>Síntoma</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R6isMCrylOI/AAAAAAAAADU/PKDhgQJVwVA/s1600-h/estaes.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R6isMCrylOI/AAAAAAAAADU/PKDhgQJVwVA/s200/estaes.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5163566295659222242" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Una tarde apacible, a inicios de otoño, Rafael creyó que había llegado el momento. Pensó y repensó lo que iba a decir, corrigió en su mente algunas palabras, cambió el orden de ciertas frases…&lt;br /&gt;Cuando se sintió listo, tomó coraje e invitó a su mujer a sentarse en el patio. Estaba fresco. El discurso que tenía preparado se le esfumó cuando ella lo miró con curiosidad, sin ansiedad. Buscó, alterado, el borrador imaginario, intentó recordar los ensayos previos, pero no hubo caso. Páginas en blanco eran sus pensamientos.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;Hay otra&lt;/i&gt;, dijo.&lt;br /&gt;Victoria, su mujer, lo miró con asombro. Atinó a sonreír nerviosamente, y no habló.&lt;br /&gt;Rafael comprendió las implicancias de lo que había dicho cuando sintió que su mundo comenzaba a derrumbarse con lentitud. Tenía enfrente la columna donde se había apoyado toda su vida.&lt;br /&gt;La vio soltar lágrimas calladas, que secó con las manos. Observó cómo los ojos claros de su mujer se enrojecían. Ella seguía sin decir nada.&lt;br /&gt;Rafael sintió la urgencia de aclarar que no le había sido infiel. No mentía.&lt;br /&gt;Le contó que unos días atrás se había cruzado por casualidad con Leticia, su primera novia. También le contó que tomaron un café, y luego otro y otro, y así se les fue el tiempo, hablando de otros tiempos, mejores tiempos.&lt;br /&gt;Además, detalló que se despidieron prometiéndose un nuevo encuentro.&lt;br /&gt;&lt;i style=""&gt;Desde ese día no pude dejar de pensar en ella.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;Al escuchar esa frase, la mujer dijo que prefería no saber más. Le pidió que se fuera de la casa.&lt;br /&gt;Ahí se hizo presente la desesperación. Se mudó a un hotel modesto esa misma noche. Llamó a Leticia y le dijo que ya no podía verla más. Habló con sus hijos y notó la frialdad que temía.&lt;br /&gt;Vio su vida desde afuera, como si fuese la de otro, y no le gustó lo que vio. Un tobogán interminable lo conducía más abajo cada vez, y por cada metro que descendía perdía de vista un pedazo de su ser. Primero una hija, luego otra, después un nieto… Al fin sólo le quedaban recuerdos. Y en todos estaba Victoria, aunque ya no la amara.&lt;br /&gt;Se propuso volver.&lt;br /&gt;Se sucedieron diálogos sinuosos. Con Victoria y con sus hijas. Todos finalizaban en llanto. Nunca antes había dicho tantas veces la verdad como en esas charlas, pero omitió hablar de amor con su mujer.&lt;br /&gt;Con el paso de los días Victoria fue cediendo, hasta que lo aceptó. No convivieron inmediatamente, pero nació una suerte de afable romance. Prometió e hizo cosas impensadas, hasta que la recuperó. La desesperación lo abandonó justo el día en que regresó a su hogar.&lt;br /&gt;La vida volvió a ser la que había sido, pese al recelo de su mujer. Debía ser cada vez&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;más considerado con ella para evitar el reproche latente.&lt;br /&gt;Se fueron acumulando semanas, volvió la normalidad... y con ella retornó también el hastío. El mismo hastío que sentía cuando se reencontró con Leticia. Entendió que después de las turbulencias las sensaciones se habían asentado y veía nuevamente a Victoria como a una desconocida. Presente en cada capítulo de su vida, sí, pero ajena.&lt;br /&gt;Pocas veces volvió a pensar en Leticia.&lt;br /&gt;Empezó a sentir que la desesperación es como la fiebre que revela una enfermedad. Apenas un síntoma.&lt;br /&gt;Ya no sabía de qué arrepentirse.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-1686371069956960556?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/1686371069956960556/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=1686371069956960556' title='18 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/1686371069956960556'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/1686371069956960556'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/02/sntoma.html' title='Síntoma'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R6isMCrylOI/AAAAAAAAADU/PKDhgQJVwVA/s72-c/estaes.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-5137368414743155799</id><published>2008-02-01T01:27:00.000-02:00</published><updated>2008-02-01T04:04:07.883-02:00</updated><title type='text'>Libertad</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R6KWeirylNI/AAAAAAAAADM/WOA4flW_kmk/s1600-h/diabolica.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R6KWeirylNI/AAAAAAAAADM/WOA4flW_kmk/s200/diabolica.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5161853574370727122" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Sentado en un bar, miraba la noche a través de la ventana. Afuera, la ciudad brillaba bajo una lluvia tenue. Pidió otro café. La mujer de la mesa de enfrente no le quitaba los ojos de encima, o eso sentía. Ella también pidió otro café. El mozo le trajo el suyo, dijo una frase de compromiso, y se dirigió hacia la siguiente mesa, la de la mujer. Fue allí cuando cruzaron las miradas. Él corrió la vista, como avergonzado, pero ella la sostuvo hasta que la suya volvió, contra su voluntad. Le pareció que despedía fuego de esos ojos negros, raros. Pensó en Paula.&lt;br /&gt;Se sintió incómodo, como ocurría cada vez que una mujer se tornaba real, cuando dejaba de ser una más entre tantas que cruzaba en la calle, o en el trabajo. Pero esa mirada le había provocado algo distinto. Hubiese querido observar de nuevo esos ojos, pero no tuvo el coraje.&lt;br /&gt;Siguió mirando la noche por la ventana, ahora sin verla. La ausencia de Paula volvía a molestarle, como antes. Se sintió irritado. Esa extraña, su presencia, remarcaba que estaba solo. Que Paula ya no estaba junto a él. Pidió otro café. La mujer hizo lo mismo. Él lo notó, con fastidio.&lt;br /&gt;Decidió enfrentarla, y la miró con firmeza, con descaro. Ahora ella hojeaba una revista, distraída. Se sintió aliviado y consideró que tal vez fue un error pensar que ella había estado observándolo.&lt;br /&gt;En el vidrio de la ventana de calle Corrientes vio con nitidez el reflejo de la mujer. Tenía las piernas cruzadas, con elegancia. Adivinó una figura esbelta debajo del vestido negro, que realzaba la blancura de la piel, del cuello, de los brazos… Le pareció muy bella, quizás más que Paula.&lt;br /&gt;Cuando Paula se marchó, su vida se vio destrozada. Su mundo oscureció de repente. Ni siquiera supo cómo había logrado seguir adelante. Nada tenía sentido. Las madrugadas lo encontraban despierto y en las mañanas gobernaba el desaliento. Pasó un largo tiempo hasta que su ausencia dejó de manifestarse a cada paso. Debió cambiar de casa y quemó todo aquello que le hacía recordarla.&lt;br /&gt;Un día cualquiera comprendió que respiraba sin dolor. Pese a eso, no imaginaba estar con una mujer, y mucho menos con Paula. No podía perdonar el abandono.&lt;br /&gt;Poco a poco fue elaborando una vida nueva, un lugar sin pasión ni deseo. Retomó algunos vínculos y construyó otros. Irradió una imagen de fortaleza, quizás para evitar preguntas. Luego de muchos meses lo envolvió una sensación de bienestar, que sintió genuina.&lt;br /&gt;Esa sensación se ensombrecía cuando una mujer se volvía visible, cuando amenazaba su austera dicha. El infierno había quedado atrás, y tenía decidido no regresar.&lt;br /&gt;La mujer de la mesa de enfrente lo miraba ahora con persistencia, obscena. Devolvió la mirada, desafiante. Empezó a comprender lo que estaba sucediendo.&lt;br /&gt;La mujer tenía los ojos ardientes.&lt;br /&gt;La vio venir, con paso felino; la vio sentarse a su mesa, mientras humedecía los labios con sensualidad, provocándolo.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Hola&lt;/span&gt;, dijo él, con voz firme.&lt;br /&gt;Ella no respondió, pero mostró una sonrisa de encanto.&lt;br /&gt;Ya no tenía dudas de quien estaba frente a él. Pero siguió adelante.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;¿Cómo te llamás?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Con semblante lascivo, y perverso, ella contestó:&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Me llamo como gustes. Podés llamarme Paula, si querés...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La miró con suficiencia, insolente. Sin dejar de mirarla se puso de pie, dejó un billete sobre la mesa y salió a la calle. Pensó:&lt;span style="font-style: italic;"&gt; vade retro&lt;/span&gt;… y se sintió libre. La lluvia caía sobre él, redentora.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-5137368414743155799?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/5137368414743155799/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=5137368414743155799' title='25 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/5137368414743155799'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/5137368414743155799'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/02/libertad.html' title='Libertad'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R6KWeirylNI/AAAAAAAAADM/WOA4flW_kmk/s72-c/diabolica.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>25</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-3202247254086643858</id><published>2008-01-27T19:30:00.000-02:00</published><updated>2008-01-27T22:29:03.065-02:00</updated><title type='text'>Inspiración</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R5z9ZirylLI/AAAAAAAAAC4/DiZcTw2jor0/s1600-h/Arlt.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://3.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R5z9ZirylLI/AAAAAAAAAC4/DiZcTw2jor0/s200/Arlt.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5160277888308778162" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Sintió que todo estaba dispuesto. Había soñado unas cuantas veces con la situación. En el sueño, descubría la máquina de escribir, cuyas letras llevaban meses de dolorosa mudez. Quitaba con cuidado la funda y dejaba a la vista las teclas descansadas. Colocaba una hoja en blanco pronta a ser desvirgada. Era un momento trascendente, como un rito. Al alcance de la mano quedaban los anteojos, que prefería no usar, y los cigarrillos. También un termo lleno de café, por si acaso.&lt;br /&gt;Lo más importante era la historia. Una historia que había debido madurar en su cabeza un buen tiempo, hasta quedar completamente clara, circular, lista para ser escrita.&lt;br /&gt;Como en el sueño, su esposa no estaba en la casa, ni sus hijos. No es que le molestaran. No. Los chicos rara vez ingresaban a su estudio, y llenaban sus mañanas y sus tardes jugando en su habitación, o en el patio. Su mujer lo incentivaba a decidirse. A escribir de una vez. Le mostraba su fe. Y lo dejaba solo, en el silencio de su estudio.&lt;br /&gt;Pero sentía que todos esperaban que al fin sucediera lo que tanto se venía postergando. Y eso lo presionaba. Lo anulaba.&lt;br /&gt;En el sueño, la historia se dejaba acariciar, seducir. Sólo debía escribirla, plasmarla en papel.&lt;br /&gt;Hacerlo significaría un volver a vivir, luego de meses de ostracismo, de negación. Se sentía preparado.&lt;br /&gt;Encendió el primer cigarrillo y lo disfrutó a bocanadas profundas.&lt;br /&gt;Mientras fumaba, repasó la trama. Una mujer ya madura debía tomar una decisión que necesariamente cambiaría el curso de su existencia: abandonar la comodidad de su hogar para sentirse viva, para acabar con su amable infierno. Esa mujer desoía las palabras plenas de convicción de su amante. Sentía miedo. Ese miedo era más fuerte que la angustia del diario amanecer junto a un hombre que ya no amaba.&lt;br /&gt;Hizo un alto en la escritura para encender el segundo cigarrillo. Estaba a punto de rematar la historia, y mientras terminaba de fumar, terminaba también en su mente el relato.&lt;br /&gt;Las teclas volvieron a repicar, destruyendo con furia el silencio. La mujer de la historia decidió abandonar a su esposo. Se lo comunicaría mediante una carta, en la que explicaría sus motivos. Se llevaría a sus hijos y le pediría dejar pasar unos días para hacer los arreglos pertinentes. La carta reposaría en el cajón del escritorio, a la espera de ser encontrada.&lt;br /&gt;Encendió el tercer cigarrillo. Se colocó los anteojos y quitó la hoja de la máquina de escribir. Leyó todo cuanto había escrito. Tiró la ceniza y se alegró de su triunfo.&lt;br /&gt;Sintió que la obra estaba completa. Recién en ese momento decidió abrir el cajón de su escritorio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-3202247254086643858?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/3202247254086643858/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=3202247254086643858' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/3202247254086643858'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/3202247254086643858'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/01/inspiracin.html' title='Inspiración'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R5z9ZirylLI/AAAAAAAAAC4/DiZcTw2jor0/s72-c/Arlt.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-4871847108593066643</id><published>2008-01-24T20:16:00.000-02:00</published><updated>2008-01-25T02:10:16.530-02:00</updated><title type='text'>Esta paz</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R5kPKCrylKI/AAAAAAAAACw/FWxmdfDTDJ4/s1600-h/sedurmio.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5159171513323263138" style="margin: 0px 10px 10px 0px; float: left;" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R5kPKCrylKI/AAAAAAAAACw/FWxmdfDTDJ4/s320/sedurmio.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Otra vez la madrugada me sorprende sin dormir. Pego la nariz al vidrio de la ventana y observo la calle iluminada e inmóvil. Hace frío. Vuelvo a la cama con cuidado, me acomodo a su lado y acaricio su cuerpo, muy despacio, para no despertarla. Está desnuda. Rozo la piel de su cadera, de sus piernas, y se revuelve suavemente. Aparto la mano. Odiaría despertarla.&lt;br /&gt;Quizás tardé demasiado, pienso, en darme cuenta. Amo a esta mujer cuando duerme. Su respiración es, quizás, el único sonido que no me cansará jamás. Cuando se serena, unos minutos después de conciliar el sueño, es como un murmullo apenas perceptible que me enfrenta al fascinante esfuerzo de incitar mis oídos a no perderse detalle. Me sorprendo acercándome con sigilo hasta casi tocarla, hasta sentir el aroma que exhala su nariz.&lt;br /&gt;Luego, cuando alcanza un sueño más profundo, puedo buscar una posición cómoda, ya no tan cercana, porque oigo claramente el rumor de su descanso, acompasado, lento.&lt;br /&gt;Mientras la escucho, pienso. No sé cómo hacer para que me entienda. Dormida es tan vulnerable que parece otra mujer. Muchas veces estuve tentado de decirle el encanto que causa en mí sentirla en las noches, pero siempre desestimé la idea por temor a que saberlo pueda alterar su sueño, y con ello el riesgo que desaparezca este placer.&lt;br /&gt;Oírla en absoluta armonía con la noche y su hechizo hace que la sienta cerca. Aunque atravesemos tiempos tempestuosos.&lt;br /&gt;Su piel despide un olor distinto cuando duerme. Ausente todo perfume que no sea de su esencia, me gusta pensar que la huelo pura.&lt;br /&gt;La combinación de su respiración y su fragancia es irresistible. No se trata de deseo. Eso es bien distinto, allí no hay paz posible. Es irresistible percibirla natural, incontaminada.&lt;br /&gt;La noche avanza.&lt;br /&gt;Se mueve, se voltea, me abraza; la noche, y ella. Saborea sus labios, despide un aliento fresco, ella. Se hace bella, más aún; ella, y la noche.&lt;br /&gt;La beso con fuerza, sin miedo a despertarla. Después de todo, la madrugada se acerca, pero sigue dormida.&lt;br /&gt;Con su abrazo recibo el alba. Sólo faltan unas horas, sólo tendrá que transcurrir el día, para volver a encontrar esta paz.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-4871847108593066643?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/4871847108593066643/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=4871847108593066643' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/4871847108593066643'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/4871847108593066643'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/01/esta-paz.html' title='Esta paz'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R5kPKCrylKI/AAAAAAAAACw/FWxmdfDTDJ4/s72-c/sedurmio.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-5302329111616876411</id><published>2008-01-20T22:30:00.000-02:00</published><updated>2008-01-20T22:51:23.342-02:00</updated><title type='text'>Visita</title><content type='html'>Así será. Antes de golpear la puerta intentaré abrirla, y entraré despacio, pensando en sorprenderla. Pero ella estará ahí, como siempre, mirándome desde la puerta de la cocina, y secará sus manos con el delantal que tendrá puesto sobre el vestido y con la boca ocupada en una sonrisa dirá la misma frase.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Pero m’hijo, ¡qué alegría!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Y con dificultad diré &lt;span style="font-style: italic;"&gt;¿cómo anda abuela?&lt;/span&gt; mientras ella me abrazará fuerte y me dará un beso en cada mejilla y hablará con los dientes apretados.&lt;br /&gt;Nos sentaremos, tal vez en la sala, o tal vez en el patio del fondo. Si es verano será en el fondo y recordaré el viejo árbol de mora que una vez al año perdía su verdor firme y homogéneo para mancharse con pintitas verde claro primero, rojas luego y las esperadas moras después. Y el tacho de doscientos litros que estaba a su lado, para juntar agua de lluvia, porque &lt;span style="font-style: italic;"&gt;lavar el pelo con agua de lluvia lo deja más suave y brillante.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Recordaré el horno de barro que estaba en el centro de ese patio, y el aroma a pan casero inundará mi nariz y me hará sentir que estoy en aquellos tiempos.&lt;br /&gt;Ella estará igual que siempre, tal vez un poco más flaca, con esos ojos como cristales, verdes. Iniciará el rito del mate dulce, que se enfriará a la tercera de las anécdotas que me contará por enésima vez. Será, entonces, un pequeño sacrificio tomar cada mate, hasta que no haya más agua en la pava. ¿La misma pava de aquella época?&lt;br /&gt;Se reirá mucho, y su vientre acompañará la risa, quizás contenida desde la última vez que contó eso que tanta gracia le causa, y que contagiará alegría por su propia alegría, y quizás no por lo que contará.&lt;br /&gt;No faltará aquella historia de mi niñez, que tantas veces me hizo poner rojo de vergüenza y que al escucharla en presencia de extraños tantas veces me enfureció. La del pedazo de mortadela en mi mano, escondida debajo de la silla, cortada a escondidas y descubierta por mi padre, y mi cara de circunstancia, y todo lo demás... Los años seguirán agrandando ese pedazo de mortadela hasta convertirlo en un caballo entero, creo.&lt;br /&gt;Y me contará que su salud es buena, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;a pesar de algunas cositas&lt;/span&gt;, y regresará irremediablemente a los tiempos de mi abuelo postrado, y yo recordaré cómo limpiaba su pistola de policía mi abuelo, debajo del árbol de mora.&lt;br /&gt;Luego me contará con orgullo de sus otros nietos, o se indignará por alguna injusticia que haya perjudicado a alguien que ella quiere.&lt;br /&gt;Me sorprenderá utilizando alguna palabra por muchos años en desuso, y ratificará la existencia de otras que nunca escuché, a no ser salidas de su boca. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Era un reiserío,&lt;/span&gt; me dirá, y me llevará de nuevo a la niñez, cuando imaginaba matándose de risa a muchos hombres vestidos de gaucho y a muchas mujeres con vestidos largos, el pelo dividido en dos trenzas.&lt;br /&gt;Dirá&lt;span style="font-style: italic;"&gt; te garanto&lt;/span&gt;, un par de veces, para reafirmar la veracidad de situaciones risueñas o terribles, siempre increíbles. Buscará la manera de decir cuán especial y enorme es su amor por mí.&lt;br /&gt;No me dirá que mis visitas son demasiado espaciadas y cortas, aunque no hará falta.&lt;br /&gt;Me hará emocionar, me hará pensar en lo ingrata que ha sido la vida con ella, y me enseñará que la felicidad puede crecer en ramitas, aún entre piedras, por más heladas o incandescentes que éstas sean.&lt;br /&gt;La recordaré amasando pan, descuartizando un pollo o llorando de alegría. También la recordaré llorando de tristeza.&lt;br /&gt;Me contará de la llegada de ese gato que, seguro, se cruzará por debajo de mi sillón, y me acariciará con malicia la pierna, advirtiéndome que esa mujer de casi ochenta años es más suya que mía.&lt;br /&gt;Luego ofrecerá mate nuevamente, y yo diré que no, que ya va siendo hora de irme, y que sólo pasaba a saludarla porque el tiempo es escaso. Ella me dirá que sí, que el tiempo nunca alcanza y que ahora se vive demasiado rápido, pero que así es la vida. Yo me iré pensando que en realidad el tiempo parece haberse detenido hace muchos años en esa casa. Pero luego recordaré que ya no está el árbol de mora, ni el horno de barro, ni el tacho para juntar agua de lluvia. Así será.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-5302329111616876411?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/5302329111616876411/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=5302329111616876411' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/5302329111616876411'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/5302329111616876411'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/01/visita.html' title='Visita'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-1691064769290208666</id><published>2008-01-18T00:15:00.000-02:00</published><updated>2008-01-18T00:30:08.614-02:00</updated><title type='text'>Tristeza</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R5AMpwlRQdI/AAAAAAAAACE/ycrkHl-_mq4/s1600-h/DSC00018.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://3.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R5AMpwlRQdI/AAAAAAAAACE/ycrkHl-_mq4/s320/DSC00018.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5156635484894609874" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Salgo a fumar y noto que hace más frío que quince minutos atrás. En la esquina, un cartel indica calle 3 de Febrero, y no hay otro. El paisaje es desolado y me pregunto en qué barrio estoy. Enciendo el cigarrillo y observo la casa de enfrente, en diagonal. Tan desolada como la esquina que habita, la casa está todavía a medio construir, pese a que la opacidad de los ladrillos revela que tiene ya varios años. Y no tiene puerta la casa, abandonada como está, porque donde una vez la hubo ahora hay un hueco remendado parecido a una ventana, sellada a su vez por cemento o tablas, no estoy seguro. Lo único que le otorga algo de vida al magro paisaje es una planta de color verde intenso, que sobresale de entre la ruinosa construcción y muestra una flor marchita de jazmín.&lt;br /&gt;Entristece el aspecto de esa casa, y el de esa esquina, pienso, mientras camino algunos metros hacia la estación de trenes, alejándome de la clínica donde ella está ahora.&lt;br /&gt;El frío me hace reconsiderar la idea de fumar, y vuelvo, casi decidido a tirar el cigarrillo para ingresar a esperarla en un ambiente menos hostil.&lt;br /&gt;Entonces veo al cuidacoches y busco en mi mente, con ansiedad, un tema de conversación que me permita luego preguntarle cómo se llama el barrio.&lt;br /&gt;El hombre, enfundado en un gorro de lana, con barba del día y abrigado, me facilita las cosas. Me dice que le parece que hace mucho frío y que no entiende la opinión de no sé quien, que le hizo notar que está muy abrigado, y que tampoco entiende por qué le dijo –el no sé quien- que cuando haga &lt;i style=""&gt;frío en serio&lt;/i&gt; no iba a poder calmar el frío si ahora que no hace tanto frío se emponcha tanto.&lt;br /&gt;El hombre, con un gesto de tranquilidad inaudita, que inspira confianza, razona con simpleza que si hace frío no hay por qué sufrirlo teniendo abrigo, y si mañana hace más frío, habrá que ponerse todo lo que haya, y si no alcanza, bueno, se verá...&lt;br /&gt;Lo observo, y él mira a un costado, hacia abajo, sin llegar a posar sus ojos en el suelo. Y me sigue contando su mundo y sus circunstancias, cosas que no entiendo porque habla bajito o porque pasa algún automóvil por la esquina de 3 de Febrero y la calle que estamos pisando.&lt;br /&gt;Y me doy cuenta de que al salir de la clínica sentí mucha tristeza, pero no comparable con la que me genera ver al hombre que está hablando conmigo, y su situación triste.&lt;br /&gt;Trato de encontrar un bache en su monólogo acompasado y le pregunto qué barrio es este. Me contesta que se llama San Lorenzo y me informa que hubo un metro y medio de agua durante las inundaciones.&lt;br /&gt;Le pregunto si había llegado el agua a su casa, y no me dice nada. En cambio me cuenta que está cuidando autos, que está parado aunque le duelen los pies, y que tiene frío. Y que su familia no sabe de él hasta que vuelve, y que puede pasarle cualquier cosa. Como las que ya le pasaron.&lt;br /&gt;A veces, me cuenta, anda la policía porque dicen que roban motos en el barrio, y que más de una vez se lo llevaron equivocado. Lo llevan a él, me cuenta, aunque está claro que el trapo rojo que tiene en la mano lo identifica como cuidador de autos. Y también me cuenta que en las razias llevan siempre a unas diez personas, que ni agua les dan, y que cuando los largan ni disculpas les piden. Por la equivocación, aclara.&lt;br /&gt;Lo miro y me resulta increíble la paz que trasluce su mirada. Lo vuelvo a observar, él con los ojos clavados en algún punto del costado, abajo pero sin llegar al suelo, y siento a la tristeza envolverme y apretarme el cuello. Y concluyo que su mirada no transmite paz, sino resignación.&lt;br /&gt;De repente, un hombre elegante sale de la clínica y se acerca a un lujoso Mercedes Benz negro, y el cuidador lo saluda con un &lt;i style=""&gt;cómo le va, jefe,&lt;/i&gt; y el hombre elegante se sube al auto luego de responder el saludo con familiaridad y arranca y se va, sin reparar en que le estuvieron &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;cuidando el auto. No hubo una moneda.&lt;br /&gt;El cuidacoches se acomoda el gorro y ya no me habla, y no sé por qué me meto en la clínica, porque ya no me molesta el frío.&lt;br /&gt;Me siento en una silla, esperándola, y veo al hombre con su gorro de lana y su trapo rojo pasar por la esquina. Y me doy cuenta de que ahora estoy más triste que hace un rato.&lt;br /&gt;Ella sale del consultorio y me regala una sonrisa nerviosa. Me anticipa, con la mirada, que tiene cosas por contar.&lt;br /&gt;Vamos hasta el auto y busco al cuidacoches. No lo encuentro y vuelvo a recorrer con la vista la esquina desolada, la de la casa desolada, pero no lo veo. Entonces arranco, y conduzco hasta la esquina de la estación, y descubro que hay un hombre sentado en un umbral y tengo la esperanza de que sea el hombre que me cuidó el auto, pero no es. Y vuelvo a arrancar y doblo hacia la derecha. La miro a ella, que no se decide todavía a hablar. Me pregunto si podrá hacer que la tristeza se vaya.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-1691064769290208666?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/1691064769290208666/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=1691064769290208666' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/1691064769290208666'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/1691064769290208666'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/01/tristeza.html' title='Tristeza'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R5AMpwlRQdI/AAAAAAAAACE/ycrkHl-_mq4/s72-c/DSC00018.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-3289655616554811260</id><published>2008-01-15T13:01:00.000-02:00</published><updated>2008-01-15T16:10:23.195-02:00</updated><title type='text'>Liberación</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R4zLVglRQcI/AAAAAAAAAB4/SbQ1KOVBej4/s1600-h/pros.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5155719243816321474" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R4zLVglRQcI/AAAAAAAAAB4/SbQ1KOVBej4/s400/pros.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="COLOR: rgb(68,68,68)"&gt;¿En qué pensás?&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;, dijo él.&lt;br /&gt;Su voz sonó dura, pero clara, después de tomar ese café aguachento que significaba su ingreso a la jornada, cuando el mediodía estaba tan cerca que se podía palpar. Ella demoró en contestar, y lo hizo mediante un impulso eléctrico, alocado, cuando se dio cuenta de que unos segundos más de tardanza podrían ameritar una feroz trompada en la cara.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;En nada&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;La miró con una mezcla de desprecio y de lástima.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;No se puede pensar en nada.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Ella se acomodó en la silla, que apenas aguantaba su peso. Sus muslos flácidos temblaban nerviosamente.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Pero yo no pienso en nada.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;No había dejado de mirarla. Ahora el desprecio había desaparecido, y sólo sentía lástima.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Mejor que no pienses en nada...&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Ella suspiró aliviada. Juntó las tazas, las enjuagó y las colocó boca abajo sobre un trapo.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Escuchame.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Esa voz dura seguía siendo perturbadora para ella. Sacudió las manos con suavidad, para no salpicar. Sabía de antemano lo que le iba a decir. Pero tenía la esperanza de que le dijera otra cosa, que le ordenara que cocine y que haga dormir a los chicos porque a la siesta iba a tener ganas.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Qué?&lt;br /&gt;Vas a tener que salir más temprano.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Ella escuchaba esa frase a menudo. Nadie iba a parar a levantarla con la luz diurna, también lo sabía, pero qué iba a hacer…&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Está bien.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="COLOR: rgb(68,68,68)"&gt;Él sonrió, mecánicamente, aún sabiendo que nada mejoraría con su idea. Pero sonrió, y ella disfrutaba su sonrisa. Era una suerte de consuelo. Al menos, si él sonreía, no debía soportar su violencia.&lt;br /&gt;S&lt;/span&gt;e agachó al costado de la garrafa de gas y sopesó la bolsa de papas. Había dos o tres, no más que eso, por lo que buscó, en un cajón montado sobre otro cajón, la bolsa de arroz. Había bastante. Él la observaba mientras fumaba un Derby arrugado que le había sobrado de la noche anterior.&lt;br /&gt;¿Qué vas a cocinar?&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Un guisito.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Calculó, él, que tenía más o menos una hora antes de sentarse a comer. Se levantó de la silla por primera vez en el día y salió caminando hacia el patio, donde sus cuatro hijos jugaban. Desde la puerta les gritó algo, por costumbre, y los chicos asintieron con gesto grave, salvador, también por costumbre. Ya se iba a tomar un aperitivo al barcito que lo veía transcurrir, pero se detuvo. Metió la mano en el bolsillo y sacó el bollito de billetes que a la madrugada ella había depositado en ese mismo bolsillo, sin necesidad de que nadie se lo recuerde.&lt;br /&gt;Recontó la plata (era lo primero que hacía al despertar: contar la plata) y se quejó por lo bajo. Había dos billetes de diez pesos, uno de cinco y otro de dos. Agarró el de cinco y lo extendió ante los ojos de ella.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Comprá carne&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;Luego se fue, con paso cansino, los hombros bien echados hacia atrás, con pretendida altivez, acomodándose el pelo engominado y silbando un tango cuyo ritmo, evidentemente, no dominaba bien.&lt;br /&gt;&lt;span style="COLOR: rgb(68,68,68)"&gt;La mujer se asomó a la ventana y al verlo desaparecer entre las callecitas de tierra llamó a sus hijos. Les dijo que los quería. Sólo en ausencia de él podía permitirse esa clase de demostraciones sin ser acusada de malcriarlos. Los mandó a la carnicería en busca de pulpa picada.&lt;br /&gt;S&lt;/span&gt;alían los cuatro a cumplir el mandado cuando lo vieron, ella también, en el umbral de la puerta. Había vuelto. Lo esquivaron con delicadeza y él le acarició la cabeza a la nena, a la pasada, como con cariño.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;A la siesta voy a tener ganas, así que hacé dormir a los guachos y bañate.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Ella ensayó una sonrisa, lo observó de arriba a abajo e intentó recordar cómo era aquello de desear. Recordaba, sí, que cuando eran novios no veía la hora de que él llegara a visitarla, de que se durmieran sus padres para entregársele de una vez, de que le apagara el fuego que se iniciaba en su entrepierna con sólo pensar en la vez anterior. No pudo recordar la sensación, pero igual sonrió. Y su hombre salió, ahora sí, a tomar su aperitivo al barcito.&lt;br /&gt;Cuando volvió lo esperaba un plato de guiso servido hasta el tope, justo enfrente al de ella. Miró el tacho de lavar y comprendió que sus hijos ya habían comido, pues los platos sucios descansaban en el fondo del agua oscura, y que seguramente ya estaban acostados, amontonados, en la piecita del costado. Vaciaron cada uno su plato en silencio y después él encendió un Derby. Cuando terminó de pitar, se levantó con vigor.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Vamos a la pieza&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;span style="COLOR: rgb(68,68,68)"&gt;Ella se incorporó y lo siguió. Al llegar al camastro, él se sentó y comenzó a sacarse la ropa. Primero los zapatos, luego las medias y el pantalón, y finalmente la camisa. Ella se desvistió antes, desprendiéndose el vestido que, al caer, la acarició.&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;E&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span style="COLOR: rgb(68,68,68)"&gt;stás gorda.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;Se acostó al lado de él, y sintió ese olor que lo caracterizaba, mezcla de transpiración, humo y alcohol. No tenía ganas, ninguna... Entonces, buscó el resquicio que le facilitara la tarea.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Qué querés que te haga?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Él se enderezó apenas, colocando la almohada debajo de la cabeza, y con las manos se abrazó la nuca.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Chupamelá.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Ella buscó, mientras lo hacía, algún recuerdo que la alejara de ese lugar y de ese momento.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Ahora vení arriba.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Acató la orden y decidió terminar pronto la farsa. Primero en forma imperceptible, luego con mayor fuerza, dejó salir de su boca los gemidos adecuados para engañarlo, como si fuera uno de sus patéticos clientes. Luego se apartó, mientras él la miraba, satisfecho. Presintió lo que él iba a decirle, por lo que mentalmente realizó antes el recorrido: ir hasta la cocina, asomarse desde allí a la piecita de sus hijos, y volver.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Negra, alcanzame los puchos&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;Tardó menos de un minuto, apurada por sentir esos ronquidos quejosos que nunca tardaban demasiado en llegar después del sexo y la fumada.&lt;br /&gt;Necesitaba aprovechar el tiempo y fue hasta la piecita de los chicos. Como presumía, Angélica estaba despierta. La llamó con un gesto de su mano derecha y juntas fueron al patio, a sentarse debajo de un árbol. La nena, desde sus escasos diez años, actuaba como si fuera la madre de sus hermanitos, cuando su propia madre se iba a hacer la calle cada atardecer.&lt;br /&gt;En silencio vieron pasar la siesta, y al sol dirigirse lenta pero decididamente hacia el oeste, hasta que la sombra del árbol comenzó a tocar la casilla, desde abajo, refrescando primero las chapas roñosas incrustadas en la tierra.&lt;br /&gt;El placer callado terminó cuando él se levantó, dispuesto a iniciar su rosario de órdenes.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Prepará el mate.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Cuando él se fue, los chicos no tardaron en aparecer. Les preparó un mate cocido que sirvió tibio junto a unas galletas que había tenido la precaución de esconder de su marido. Ahí estaban todos juntos. Los disfrutó a su manera, con alegría y con dolor. Con un nudo en la garganta. Luego, lastimosamente, llegó el momento de partir. Se sacó el vestido holgado que la hacía sentir una señora, tal vez una madre, y se colocó una remera color rosa y el pantalón negro, ajustado, que mejoraba el aspecto de la carne a exhibir.&lt;br /&gt;Abrazó con fuerza a sus hijos, les dijo por segunda vez en el día que los quería, y salió rumbo a avenida Freyre y Moreno, su esquina.&lt;br /&gt;En el camino no podía dejar de pensar en sus temores, como cada vez que emprendía ese camino. La angustiaba una frase de su madre: u&lt;i&gt;n día vas a volver y te vas a encontrar con que este malparido le entregó la nena a alguno de sus secuaces.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="COLOR: rgb(68,68,68)"&gt;&lt;em&gt;Vencé el miedo,&lt;/em&gt; le había dicho su madre, &lt;i&gt;porque lo único que le permite actuar así es tu miedo&lt;/i&gt;, había agregado su madre.&lt;br /&gt;S&lt;/span&gt;&lt;span style="COLOR: rgb(68,68,68)"&gt;u madre, pensó, no sabía de lo que hablaba porque no sufrió lo que ella sufría. Sólo ella sabía lo que dolían las palizas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="COLOR: rgb(68,68,68)"&gt;Vencé el miedo, vencelo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;, se decía.&lt;br /&gt;&lt;span style="COLOR: rgb(68,68,68)"&gt;Fue la primera en llegar a la esquina, como habitualmente sucedía. Todavía no había oscurecido, y los colectivos que surcaban la avenida hacia el norte iban repletos.&lt;br /&gt;U&lt;/span&gt;&lt;span style="COLOR: rgb(68,68,68)"&gt;na sonrisa tímida, aunque acompañada por una mirada que le pareció malévola, se abrió paso en su cara y se quedó.&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;E&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="COLOR: rgb(68,68,68)"&gt;stoy loca&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="COLOR: rgb(68,68,68)"&gt;, pensó. &lt;i&gt;Tengo que hacerlo&lt;/i&gt;, se convenció.&lt;br /&gt;S&lt;/span&gt;u primer cliente apareció poco después, a bordo de una camionetita que difícilmente fuese suya. Era apenas un muchacho, morocho, con la piel curtida por el sol, que le preguntó cuánto cobraba.&lt;br /&gt;Ella le contestó con otra pregunta.&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;¿Tenés ganas de estar conmigo?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;El muchacho respondió &lt;i&gt;sí&lt;/i&gt;. Entonces ella abrió la puerta de la camionetita, se sentó a su lado y le sonrió.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;A vos no te cobro nada&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;span style="COLOR: rgb(68,68,68)"&gt;La camioneta se puso en marcha y se alejó rápidamente de la esquina. Mientras acariciaba la pierna del conductor, intentó recordar cómo era aquello de desear.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-3289655616554811260?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/3289655616554811260/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=3289655616554811260' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/3289655616554811260'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/3289655616554811260'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/01/liberacin.html' title='Liberación'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R4zLVglRQcI/AAAAAAAAAB4/SbQ1KOVBej4/s72-c/pros.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-6859012664882201319</id><published>2008-01-13T12:44:00.000-02:00</published><updated>2008-01-13T20:16:13.380-02:00</updated><title type='text'>Claridad</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R4qNGglRQbI/AAAAAAAAABw/FzMjyguZWmo/s1600-h/tilcara.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5155087866443940274" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R4qNGglRQbI/AAAAAAAAABw/FzMjyguZWmo/s400/tilcara.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El atardecer en Tilcara apenas comenzaba, y con él el final de una larga jornada de trabajo en el campo para Ramón. Más apurado que nunca, y tratando de escapar del sol que parecía quemar con lenguas de fuego todavía, el jornalero llegó a su casa. Tenía algo importante que hacer: ayudar a su hijo a escribir una carta. El nene, expectante, lo veía refrescarse con el agua fresca del balde, recién sacada del aljibe. Tenía en sus manos un papel en blanco y un lápiz, y había arrimado dos sillas a la mesa de cemento del patio. Ramón lo miraba de reojo, intentando atenuar esa sensación de tristeza que lo venía consumiendo de a poco desde que el médico del hospital les dijo lo que con su mujer nunca hubiesen querido escuchar: Josecito padecía de &lt;i&gt;leucemia&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;¿Qué es eso, doctor?, había preguntado la Marta.&lt;br /&gt;Ramón tampoco sabía de qué se trataba la &lt;i&gt;leucemia&lt;/i&gt;, pero al escuchar esa palabra sintió que a nada bueno podía referir. Y el médico trató de alivianar la explicación, pero no pudo. Apenas dijo la palabra &lt;i&gt;cáncer&lt;/i&gt;, observó cómo de los ojos de Ramón comenzaron a fluir gruesas lágrimas. Esas lágrimas de trabajador curtido que conmueven siempre, porque los trabajadores curtidos de Tilcara no saben llorar de alegría. Cuando el médico completó aquella frase nefasta, &lt;i&gt;cáncer en la sangre&lt;/i&gt;, pensó que no podía engañarlos porque sería peor. Y entonces Ramón y la Marta escucharon que Josecito no tenía por delante más de seis meses de vida. Ramón tomó entre sus brazos a su mujer y dejó de llorar. Dijo: &lt;i&gt;vida perra&lt;/i&gt;, y se la llevó.&lt;?xml:namespace prefix = u1 /&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;?xml:namespace prefix = o /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Josecito esperó, paciente, a que su padre se secara las manos y la cara con la toalla que él mismo le había alcanzado. Y su padre no tardó en sentarse a su lado para ayudarlo a redactar la carta. El nene comenzó a escribir con letra redonda y prolija lo que Ramón le dictaba. Ramón no sabía ni leer ni escribir, pero su hijo lo sentía un sabio. Escribió el nene: &lt;i&gt;Señores de la Comisión Directiva del Club Peñarol de La Plata&lt;/i&gt;, y Ramón observó con incomparable orgullo lo linda que era la letra de su hijo. Y siguieron debatiendo, dictando y escribiendo durante un largo rato, hasta que pensaron que el mensaje que querían transmitir iba a ser entendido por los señores que conducían el club que Josecito amaba por alguna extraña razón. Era el único hincha de Peñarol en todo Tilcara, y quizás en toda la provincia de Jujuy. Cuando terminaron, la Marta ya tenía la cena lista, y juntos los tres se sentaron alrededor de la mesa de la cocina a hablar, mal alumbrados por la lámpara a querosén. Josecito estaba excitado y no era para menos. La carta ya escrita le hacía sentir que estaba más cerca de concretar su sueño de tener una camiseta de Peñarol firmada por los ídolos que sólo conocía por nombre.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Mañana averiguamos la dirección del club y mandamos la carta&lt;/i&gt;, dijo la madre.&lt;br /&gt;Marta ya había pensado que se privaría de lo que fuera con tal de enviar la carta certificada. El tiempo era un apremio para Ramón y para ella.&lt;br /&gt;* * *&lt;br /&gt;El atardecer en La Plata iba transformándose en anochecer cuando comenzaron a llegar los dirigentes de Peñarol a la sede social del club. El día anterior el equipo había rescatado un empate en la siempre difícil cancha de Banfield, por lo que se avizoraba una semana de tranquilidad. Y esa tranquilidad era bienvenida, por inusual. El club atravesaba por una difícil situación financiera, que en los últimos tiempos había comenzado a traslucirse en la campaña del equipo. Pero el empate de la víspera en el sur del Gran Buenos Aires era una bocanada de aire fresco, y se notaba en el ánimo de los dirigentes que iban llegando a la sede para la reunión de comisión directiva de los lunes.&lt;br /&gt;Cuando llegó el doctor Mendizábal, todas las conversaciones aisladas se transformaron en un silencio. El presidente del club informó su conversación con el gerente de una empresa de seguros, que estudiaba la posibilidad de apoyar a la institución. Al escuchar la buena nueva los otros dirigentes profirieron exclamaciones de satisfacción, pero fueron interrumpidos por el presidente Mendizábal, que pidió cautela. Luego, tras haber conversado sin demasiado interés sobre los distintos temas institucionales, los dirigentes dejaron de lado las formalidades y fueron a lo que más les gustaba: hablar de fútbol. Mientras lo hacían, el vocal Omar Quiroga extrajo una carta de la pila de papeles que descansaba en la mesa de reuniones, y la abrió. La leyó con displicencia al principio, pero luego fue poniendo toda su atención, hasta que la terminó. Sus compañeros seguían comentando las alternativas del partido del día anterior, pero decidió interrumpirlos. Les contó que la carta había sido enviada por un chico de Tilcara, que les contaba que estaba enfermo de leucemia y que su sueño era tener una camiseta del club con la firma de los jugadores. Lo interrumpió Domínguez, el tesorero, con una frase dicha con sarcasmo: &lt;i&gt;Ah, claro… les vamos a pedir un favor a los jugadores, para que nos recuerden que les debemos cuatro meses de sueldo&lt;/i&gt;...&lt;br /&gt;Quiroga asintió, pero sensibilizado por el contenido de la carta, se ofreció a hablar con los futbolistas. &lt;i&gt;Es algo que vale la pena intentar&lt;/i&gt;, aventuró. Domínguez volvió a tomar la palabra: &lt;i&gt;¿vos creés que a esos negros les puede importar la suerte de ese pibe? Pero por favor... si lo único que les importa es la plata...&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Quiroga, desde su modesto lugar de vocal, no tenía muchas posibilidades de seguir insistiendo, y comprendió que le convenía olvidarse del asunto cuando terció en la conversación el presidente, ordenando que le dieran la carta a los de la revista del club, &lt;i&gt;para que la publiquen y quede bien clarito que Peñarol tiene hinchas en todos lados&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;* * *&lt;br /&gt;Josecito se alegró por el empate de su Peñarol ante Banfield, y disfrutó luego con las dos victorias que siguieron, ante Huracán y Platense. Pero el cartero seguía sin aparecer por su casa. Ramón y la Marta veían cómo la salud de su hijo se deterioraba cada día y a la tristeza se le sumó la impotencia. Deseaban que llegara la camiseta, y hasta le atribuyeron cualidades milagrosas. &lt;i&gt;Cuando llegue, Josecito se va a poner tan contento que se va a mejorar, estoy seguro&lt;/i&gt;, dijo una noche Ramón, mal alumbrado, en la cocina. Su mujer asintió.&lt;br /&gt;Pero el cartero nunca llegó hasta la casa, y Josecito fue a morir al hospital del pueblo. Ramón y su mujer no lograron entender la saña del destino, y tampoco encontraron el alivio de la resignación.&lt;br /&gt;Pasaron algunos días, y a Ramón se le instaló una idea en la mente. Cada vez que observaba la camita vacía de su hijo, luchaba para no albergar resentimiento contra los dirigentes de Peñarol. Hasta que un día volvió un poco más temprano de trabajar en el campo y fue a hablar con la que había sido maestra de Josecito. La mujer lo recibió con amabilidad y aceptó inmediatamente el pedido de Ramón: ayudarle a escribir una carta.&lt;br /&gt;Y ese mismo atardecer, la maestra fue a la casa de Ramón, que la esperaba junto a su esposa con una hoja en blanco y un lápiz. Cuando terminaron, los padres de Josecito le pidieron que leyera la carta completa, y al escuchar sintieron que estaban haciendo lo correcto.&lt;br /&gt;* * *&lt;br /&gt;El presente de Peñarol no podía ser más alentador. El equipo mostraba progresos constantes y acumulaba una racha de siete partidos sin perder, que lo ubicó en los primeros puestos del campeonato y lo alejó de la temida zona de descenso. Además, la llegada de dinero fresco proveniente de la compañía de seguros había engordado las arcas. El plantel de jugadores estaba al día con los salarios, el estadio resultaba chico cuando el equipo jugaba como local y comenzaban a llegar ofertas por algunos de los jugadores que se estaban destacando. En ese contexto, las reuniones de comisión directiva se parecían a encuentros de amigos que se contaban las buenas cosas que les estaba deparando la vida.&lt;br /&gt;El lunes posterior al triunfo sobre San Lorenzo, el presidente Mendizábal llegó exultante a la sede social, mucho antes del horario habitual. Lo habían llamado desde el club Boca Juniors para solicitarle cotización oficial por el pase del goleador del equipo. Junto al resto de los dirigentes debatió sobre la conveniencia o no de transferirlo en ese momento, y sobre la tasación que podían fijar. El vocal Quiroga, fiel a su costumbre, aprovechó la reunión para pasar revista a toda la correspondencia que llegaba al club, que se había incrementado a partir de los buenos resultados. En eso estaba, cuando observó el sobre fechado en Tilcara. Lo abrió, y leyó la carta. Era la letra de una mujer, pero esa letra explicaba que el mensaje correspondía a un hombre que no sabía escribir, que había perdido un hijo por la leucemia, y que ese hijo había esperado en vano la camiseta del club que amaba. Luego, el texto expresaba el dolor de Ramón cada vez que observaba la carita de su hijo, cada vez que el cartero pasaba de largo por la vereda de su casa. Y finalizaba con una pregunta: &lt;i&gt;¿Ustedes no saben lo que vale la ilusión de un niño?&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;El vocal Quiroga interrumpió a sus pares de comisión directiva para contarles lo que había leído. El tesorero Domínguez intentó cortarlo, pero Quiroga siguió hablando hasta que todos se enteraron de que el nene que les había escrito unos meses atrás había muerto sin recibir la camiseta que anhelaba. El vocal se paró frente al tesorero y, desafiante, le preguntó: &lt;i&gt;¿Qué te parece la noticia? ¿Te gusta?&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;El presidente Mendizábal jamás permitía discusiones de esa naturaleza en el recinto de reuniones, y para demostrar su autoridad les ordenó a ambos que se sentaran en sus lugares. Luego fue mirando uno a uno a todos los integrantes de la directiva, hasta que se detuvo en el rostro de Quiroga. Observándolo fijamente, dijo: &lt;i&gt;cuando terminemos de hablar de las cosas importantes, vamos a pasar a las pavadas…&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;El vocal Omar Quiroga se limitó a guardar la carta de Ramón en un bolsillo, y se retiró sin decir nada. Todo estaba demasiado claro.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-6859012664882201319?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/6859012664882201319/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=6859012664882201319' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/6859012664882201319'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/6859012664882201319'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/01/claridad.html' title='Claridad'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R4qNGglRQbI/AAAAAAAAABw/FzMjyguZWmo/s72-c/tilcara.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-8119003587899647405</id><published>2008-01-11T13:09:00.000-02:00</published><updated>2008-01-11T13:20:12.908-02:00</updated><title type='text'>Bentos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R4eI0QlRQYI/AAAAAAAAABU/PokR4bAKrkA/s1600-h/kincon.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R4eI0QlRQYI/AAAAAAAAABU/PokR4bAKrkA/s200/kincon.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5154238729934684546" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Yo soy admirador de Miguel Briante. Se me podrá decir que escritores para admirar hay muchos antes que Briante. Y yo no discuto eso. Pero resulta que una de las primeras novelas que leí en mi vida fue Kincón, de Briante. Y yo me identifiqué con Bentos. Me identifiqué con Bentos Márquez Sesmeao, el personaje, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;un hombre acostumbrado a morir&lt;/span&gt;. Porque yo también soy Bentos. Y también soy un hombre acostumbrado a morir. Aunque a la novela la leí cuando era un mocoso.&lt;br /&gt;Yo soy Bentos por decisión propia. En una oficina pública me anotaron como Francisco Arzásola y así me llamaron durante mi niñez. Pero eso fue hasta que a mi padre, Ernesto Arzásola, se le dio por abandonarnos a mi madre y a mí. Yo andaba por los siete años cuando el señor Ernesto Arzásola se fue detrás de las cortas polleras de una mujercita a quien doblaba en edad.&lt;br /&gt;La ausencia de mi padre no tuvo, en los primeros tiempos, un motivo conocido para mí. Digamos que mi madre prefirió postergar la verdad, supongo que a la espera de que el señor Ernesto Arzásola se dignara a volver con ella. Habrá pensado mi madre que en algún momento no lejano el señor Ernesto Arzásola debía darse cuenta de que el papel que le tocaba desempeñar al lado de una pendeja era patético, supongo.&lt;br /&gt;Pero el retorno del señor Ernesto Arzásola no ocurrió nunca. Y ante lo evidente, mi madre me contó un día que mi “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;papito&lt;/span&gt;” ya no iba a volver. Yo tenía alrededor de ocho años cuando mi madre, Isabel Bentos, me contó lo que había pasado. Y yo le dije a mi madre que desde ese día me llamara Bentos. Desde ese día fui Bentos, y no tuve padre.&lt;br /&gt;Eran los tiempos de mi primera comunión. Como tantas veces, le pregunté a mi madre cuándo iba a ver a mi papá. Y ella, como cada vez, me respondió que “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;ya iba a venir&lt;/span&gt;”. Y yo le conté que el cura Carmelo me había preguntado por mi padrino de comunión y que yo le había dicho que iba a ser mi papá, por supuesto. Mi madre comprendió que ya no podía ocultarme la verdad. Fue un día importante ese, y es una lástima que no haya anotado la fecha. Porque tuve que salir a buscar un padrino de comunión, que terminó siendo mi tío Ricardo Bentos, y porque ese día se murió por primera vez mi padre. Muchos años después se murió de nuevo, no sólo para mi consideración. Y yo no fui a despedirlo, tal como él hizo conmigo.&lt;br /&gt;Esa época, cuando tenía ocho años, y un poco más también, fue inolvidable. La desazón que me invadió me cambió el semblante. Los chicos de mi edad, creo, se enteraron antes que yo de lo de mi padre. Y en esos tiempos no era común que un hombre abandonara a su familia. Se usaba, antes que eso, tener otra mujer. Y lo inusual del caso hizo más difícil mi situación.&lt;br /&gt;Algunos pibes optaban por dejarme tranquilo. Pero otros, los más crueles, me recordaban siempre que podían mi desgracia. A las trompadas se resolvieron muchos de esos cruces y por suerte yo era bastante fornido, por lo que generalmente ganaba. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Con Bentos no hay que meterse&lt;/span&gt;, supe decir más de una vez.&lt;br /&gt;Recuerdo que el padre Carmelo presenció una de esas peleas y me llevó de la oreja hasta la casa parroquial. Me recriminó hasta donde pudo, pero se ve que pudo poco, porque a mi primera lágrima el cura me abrazó con aire paternal y me pidió que me tranquilizara. Y de ahí en adelante se convirtió en una especie de protector, aunque gratis no me salía el cariño y la contención del viejo: además de oficiar de monaguillo, tenía que ayudarlo en la huerta que tenía detrás de la iglesia.&lt;br /&gt;Mi madre reaccionó con alegría a la influencia que, decía, el padre Carmelo ejercía sobre mi tierna personalidad. Hablaba del amor por la lectura que me inculcó el sacerdote, y que felizmente llevé conmigo toda la vida. No sólo me proveía de libros religiosos, aunque eran mayoría. También me sorprendí con aventuras como La isla del tesoro, de Stevenson, y recreé en mi mente el río Mississippi con los personajes de Mark Twain, con quienes me identifiqué.&lt;br /&gt;Pero un día -no sé si a instancias del padre Carmelo o producto de una curioseada por su biblioteca- cayó en mis manos la novela de Briante. Ahí me encontré con Bentos. Se me grabó una frase: “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Yo no soy hombre de esos que se pueden sacar cagando a lonjazos&lt;/span&gt;”. Todavía hoy, que ya estoy pisando los cuarenta, conservo ese libro conmigo. He leído esa novela varias veces. Y mi aspiración diaria es demostrar que Bentos no es un hombre de esos que se pueden sacar cagando a lonjazos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-8119003587899647405?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/8119003587899647405/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=8119003587899647405' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/8119003587899647405'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/8119003587899647405'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/01/bentos.html' title='Bentos'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R4eI0QlRQYI/AAAAAAAAABU/PokR4bAKrkA/s72-c/kincon.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-9097226905100765845</id><published>2008-01-10T11:26:00.000-02:00</published><updated>2008-01-10T12:04:49.680-02:00</updated><title type='text'>El espacio entre tus tetas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R4YjzglRQXI/AAAAAAAAABM/PhFdBpYmIus/s1600-h/tetas.gif"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R4YjzglRQXI/AAAAAAAAABM/PhFdBpYmIus/s200/tetas.gif" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5153846191398666610" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;María es, por decirlo de alguna manera, una mujer especial. Casi la mujer ideal. Si es que existe la mujer ideal, claro. María tiene una mirada tierna, que revela inteligencia a través de su brillo. Y tiene talento. Talento y belleza. Belleza y juventud. Juventud, que es lo mismo que decir oportunidad. Todo eso tiene María. Lo tiene.&lt;br /&gt;También tiene María un aroma que me fascina. Se despiertan mis sentidos al observarla, pero verdaderamente se rebelan cuando la huelo. Además, María tiene buenos sentimientos. Eso es así. No hay lugar en su mente para pensamientos espurios y sí, en cambio, posee espíritu justiciero. Tiene también María capacidad de indignación. Eso es algo que me atrae. Ella se indigna cuando encuentra actitudes indignas. En otras palabras, tiene dignidad. María es distinta, aunque tiene características comunes en muchas mujeres. Si, ella es diferente. Me dirán –me lo han dicho al escucharme hablar de ella- que muchas mujeres tienen belleza como María, otras tienen su inteligencia, algunas su bondad, y hasta puede haber una que la iguale en sensibilidad. Yo no contradigo nada de eso. Pero María, mi María, tiene todas juntas esas virtudes. Se argumentará que quizás haya otras mujeres, tal vez no muchas –admiten, concesivos- que en alguna ciudad estadounidense,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;campo europeo, pueblo oriental o isla del Pacífico, reúnan las condiciones que tiene María. Tampoco discuto eso.&lt;br /&gt;No creo estar idealizando a María. Y hasta estoy dispuesto a aceptar, si así lo indican las evidencias, que quizás -como algunos creen- haya una bella, inteligente, joven y talentosa representante del sexo femenino que esté cerca de igualar todo lo que es para mí María. Pero hay un detalle que la hace incomparable, única, sin igual. Ella me comprende, ella me escucha, y ella me cree. Sí, mi María me cree.&lt;br /&gt;Se podrá decir que es demasiado incipiente nuestra relación. Y que es casi ilógico pensar en compartir mi vida con ella. Es verdad, pero hoy nada me hace sentir lo contrario.&lt;br /&gt;Seguramente su belleza algún día se atenuará, hasta casi perderse detrás de su piel arrugada por los años. Es verdad, pero hoy siento que quiero estar a su lado en ese momento.&lt;br /&gt;Tal vez los años dañen su sensibilidad. Puede ser que frustraciones y fracasos lesionen su generosidad. Hoy acepto el reto, y aún así quiero estar con ella.&lt;br /&gt;Puede pasar que su inteligencia le deje paso a la tozudez, y ésta a la intolerancia. Lo admito y arriesgo. Con gusto manifiesto mi disposición a ser víctima de eso.&lt;br /&gt;¿Por qué?, se me pregunta.&lt;br /&gt;Bueno. María es una belleza, probada es su brillantez y nadie duda de su integridad. Todo es palpable, comprobable. Me dirán que igualmente envejecerá, tal vez enfermará, y hasta quizás aprenderá a odiarme a medida que los achaques vayan minando su paciencia.&lt;br /&gt;Pero yo aporto dos datos que considero fundamentales. El primero es por todos conocido, o al menos por todos aquellos que conocen a María. Ella es&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;joven, apenas tiene 27 años. Entonces, para que la vida le modifique cuerpo y alma faltan décadas. Y todo ese tiempo podré disfrutarla.&lt;br /&gt;El segundo dato es también trascendente, aunque sólo yo lo tengo en cuenta. Nuestra relación es muy reciente. Y un simple ejercicio de lógica me permite vislumbrar un porvenir pletórico de felicidad con solo proyectar nuestro incipiente idilio de una semana al hecho de compartir una vida. Una semana podrá parecer poco a quien desde afuera observa. Yo contesto que sí, es apenas una semana, pero de inusuales goces y placeres.&lt;br /&gt;Pero un elemento se erige, irrefutable, para reafirmar mi esperanza de una larga vida juntos. Y si se me permite la reiteración, María, mi María, me cree. Para mí es tan o más importante que el amor, que ella tome mi palabra cual ley. Y por eso jamás le mentiría.&lt;br /&gt;María está frente a mí, enamorada. Me mira con su infinita ternura. Habla poco, pero cuando lo hace me pone a prueba. Me ha preguntado qué es lo que más me agrada de ella. Es obvio que mi mente recorre en un segundo todas sus actitudes, el recuerdo de cada frase, su historia. También un segundo les demanda a mis ojos mirarla&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;y admirarla.&lt;br /&gt;Demoro, sin embargo, la respuesta. Adivino su sonrisa, y me regocijo. Hasta percibo el orgullo que le provocará mi sinceridad. Le contesto: “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;el espacio entre tus tetas&lt;/span&gt;”.&lt;br /&gt;“¿&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Qué&lt;/span&gt;?”, pregunta, sorprendida. “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;El espacio entre tus tetas&lt;/span&gt;”, insisto, esta vez con un gesto en el rostro que, estoy seguro, se ve ganador, triunfal.&lt;br /&gt;María posa sus ojos en los míos. Su mirada tiene un brillo especial. Siento curiosidad, y hasta me divierte un poco la situación. En una semana de noviazgo nunca había logrado captar así su atención. Vuelve a preguntar, insistente. Ratifico: “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;el espacio entre tus tetas&lt;/span&gt;”.&lt;br /&gt;Me doy cuenta de que María es muy atractiva cuando se la mira desde atrás. Aunque su paso sea descuidado, aunque casi vaya a la carrera. Descubro, en ese instante, que me duele la mejilla derecha. Sospecho que mi María también hoy postergará nuestro primer beso. Intuyo que cuando dijo “idiota” se refirió a mí. Sigo, sin embargo, pensando en ese bello espacio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-9097226905100765845?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/9097226905100765845/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=9097226905100765845' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/9097226905100765845'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/9097226905100765845'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/01/el-espacio-entre-tus-tetas.html' title='El espacio entre tus tetas'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R4YjzglRQXI/AAAAAAAAABM/PhFdBpYmIus/s72-c/tetas.gif' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-1469321891111512527</id><published>2008-01-04T12:01:00.001-02:00</published><updated>2008-03-02T20:33:55.821-02:00</updated><title type='text'>Rayuela</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R349SAlRQUI/AAAAAAAAAA4/jVV9MMpmKGM/s1600-h/Ray.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5151622403361685826" style="margin: 0px 10px 10px 0px; float: left;" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R349SAlRQUI/AAAAAAAAAA4/jVV9MMpmKGM/s200/Ray.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Nosotros, y cuando digo nosotros me refiero a mí mismo y a Ella, tenemos esa sed de vida que distingue a quienes aman. Entonces suceden entre nosotros hechos sublimes, y también de los otros.&lt;br /&gt;Nosotros, y la incluyo a Ella por ser parte de mí y no porque compartamos todas las búsquedas, sentimos curiosidad por ciertas cosas que no están debidamente explicadas en ninguna parte. Hay cuestiones cuyas características ameritan una explicación, y sin embargo no hay libros al respecto, ni ensayos, ni cátedras. Nada de nada.&lt;br /&gt;Nos preguntamos, nosotros, cómo es que todo aquel que pisa estas calles, alguna vez, por ejemplo, jugó a la rayuela. Y no recordamos quién nos enseñó a hacerlo, de dónde conseguimos la información necesaria, las reglas, los secretos, las claves, las ganas.&lt;br /&gt;Consideramos una noche, nosotros, Ella y yo, que era necesario llegar a la esencia, descubrir dónde y cómo se enseña a jugar a la rayuela, con sus números y su Cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros, y cuando digo nosotros me refiero a mí misma y a Él, estamos juntos hoy y desde que estamos juntos hemos visto cómo el mañana, en pocas horas, se transforma en hoy.&lt;br /&gt;Nosotros, y me siento incluida por ser parte de él y no porque comparta esa búsqueda, decidimos hacer el intento de descubrir el misterio de la enseñanza de la rayuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzamos por indagar a las personas que están cerca de nosotros, y verdaderamente el fracaso inicial hizo que nuestra necesidad de saber se transforme en desafío. Nadie nos pudo decir quién le había enseñado a jugar a la rayuela, ni recordaba haber tenido en sus manos un libro, un diario, siquiera una mísera hoja de papel, con las instrucciones correspondientes. Pero todos recordaron con nostalgia haber llegado al Cielo alguna vez. Un Cielo lejano hoy, por cuanto nuestros interrogados eran adultos. Pensamos entonces que el paso del tiempo pudo haber producido el mismo efecto que notamos en nosotros mismos: el olvido.&lt;br /&gt;Sintiéndonos más cerca de la verdad decidimos preguntarles a los niños que hoy practican ese juego, confiados en que el misterio estaba a punto de ser develado.&lt;br /&gt;Pero los resultados fueron sorprendentes. No hubo niño que no jugara en la actualidad a la rayuela, o al menos que negara haberlo hecho en el pasado. Pero tampoco hubo tan sólo uno que supiera contar cómo había accedido a su enseñanza.&lt;br /&gt;Desorientados y decepcionados, pero con la curiosidad intacta y creciente, nos retirábamos de la puerta de un colegio sin haber encontrado ninguna respuesta, cuando vimos a un niño, de unos seis años, que nos observaba con ojos sabios desde su pequeñez.&lt;br /&gt;Sin sorpresa nos escuchó, como si nos hubiese estado esperando, dudó un instante, y nos dijo que ese secreto no era difícil de conocer, como todos los secretos.&lt;br /&gt;Nosotros esperábamos una frase reveladora, pero nos aconsejó que olvidáramos el asunto.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“La respuesta está muy cerca de ustedes, pero no la entenderían”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Nuestros rostros seguramente mostraron la desazón que sentíamos por ver nuestra curiosidad destrozada. Quizás fue por eso que el niño se apiadó de nosotros y se esforzó en ayudarnos.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“La respuesta está muy cerca de ustedes, en la habitación del niño que vive en ustedes”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Luego ingresó a la escuela, y nosotros quedamos mirándonos, pensativos.&lt;br /&gt;Caminamos un largo rato de la mano, hasta que, repentina y simultáneamente, una ocurrencia nos pareció genial: la respuesta estaba en la habitación de un hijo nuestro.&lt;br /&gt;Fuimos corriendo hasta allí. Y la verdad se nos puso frente a frente, aunque no era la verdad que habíamos soñado encontrar.&lt;br /&gt;En la puerta de la habitación, cerrada, había pegada una hoja blanca de papel, con una leyenda escrita en letras grandes, irregulares y negras:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Prohibido pasar. Aquí sólo se permiten niños”.&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-1469321891111512527?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/1469321891111512527/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=1469321891111512527' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/1469321891111512527'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/1469321891111512527'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2008/01/rayuela.html' title='Rayuela'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R349SAlRQUI/AAAAAAAAAA4/jVV9MMpmKGM/s72-c/Ray.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-6492494667598185658</id><published>2007-12-29T09:55:00.000-03:00</published><updated>2007-12-29T10:14:53.384-03:00</updated><title type='text'>Homenaje a Roberto Arlt (Estela Figueroa)</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R3ZIOAlRQSI/AAAAAAAAAAo/-I3TXdH2DYM/s1600-h/Estela_Figueroa_009.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5149382629456429346" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R3ZIOAlRQSI/AAAAAAAAAAo/-I3TXdH2DYM/s200/Estela_Figueroa_009.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;La acción transcurre en una habitación –supongamos el living de una casa sólida, bien arreglada, muy personal-. Una estantería con libros al costado. En la pared del fondo un cuadro grande: un original. En el medio de la escena una mesa baja donde se encuentra un libro y una pequeña caja, dos sillones donde se encuentran sentados ella y él: son hermanos y ambos han pasado los cincuenta años. La conversación transcurre “a media luz”, como en el consultorio de un sicoanalista. Se escucha muy quedo, al comienzo, la canción infantil “La loba”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; Hace mucho que no nos vemos. Yo quiero hablar de lo que nos pasó. Por eso te llamé.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; (En todo se toma su tiempo, con una suerte de apatía). ¿De qué querés hablar?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; De tu hermana. Cuando me separé fui un mes a la casa donde ella vive por que me lo ofreció. Me salió más caro que el mejor hotel…: Viste que donde ve un tullido, una viuda, un canceroso, abre sus alas protectoras. Se siente bien. Como te decía, fui un mes hasta tanto me acondicionaran esta casa. Cuando me estaba mudando para aquí, noté que me faltaba una caja donde guardaba las fotos de la infancia. Le pregunté. Me dijo que no la había visto. Revisé la casa. No encontré nada. Cuando me venía, sentí olor a quemado que venía del patio del fondo. Fui a ver. Bueno, la pequeña había armado una fogata con la caja. Por eso corté mi relación con ella.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; De esa doña –que también es tu hermana, no te olvides- hay que saber cuidarse ¿No te lo dije?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; Bueno… Pensé que podía cambiar, que casarse, no importa con que ardid, a los cuarenta años podía cambiarle la vida. Hacerla menos ruin, menos tilinga… Pero me equivoqué.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; ¿No te lo dije yo? Hay gente que no cambia con nada. ¿Todavía te debe la plata de la fiesta de casamiento? ¿Y el viaje a Córdoba?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; Sí. Pero lo interpreté como un regalo forzado. No todo los días se casa una cuarentona, ¿no? Estoy un poco ansiosa. ¿No te molesta si fumo un cigarrillo?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; Si es uno nada más no me molesta. Sabés que me da náuseas el olor. Me hace más daño a mí que a vos.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; (imperativa) ¿Fumo o no?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; Fumá. Estás en tu casa. Supongo que no fumarás fuera de aquí. Pero no tendrías que fumar. El cigarrillo afea a una mujer. ¿Cuántos fumás al día?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; (Esquiva la pregunta). Algo. Según el día. (Enciende un cigarrillo que saca de la cajita que está sobre la mesa).&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; ¿No te lo dije yo? Empezaste a fumar para joderla a mamá –que en paz descanse- y terminaste enviciada. Ya te dije que te iba a pasar eso. (Se para abruptamente y da una vuelta alrededor de la mesa y el sillón donde está sentada su hermana). Vos me ponés nervioso. Dame una pitada. (Fuma sin tragar el humo). Me da asco.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; ¿No seré yo la que te da asco? (Levanta un poco la voz). Todos ustedes me condenan porque hice mi vida. Nadie piensa en el hambre que pasé en Córdoba para poder recibirme. ¿Hubieran preferido que fuera una costurera como lo fue tu mujer? ¿O una mantenida como nuestra madre? Papá me envió dinero mientras vivió. ¿Y después que murió? Tuve que cuidar enfermos en hospitales. Noches en blanco, a mate amargo. Al alba, sin pegar un ojo, un baño en la miserable pensión donde vivía y a la facultad. Y a la tarde a estudiar. Los fines de semana, qué te creés, ¿Qué farreaba? Me desmayaba en la cama sábados y domingos, gracias al bromuro.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; (Vuelve a sentarse). Sé que te sacrificaste.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; Ajá. (Se sonríe). Después me casé aquí, con un abogado rico y todos muy contentos ¿No es así? Pero cuando me separé hace diez años nadie me preguntó nada. Se terminó el pariente rico. Se terminaron las comilonas que él pagaba…&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; No te pregunté nada porque sabía que tu matrimonio no iba a funcionar. ¿No te lo dije?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; No te lo dije. No te lo dije. ¿Qué sos? ¿El oráculo de Delfos?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; No me hablés en difícil. No sé qué es el oráculo de Delfos. No leo libros como vos. Soy un comerciante decente. Soy un hombre decente.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; Ningún comerciante es decente. Pero eso, dejémoslo así.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; Yo vivo bien así. Estoy conforme con lo que soy. Desde que me volqué a la religión mi mente se tranquilizó.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; (Enciende otro cigarrillo). Ajá. Para eso sirven las religiones. Para tranquilizar. Para aprender a aceptar lo que venga. Pero vos muy piadoso no sos: vendés mercadería podrida. Le metés los cuernos a tu mujer… Cuando la pesqué a… bueno… nuestra hermana robándome la caja, que no tenía sólo las fotos de mi infancia: también tenía las cartas que me mandaba a Córdoba papá hablándome de ustedes… ¿Qué me importan las fotos de la infancia? Tengo buena memoria todavía. Pero las cartas sí. Las cartas sí. En ellas me hablaba de ustedes.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; ¿Qué decía de nosotros?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; No te lo voy a decir.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; ¿Qué es lo que decía de nosotros?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; No te lo voy a decir. No quiero ponerte nervioso. Tengo que pedirte un favor.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; ¿Qué decía?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; Te digo una sola cosa. Papá a todos les había puesto sobrenombres…&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; ¿Cuál era el mío?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; Te lo digo pero no me preguntes más. El tuyo era “sábado inglés”.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; ¿Por qué?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; Porque no trabajabas. ¿No es gracioso?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; No le veo la gracia.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; Bueno. Eran cosas entre papá y yo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; ¿Y a mamá como le decía?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; No. No. Esto está pasando de tono. No me preguntes más.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; Te lo pido por favor. Quiero saber.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; No.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; Es lo último que te pido. Vos me hablaste de un favor.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; Está bien. A mamá le decía “mi cuñada”.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; ¿Por qué?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; Porque a él le gustaba la tía Matilde. Y se acercó a mamá para entrar en la casa. ¡Pobre papá! Como quedó ensartado. Lo que puede una madre desesperada. ¿Con quien la iba a colocar a mamá?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; Sos cruel. No tendrías que hablar así. Por la memoria de mamá.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; No te preocupés. Ya están todos muertos, con sus amores y sus odios.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; No seas macabra. Yo creo en la otra vida.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; Vos me hiciste hablar. Jodete. Pero olvidemos este asunto de los sobrenombres y los amores desencontrados. ¿Por qué dejaste de saludarme?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; No te dejé de saludar. Simplemente tomé distancia. No quería estar en el medio.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; Todo en vos es tan saludable. En el fondo te envidio. Para mí todo es un infierno.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; Porque nadás contra la corriente. ¿No te lo dije?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; Algún día el mundo aceptará que puede haber una mujer inteligente. Mientras tanto sí, yo y otras como yo nadamos contra la corriente.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; La mujer es para la cocina, la casa, la cama.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; ¿Te parece? (Lo mira casi con curiosidad). Ya en el 19 hubo una primera huelga de costureras. Mucha agua pasó bajo los puentes hasta ahora, 1940. Se viene el fin del mundo. De este mundo. Espero vivir para verlo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; El mundo está bien como está. Vos estás muy influenciada por los periódicos que recibís.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; Si te referís a los periódicos anarquistas, escribo en uno de ellos.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; ¡Ah! Ahora escribís…&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; Siempre escribí. Pero nos estamos desviando mucho del tema de esta cita de domingo a la tarde. Como te dije antes necesito que me hagas un favor.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; ¿Qué necesitás? (Ya algo molesto).&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; Que me prestes 500 pesos. Sé que los tenés en el banco. Tu mujer me lo dijo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; No sé por qué te lo dijo, pero es cierto.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; (Lo corta). Yo te firmo un pagaré. Estoy endeudada por un hombre.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; ¿No te lo dije? Tu debilidad por los hombres te iba a perder. Seguro que era un pibe.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; Para vieja ya estoy yo. No es ese el punto.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; ¿Y por qué una deuda tan grande?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; Porque le compré un piano. Era un buen músico y componía en un piano de mierda.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; ¿Dónde lo conociste?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; En el hospital. Tenía tuberculosis.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; ¿Se murió?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; No. Se enamoró de una muchacha, como corresponde. Pero no quiero hablarte de eso. El dinero… ¿me lo prestás o no me lo prestás?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; A ese dinero lo tengo en el banco y no lo toco ni así se estuviera muriendo mi mujer.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; Te dije que te firmo un pagaré.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; No.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; Te lo devuelvo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; No. Yo no presto plata.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; ¿Ni a mí? Me van a embargar el sueldo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; ¿Qué te creés, turrita? ¿Que porque leo la Biblia soy un gil?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; (Suelta una carcajada).&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; ¿De qué te reís?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; De vos. Todo lo que te conté es mentira. No necesito plata. Quería probarte, “sábado inglés”.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; ¿En qué, si puede saberse?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; (Está apasionada sin llegar a la exaltación). No me quisiste prestar plata. Bueno. Te voy a dar un cross en la mandíbula.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; (Piensa que está a salvo de todo). ¿Vos?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; Sí. Yo. Mirá, cuando yo estaba bien casada, mamá me pidió grandes cantidades de dinero.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; ¿Por qué?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; ¿Para qué va a ser?, infeliz. Para salvar tus deudas de juego. ¿De dónde pensás que ella sacaba la plata? Veo que te has quedado mudo. Yo no. Cada entrega está rigurosamente registrada, firmada.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; ¿Vos sos loca? ¿Cómo le ibas a hacer firmar un préstamo a mamá?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; En principio la plata no era mía, era de mi marido, y él me la facilitaba con esa condición. ¡Timbeabas lindo, hermano! ¡No te privaste de nada!&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; ¡No te metás en mi vida!&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; ¿Por qué? ¿La única vida que siempre está sobre la mesa de operaciones es la mía? (Permanece tranquila y parece rememorar con deleite). Continúo. En tu última broma, donde una prostituta que frecuentabas apareció muerta, y hubo que coimear a un juez y mandarte unos meses a Uruguay, ¿quién te creés que puso la plata?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; (Suda y se seca la cara). Sos una hiena.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; ¿Por qué? No estoy inventando nada. Todo eso pasó de verdad. ¿Vos te creíste que todo estaba olvidado y que todo fue gratis?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; ¿Y dónde están esos papeles?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; A buen recaudo. En el banco, como tu plata. ¿Pensabas en otra fogata?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; ¿Qué me vas a cobrar ahora?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; Nada, nada, todo se lo cobró mi ex marido. Los préstamos firmados por mamá llegaron a ser una cifra astronómica. ¿Cuánto pensás que sale coimear por una muerte? Abel pagó todo sin decir nada. Pero le hizo firmar a mamá la venta de las dos casas: la de barrio Candioti, donde vivís vos, y la de barrio Sur, donde vive tu hermana. Son mías. Abel me las cedió por la asistencia que le di a su madre durante su agonía. Yo lo único que hice fue esperar, como una araña.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermano:&lt;/strong&gt; (Muy quedo). ¿Qué vas a hacer ahora?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermana:&lt;/strong&gt; Resolví mudarme a la casa que ocupás, donde pasé mi infancia. El centro ya se ha puesto muy ruidoso. Tenés un mes para irte. La otra casa tal vez la venda. Tal vez vuelva a irme a Europa. Tal vez la done. No sé. No tengo hijos. Es mi intención que nada quede para los tuyos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Se encienden a pleno las luces y los actores se paran y enfrentan al público.&lt;br /&gt;Se escucha, como al principio, muy suave la canción infantil “La loba”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(Madame Estela Figueroa es escritora y docente, y reside en la ciudad de Santa Fe).&lt;br /&gt;(Roberto Arlt nació en Buenos Aires el 2 de abril de 1900 y murió en la misma ciudad el 26 de julio de 1942).&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-6492494667598185658?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/6492494667598185658/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=6492494667598185658' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/6492494667598185658'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/6492494667598185658'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2007/12/homenaje-roberto-arlt-estela-figueroa.html' title='Homenaje a Roberto Arlt (Estela Figueroa)'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/R3ZIOAlRQSI/AAAAAAAAAAo/-I3TXdH2DYM/s72-c/Estela_Figueroa_009.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-2756276090727810342</id><published>2007-10-26T13:21:00.000-03:00</published><updated>2007-10-26T13:30:50.641-03:00</updated><title type='text'>Los hombros soportan el mundo - Carlos Drummond de Andrade</title><content type='html'>Llega una época en que no se dice más: Dios mío.&lt;br /&gt;Época de absoluta depuración.&lt;br /&gt;Época en que no se dice más: amor mío.&lt;br /&gt;Porque el amor resultó inútil.&lt;br /&gt;Y los ojos no lloran.&lt;br /&gt;Y las manos tejen apenas su rudo trabajo.&lt;br /&gt;Y el corazón está seco.&lt;br /&gt;En vano mujeres golpean la puerta: no abrirás.&lt;br /&gt;Te quedaste solo; la luz se apagó,&lt;br /&gt;pero en la sombra tus ojos brillan enormes.&lt;br /&gt;Eres todo certeza; ya no sabes sufrir&lt;br /&gt;y de tus amigos no esperas nada.&lt;br /&gt;Poco importa que llegue la vejez, ¿qué es la vejez?&lt;br /&gt;Tus hombros soportan el mundo:&lt;br /&gt;y no pesa más que la mano de un niño.&lt;br /&gt;Las guerras, las hambres, las discusiones&lt;br /&gt;dentro de los edificios&lt;br /&gt;prueban apenas que la vida prosigue&lt;br /&gt;y no todos se liberan todavía.&lt;br /&gt;Algunos, encontrando bárbaro el espectáculo,&lt;br /&gt;preferirían (los delicados) morir.&lt;br /&gt;Llegó una época en que da igual morir.&lt;br /&gt;Llegó una época en que la vida es una orden.&lt;br /&gt;La vida apenas, sin mistificación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Carlos Drummond de Andrade nació en Itabira, Minas Gerais, Brasil, en 1902, y murió en Río de Janeiro en 1987).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-2756276090727810342?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/2756276090727810342/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=2756276090727810342' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/2756276090727810342'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/2756276090727810342'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2007/10/los-hombros-soportan-el-mundo-carlos.html' title='Los hombros soportan el mundo - Carlos Drummond de Andrade'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-7446999290730445782</id><published>2007-06-22T09:22:00.000-03:00</published><updated>2007-06-22T09:35:24.850-03:00</updated><title type='text'>El puñal - Jorge Luis Borges</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/RnvB-tdJ6KI/AAAAAAAAAAU/TtCae8cqVQQ/s1600-h/borgito.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5078866287888296098" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/RnvB-tdJ6KI/AAAAAAAAAAU/TtCae8cqVQQ/s200/borgito.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En un cajón hay un puñal. Fue forjado en Toledo, a fines del siglo pasado; Luis Melián Lafinur se lo dio a mi padre, que lo trajo del Uruguay; Evaristo Carriego lo tuvo alguna vez en la mano. Quienes lo ven tienen que jugar un rato con él; se advierte que hace mucho que lo buscaban; la mano se apresura a apretar la empuñadura que la espera; la hoja obediente y poderosa juega con precisión en la vaina. Otra cosa quiere el puñal. Es más que una estructura hecha de metales; los hombres lo pensaron y lo formaron para un fin muy preciso; es, de algún modo eterno, el puñal que anoche mató un hombre en Tacuarembó y los puñales que mataron a César. Quiere matar, quiere derramar brusca sangre. En un cajón del escritorio, entre borradores y cartas, interminablemente sueña el puñal con su sencillo sueño de tigre, y la mano se anima cuando lo rige porque el metal se anima, el metal que presiente en cada contacto al homicida para quien lo crearon los hombres. A veces me da lástima. Tanta dureza, tanta fe, tan apacible o inocente soberbia, y los años pasan, inútiles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Jorge Luis Borges nació en Buenos Aires en 1899 y murió en Ginebra en 1986)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-7446999290730445782?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/7446999290730445782/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=7446999290730445782' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/7446999290730445782'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/7446999290730445782'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2007/06/el-pual-jorge-luis-borges.html' title='El puñal - Jorge Luis Borges'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/RnvB-tdJ6KI/AAAAAAAAAAU/TtCae8cqVQQ/s72-c/borgito.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-6164771437788135112</id><published>2007-06-20T10:27:00.000-03:00</published><updated>2007-06-20T10:48:51.688-03:00</updated><title type='text'>Inteligencia</title><content type='html'>- “Vos no podés ser peronista", me dijo alguien.&lt;br /&gt;- “¿Por qué no?”.&lt;br /&gt;- “Porque sos inteligente”.&lt;br /&gt;Al escuchar esa frase, inevitablemente, apareció en el recuerdo el llanto de ese hombre que es mi padre, en una madrugada demasiado lejana para poder situarla en algún año. Lo estoy viendo darse vuelta hacia la ventana cerrada, dándonos la espalda a mí y a mi hermana, que todavía no terminábamos de entender la razón por la cual nos despertaban a esa hora, y no podíamos sentir otra cosa que la leve excitación que sienten los gurises cuando algo se sale de los carriles habituales.&lt;br /&gt;No recuerdo si nos dieron una taza de café con leche o si fue de te, pero estoy viendo los ojos enrojecidos de mi viejo, que los corrió de mi vista inmediatamente y, tal vez, dijo “vayan con su madre”. Con mi hermana le preguntamos a ella qué era lo que estaba pasando y mi madre nos dijo que había muerto Teresa, la hermana de mi padre. Una de esas hermanas que son casi madres.&lt;br /&gt;La sala estaba iluminada como nunca, tal vez por el contraste con la madrugada que se negaba a cederle su lugar al amanecer, y mi viejo ahora estaba sentado a un costado de la mesa. Yo iba y venía, no sabiendo qué hacer ni qué decir, y nuevamente a la falda de mi madre para preguntarle “¿que le pasa a papi?”. Y recién el paso de largos años me hizo comprender que mi viejo no podía llorar frente a nosotros y por eso, tal vez, mi madre me dijo que “papi está un poco descompuesto”.&lt;br /&gt;Que mi viejo no podía llorar era casi una verdad para mí, aunque esos ojos enrojecidos que una vez creí ver se me aparecían de vez en cuando y atravesaban mi recuerdo y mi creencia. Eso hasta una noche de octubre del ochenta y tres. Era una época de excitación infantil, la de las primeras elecciones. Aunque a juzgar por el clima que se respiraba en el pueblo, no sólo los gurises andábamos excitados con la campaña. Tenía yo boletas de todos los partidos que se presentaban, pero había dos que por repetidas, intuía, eran las más importantes. En la mochila de la escuela se iban acumulando papeles de la lista 2, del Frejuli, y de la lista 3, de la Unión Cívica Radical, que nos daban a cada paso, todos los días, personajes de apariencia no muy confiable. Poco sabía yo de las diferencias entre lista y lista, y quizás poco sé esta noche de esas mismas diferencias. Unos días antes de los comicios, cómo no recordarlo, mi viejo me llevó a un acto (¿fue en esas elecciones?) que se realizó en una plaza cercana. Prefiero creer que fue en esas elecciones. Y quiero dar por cierto que mi viejo me tenía de la mano y que me compró un helado de palito. Había muchísima gente, tanta como no había visto nunca hasta ese momento. Y recuerdo el golpeteo de mi corazón al son de los bombos, y la marchita que se escuchaba todo el día por la radio ahora la sentía en vivo y en directo y todos la sabían bien, incluido mi viejo. Pasaron unos pocos días desde el acto hasta ese anochecer en la sala, cuando la penumbra era invadida por la luz que provenía del fluorescente del negocio familiar, que se colaba por la puerta entreabierta, aunque con una fuerza insuficiente para quitarle el protagonismo al televisor encendido que traía el escrutinio. Y yo escuchaba que desde el televisor decían que Alfonsín sacaba ventajas, y veía que cada vez que el televisor osaba traer esas malas noticias mi viejo se levantaba de la silla, caminaba dos o tres pasos y, ya instalado en el negocio, encendía la radio en busca de noticias verdaderas. Y en el camino mascullaba que “todavía falta mucho” pero el televisor insistía con que Alfonsín sacaba ventajas. Hasta que las palabras fueron acompañadas por un sobreimpreso que decía “Alfonsín presidente”. Ahí, lo recuerdo como si lo estuviese viendo, mi viejo lloró, también casi imperceptiblemente, y dijo “ya se van a dar cuenta”, o algo así, y no volvió a hablar en toda la noche. Amarga y triste noche.&lt;br /&gt;Después, cuentos conocidos. La zigzagueante marcha de la economía que, se sobreentiende, dos por tres se ensaña con los trabajadores. Mi viejo era el único trabajador que yo conocía. Y a la par de su gesto adusto, y del temor infinito que causaba escuchar que “nos vamos a fundir”, aprendí que inflación e hiperinflación son dolores de cabeza y cosas aún peores.&lt;br /&gt;El tiempo pasó raudamente, pareciera que salteando años. Y crecí viendo (o mejor dicho enterándome) que mi viejo siempre se levantaba a las seis, con gobiernos peronistas o de los otros. Cada vez más trabajador, cada vez más peronista, a pesar de los traidores. Discutiendo apasionadamente, trabajando desde antes de que saliera el sol hasta bastante después de que se escondiera.&lt;br /&gt;Y con el paso de los años, a la vuelta de cada esquina, los dos esperando, deseando, que gane el mismo. Hasta hoy.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-6164771437788135112?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/6164771437788135112/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=6164771437788135112' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/6164771437788135112'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/6164771437788135112'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2007/06/inteligencia.html' title='Inteligencia'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-6467846897913164818</id><published>2007-06-14T10:53:00.000-03:00</published><updated>2007-06-14T18:54:07.352-03:00</updated><title type='text'>Haroldo Conti</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/RnFIp9dJ6JI/AAAAAAAAAAM/O2aN6kB88KA/s1600-h/0803_haroldo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5075918140731943058" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/RnFIp9dJ6JI/AAAAAAAAAAM/O2aN6kB88KA/s200/0803_haroldo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;em&gt;"Yo soy escritor nada más que cuando escribo. El resto del tiempo me pierdo entre la gente. Pero el mundo está tan lleno de vida, de cosas y sucesos, que tarde o temprano vuelvo con un libro. Entre la literatura y la vida, elijo la vida. Con la vida rescato la literatura; pero aunque no fuera así, la elegiría de todas maneras". &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(Declaraciones a revista Confirmado, 1971).&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haroldo Conti nació en 1925 en Chacabuco, Buenos Aires, y permanece desaparecido desde que en 1976 fue secuestrado por la dictadura que usurpó el poder en la Argentina.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-6467846897913164818?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/6467846897913164818/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=6467846897913164818' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/6467846897913164818'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/6467846897913164818'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2007/06/haroldo-conti.html' title='Haroldo Conti'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_BtlzJhBnVSg/RnFIp9dJ6JI/AAAAAAAAAAM/O2aN6kB88KA/s72-c/0803_haroldo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-8179853491500626444</id><published>2007-06-13T08:52:00.000-03:00</published><updated>2007-06-13T08:53:00.851-03:00</updated><title type='text'>Huellas</title><content type='html'>¿En verdad pensás que hay en vos imperfecciones? Eso es muy ingenuo de tu parte. Lo que yo he visto son huellas. Deliciosas, afortunadas, humanas, que no hacen otra cosa que despertar deseos de seguir descubriendo, disfrutando, deseando... Detrás de la apariencia surgen necesidades de buscar el sentido de la huella, seguir su rastro, continuar observando y detenerme, y luego retomar la exploración, y después volver a detenerme. El sabor se sigue paladeando y con un nuevo día el sabor sigue estando ahí, conocido, pero en algún punto también desconocido. O el paladar algo desacostumbrado, con el paso de las horas, tal vez. La imperfección (prefiero huella) tiene color, olor, textura, lenguaje, movimiento. Es decir, vida. Yo estoy aprendiendo a distinguir ese color, a reconocer ese olor, a acariciar esa textura, a entender ese lenguaje, a adorar ese movimiento. Esto es vida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-8179853491500626444?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/8179853491500626444/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=8179853491500626444' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/8179853491500626444'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/8179853491500626444'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2007/06/huellas.html' title='Huellas'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-6187741393672122280</id><published>2007-06-11T17:15:00.000-03:00</published><updated>2007-06-12T10:54:24.417-03:00</updated><title type='text'>Me llamo Pichón Garay - Juan José Saer</title><content type='html'>Me llamo Pichón Garay. Vivo en París desde hace cinco años (Minerve Hotel, 13 rue des Ecoles, 5ème). El año pasado, en el mes de julio, Carlos Tomatis pasó a visitarme. Estaba más gordo que nunca, ochenta y cinco quilos, calculo, fumaba cigarros, como viene haciéndolo desde hace siete u ocho años, y nos quedamos charlando en mi pieza, sentados frente a la ventana abierta con las luces apagadas, hasta que amaneció. Todavía recuerdo el ruido complejo y rítmico de su respiración que se entrecortaba en la penumbra cuando la temperatura del diálogo empezaba a subir.&lt;br /&gt;Dos o tres días después se fue a Londres, dejándome inmerso en una atmósfera de recuerdos medios podridos, medios renacidos, medios muertos. Algo había en esa telaraña de recuerdos que recordaba el organismo vivo, el cachorro moribundo que se sacude un poco, todavía caliente, cuando uno lo toca despacio, para ver qué pasa, con la punta de un palo o con el dedo. Después la cosa dejó de fluir y el animal quedó rígido, muerto, hecho exclusivamente de aristas y cartílagos.&lt;br /&gt;Me llamo, digo, Pichón Garay. &lt;em&gt;Es un decir&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Juan José Saer nació en Serodino, Santa Fe, Argentina, en 1937 y murió en París en 2005)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-6187741393672122280?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/6187741393672122280/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=6187741393672122280' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/6187741393672122280'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/6187741393672122280'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2007/06/en-el-extranjero-juan-jos-saer.html' title='Me llamo Pichón Garay - Juan José Saer'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-7780196932478633987</id><published>2007-05-27T00:52:00.000-03:00</published><updated>2007-05-27T00:56:13.555-03:00</updated><title type='text'>La lección del tren</title><content type='html'>Juan sentó a su mujer en una silla de la cocina y, con semblante preocupado y tono suave, habló:&lt;br /&gt;— Este hijo nuestro está cada vez más malcriado. Ahora me ha pedido que le regale un tren. ¿Cómo puede ser? No podemos gastarnos tanto dinero en juguetes que usa una vez y luego deja olvidados en cualquier rincón. Pero he pensado en darle una lección: lo llevaré en tren a casa de mi madre. Si llegara a reprocharme que no puede traérselo a casa, le recordaré su costumbre. La mujer observó a su marido con gesto de ternura y asintió. Luego le pidió que cuidara al niño. Después de todo, sería su primer viaje en tren. Así fue que Juan salió de su casa con su hijo Ernesto de la mano. El niño era todo expectativa y mientras caminaban rumbo a la estación no se cansaba de preguntar acerca de aquel tren que le regalaría. Juan sonreía y esquivaba las precisiones.&lt;br /&gt;Al llegar a las boleterías, el padre compró un billete mientras Ernesto observaba admirado el antiguo edificio. Luego, ya apostados junto al andén, el niño expresó su asombro cuando vio aparecer la máquina, y se tapó los oídos para protegerlos del chirrido de las ruedas que frenaban sobre los rieles. Subieron.&lt;br /&gt;El atardecer era un hecho. Los ojos de Ernesto, grandes como duraznos, observaban cómo la silueta de la ciudad se despedazaba a toda velocidad, conformando un espectáculo desconocido para sus cuatro añitos. Ernesto apretó con todas sus fuerzas las manos de su padre, que lo miraba complacido. El hombre pensó que había tenido una idea genial.&lt;br /&gt;Pasaron cinco estaciones, y padre e hijo se sentían cada vez más felices. El nene estaba viviendo una experiencia que lo excitaba. Juan creía estar procediendo como un padre inteligente y amoroso, que alecciona con sabiduría. Y llegaron a la estación Flores, en las cercanías de la casa de la abuela de Ernesto. Bajaron sin desprender sus manos. Antes de abandonar la estación, el papá se inclinó hasta quedar a la altura de Ernesto y le preguntó qué le había parecido el tren. El nene dijo que era el mejor regalo que había recibido jamás. El padre, extrañado, quiso saber más.&lt;br /&gt;— ¿Sí? ¿Y por qué?&lt;br /&gt;— Porque es la primera vez que jugamos juntos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-7780196932478633987?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/7780196932478633987/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=7780196932478633987' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/7780196932478633987'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/7780196932478633987'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2007/05/la-leccin-del-tren.html' title='La lección del tren'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4314171715608693054.post-4272111958324683173</id><published>2007-05-26T20:40:00.000-03:00</published><updated>2007-05-27T00:57:27.708-03:00</updated><title type='text'>Los heraldos negros - César Vallejo</title><content type='html'>Hay golpes en la vida, tan fuertes ... ¡Yo no sé!&lt;br /&gt;Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,&lt;br /&gt;la resaca de todo lo sufrido&lt;br /&gt;se empozara en el alma... Yo no sé!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son pocos; pero son... Abren zanjas obscuras&lt;br /&gt;en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.&lt;br /&gt;Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;&lt;br /&gt;o los heraldos negros que nos manda la Muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son las caídas hondas de los Cristos del alma,&lt;br /&gt;de alguna fe adorable que el Destino blasfema.&lt;br /&gt;Esos golpes sangrientos son las crepitaciones&lt;br /&gt;de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como&lt;br /&gt;cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;&lt;br /&gt;vuelve los ojos locos, y todo lo vivido&lt;br /&gt;se empoza, como charco de culpa, en la mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(César Vallejo nació en Perú en 1892 y murió en Francia en 1938)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4314171715608693054-4272111958324683173?l=salamancanopresta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/feeds/4272111958324683173/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4314171715608693054&amp;postID=4272111958324683173' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/4272111958324683173'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4314171715608693054/posts/default/4272111958324683173'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://salamancanopresta.blogspot.com/2007/05/los-heraldos-negros-csar-vallejo.html' title='Los heraldos negros - César Vallejo'/><author><name>Germán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04765038793052508511</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp1.blogger.com/_BtlzJhBnVSg/R4TNuglRQWI/AAAAAAAAABE/_U_1HeGEmxM/S220/DSC00016.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
