Ilustración: Andrea Albarenga.Me sorprende Milay con un pedido, que suena desesperado.
El ambiente viciado de humo queda en suspenso. No le veo los ojos, pero puedo sentir su mirada intensa.
Necesito que me ayudes a encontrar el deseo.
No sé qué decirle. Actúo como detective y, como si fuese un juego, le pregunto cuándo lo vio (sintió) por última vez, en qué lugar. Me responde seriamente.
Fue un diecisiete de febrero, hace más de un año ya…en una habitación de hotel. Fue como un tornado.
Aventuro que tal vez alguien se lo llevó. Quizás su amante de aquel diecisiete de febrero…
Le pregunto si volvió a verlo.
No, no volví a verlo. Pero no es él quien se lo llevó. El deseo no debe tener dueño, eso sería una condena a muerte.
Pienso, mientras hablo con ella, que no sé cómo ayudarla. Y no comprendo porqué me pide ayuda justamente a mí.
Porque confío en vos, responde, omnisciente.
Exploro senderos para confundirla. Le digo que el deseo, si tiene dueño, puede ser una condena, pero bien puede ser, también, una bella condena.
No. Para ser una condena bella debería haber una confluencia de deseos. Yo busco el mío, nada más.
No menciono que quizás su deseo sigue ahí, oculto, o reprimido. Ella no es una reprimida, pienso, y si su deseo estuviese oculto, lo sabría, conjeturo, para mí. Sigo desorientado.
Necesito saber dónde está porque esto me va a matar. Todo se fue con él, me dice, vibrante.
Nuevamente no sé qué decir. Ella sí.
Me resigno a perder el amor y la magia, pero no el deseo. No soy yo sin mi deseo.
Nos despedimos.
Pienso largamente en las palabras de Milay. Tomo como muestra mi propio deseo, intento recordar momentos en los que no estuvo conmigo, y cómo fue su regreso.
Lo clasifico, al deseo. Estuvo en momentos de hondo amor, fue tenue, y hasta inducido. Fue apremiante, sorpresivo, incontenible, y muchas veces manso. ¿El deseo es mutante o hay más de uno?
Comprendo que soy ignorante de la teoría de mi propio deseo, y concluyo que mal puedo saber el destino del de Milay.
Pienso, sólo eso, que su deseo no pudo haber muerto; que tal vez se fue tras los pasos de aquel amante.
No me dejo vencer y sigo buscando. Hasta que finalmente descubro a su deseo, en un mal sitio. Su presencia es clara, concluyente.
Me encuentro con Milay. Le hablo de cualquier cosa y, al pasar, como si no tuviera importancia, le digo que necesito más tiempo para localizar a su deseo extraviado. Me mira con sus ojos enormes, asiente, se resigna, y cambiamos de tema.
No puedo decirle que hallé a su deseo en el centro mismo de sus recuerdos.
16 comentarios:
"En el centro mismo de sus recuerdos"... perdido en el olvido... tan cerca de aquellos días vividos que hoy endulzan el presente y tan lejos de estos que dibujan el futuro pasado...
El deseo mueve, sacude, lleva, acompaña, impulsa... es demasiado necesario como para andar perdiéndolo de vista, Milay!
Beso, Ger!
Me encantó la idea del "deseo mutante"... Es una idea terrible, claro, pero a su vez encierra esa especie de perversa seducción que tienen los peligros latentes...
german... gracias... yo sabia que podia confiar en vos... aprendere a vivir sin el deseo...
Mucho Freud, me parece, o no sé, pero se está tornando habitual en sus textos el tema del deseo.
Impecable, como siempre:
Ju
German: Es cierto que los deseos mutan como nosotros lo hacemos. Ya no mantienen su estado original. Nosotros tampoco.
Un deseo en el olvido es un deseo perdido, entonces, cómo es posible que Milay lo necesite tanto al punto de morir sin él?
Será su deseo lo que busca o el estado en el cual se encontraba cuando lo sintió?
Besos
Sil
¡Qué cuento!...Bien,amigo, como siempre;lo leí varias veces, me ha dado vueltas en lacabeza y lo sigo pensando.Me sorprende no que Milay haya perdido el deseo, sino que le pida a alguien que le ayude a encontrarlo y que ese alguien se haga tanto el distraído. Más allá de que el narrador-personaje masculino actúe con sorpresa,como un verdadero detective, me parece que lo que quiere Milay es que sea él quien le ayude a revivir el deseo, a sentir de nuevo como aquel 17 de febrero. No busca amor, no busca magia,busca sentir de nuevo, desear, y para eso confía en él.No me cierra aún el personaje masculino.
Un beso. Me gustó encontrarte en el boliche.
Qué belleza en tus palabras. Eso de buscar el deseo me recuerda a, por ejemplo, la búsqueda del perfume.
Un abrazo.
Maravilloso... (no sé por qué extraña razón, siempre que ando buscando, encuntro respuestas aquí)
somos deseo.
deseo de cambios,de amor,de vida.
somos el motor de los cambios que motivan los deseos y somos tambien su busqueda.
besos ger...!
ME ENCANTÓ TU CUENTO, GERMÁN... CÓMO SIEMPRE!!!
SABÉS, YO TAMPOCO ENCUENTRO AL DESEO. EN REALIDAD, NUNCA LO CONOCÍ; HASTA NO HACE MUCHO QUE SE DESPERTÓ EN MÍ, LA LOCURA DE BUSCARLO Y LA RESIGNACIÓN DE NO ENCONTRARLO.
SÉ QUE ESTÁ, EN ALGÚN RINCÓN DE MI SER; TAL VEZ TEMEROSO DE SALIR, TAL VEZ REPRIMIDO DE QUERER... QUIEN SABE.
YO, CÓMO MILAY, TAMBIÉN PEDÍ AYUDA PARA ENCONTRARLO, PERO EN VANO ME EMBARQUÉ EN ESA BÚSQUEDA INTENSA, CON ESE COMPAÑERO QUE QUISO AYUDARME, LO SÉ, PERO NO FUE...
NO ES FÁCIL ENCONTRARLO; AÚN SI NUNCA LO PUDE CONOCER...
GRACIAS POR TANTA MAGIA EN TUS PALABRAS. TE MANDO UN BESO Y UN ABRAZO, QUERIDO AMIGO IMAGINARIO... Ausencia.
Creo que es un excelente texto, híbrido de narrativa y poesía. Uno de los mejores.A mi me gustó ese detective y me parece que tiene clara su función y relevancia. Ojalá contáramos con un dios detective que nos ayudara a sacar cosas de su prematuro archivo o con una conciencia vigilante que no nos permitiera confundir un deseo con un recuerdo petrificado.
Bueno, a parte de esto, hoy pude volver a leer y pasearme por acá y por allá, y lo disfruté terriblemente. Aviso para los papeleteros que dejé la receta en lo de la flaca. Y que ya no podía estar un día más sin conectarme con ustedes. Besos, Germán. Me encantó tu poema en lo de la flaca.
Guau con Milay! Creo que la vi pasar a mi lado hace un momento. Llevaba la mirada perdida, el paso lento y su blusa, descuidadamente desprendida, casi como un recuerdo de aquel día de febrero.
Me gustan estos personajes de trasnoche, titubeantes, insatisfechos.
Te abrazo escritor!
No te voy a decir que sos terrible hijo de puta. Pero escribís como un terrible hijo de puta.
Me sacudiste.
¿Sabés qué? Más tarde o más temprano todos somos Milay. Y sos terrible detective, ahí, justo ahí, van a parar todos los deseos.
¿cómo se puede perder el deseo? ¿cómo Milay busca su deseo sin verlo posado en alguién más? ¿el deseo esta dentro de nosotros o se transforma cuando aparece alguien? No lo se, pero debo decirte que has escrito un gran cuento German, además has cerrado el círculo de manera maravillosa, el deseo esta en sus recuerdos y eso lo hace mutar y desear encontrarlo. Wow wow!! un abrazo
Deseo volver a leer tu prosa Germán.
Muy buen relato como siempre, y esa capacidad de introducirte en la psicologia femenina es de admirar.
Un abrazo.
¡¡¡URGENTE PARA GERMAN!!!!!!!!!!!muy bueno!!si lo que cuentas es una experiencia personal,y milay es real(mi historia es exacta a lo que cuentas,solo se diferencia en que yo era aquel amante)te agradeceria que te pusieras en contacto conmigo,
salmantino24@hotmail.es
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